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Sumario

Editorial:

. Agrícola-Ganadera
. Corrupción.es
. Días de Otoño en Valdecabras
. La Edad de Bronce en Pozo Amargo I 
. Albert Einstein y su credo
. Obras maestras del Arte
. Cotilleo visual
. Historias para no dormir
. Cantos populares
. El guapo de los Palancares
. El molino de pan moler
. Cuentos y Leyendas
. Valdecabras
. Poesía

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Editorial

                                                 
La revista FURTIVO se edita  de   forma casera por la As.Cult. CINCO RÍOS CAUDALES  (E-16192 CU-Valdecabras, G16171050), de tal forma que, esperamos, nadie (personas físicas, jurídicas, u otros entes) nos incordie con cuestiones de Copyright, o por motivos similares. Esta Asociación Cultural, ni vende, ni compra, ni hace negocio con nada  y, tampoco, con esta revista; las imágenes, fotos u otros símbolos que aparezcan en ella, los hemos cogido de donde hemos podido y, cuando podamos, indicaremos su autor o procedencia.

El derecho de copia en esta revista significa, en realidad, lo contrario a lo que quiere decir en todas las publicaciones, es decir, que se pueden copiar o publicar las fotografías, dibujos, músicas, artículos etc., sin necesidad de pedir autorización o indicar su procedencia. Sigue estando abierta a colaboraciones foráneas y ya sabéis que no hay temas predeterminados, sólo se busca la calidad, literaria o temática (Arte, Cultura y Crítica).

 La única censura que establece la As. Cult. CINCO RIOS CAUDALES  es,  y será, la referida a  la defensa de la igualdad de las personas, por lo que se rechazará, de plano, cualquier escrito que sea, o tenga, ribetes racistas, por muy sutiles que puedan ser o aparentar.       

As.Cult. CINCO RíOS CAUDALES
C.I..: G16171050
Dirección: Cl. Del Pretil, 10
E-16192 CU-Valdecabras                  
Edición dirigida por Antonio J. M. 
Correo-e.: ajpavc@yahoo.es 
               cincorioscaudales@yahoo.es           

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AGRÍCOLA-GANADERA

Estando yo en la mi choza,
labrando la mi cayada                                           
las Cabrillas altas iban
y la luna rebajada ...
Vide  venir cinco lobos ................




   Ganado de Valdecabras  
   pastando en la Ciudad Encantada

Me dijo un amigo, el otro día, que a cuento de qué me iba a poner yo a escribir sobre impuestos, contribuciones y tasas, teniendo, como debería tener, gran desconocimiento de esos asuntos de altas finanzas del Gobierno - no sé si del Gobierno o del Estado-  que muy pocos conocen  la diferencia, y no me dedicaba a lo mío, a las cabras, a la rede, a los garrotes y a echar, de vez en cuando, algún requiebro a alguna vaquera de la Finojosa, que también anda alguna que otra por estos barrancos de Dios, y escribirlos a continuación, si es que quiero, por si alguno, luego, los quiere leer y, exclusive*, usarlo en provecho propio. Yo no entiendo, desde luego, de estas cosas, de si las tasas son un recurso propiamente de los Ayuntamientos u otras Corporaciones, o los impuestos se diferencian de las tasas o contribuciones en esto o aquello, o si las Comunidades Autónomas tienen transferido algún impuesto, o no son impuestos lo que tienen transferido, sino contribuciones o tasas, o al revés. Lo que importa es que yo tengo un buen amigo en Hacienda, que ahora, me dice, ya no es Hacienda, sino la Agencia Tributaria, que es cosa distinta, aunque debe ser lo mismo, mas o menos, o eso parece, o eso me parece a mi. El caso es que no es fácil tener un buen amigo en Hacienda – pues un amigo a secas lo tiene cualquiera – no porque un servidor no vaya por allí de vez en cuando, sino porque allí hay de todo, mayormente ignorantes, no sé si también de impuestos (ignorantes sobre el tema de impuestos, quiero decir), pero sí de cultura, y no me refiero a la pastoril, que eso sería normal ............;

en una ocasión me contó un pastor de Uña, cuyo nombre no digo por razones  obvias, creo que es así como se escribe (obbias suena como mal y me recuerda, además, a Luca Della Robbia, un italiano del que no voy a hablar ahora, aunque no estaría mal), que hace unos años, pocos, fue a comprarle un gorrino un funcionario de Hacienda, que no era manco, es decir, que tenia buen puesto, pero que se creía que los pastores se dedicaban a cuidar cerdos o avestruces, que se acordaba él que cuando era pequeño había visto un cuento que hablaba de esas cosas y que en el pueblo de su mujer iban a poner una granja de avestruces y que, por todo ello, sentía una cierta simpatía hacia los pastores; eso decía él, aunque el pastor de Uña sospechaba otra cosa, máxime porque el de marras lo veía todo del color del cristal con que se mira, ya me entendéis.

Volviendo a este amigo que tengo en Hacienda, me ha dicho que está dispuesto a darme la información que necesite para escribir  sobre asunto tan picante, digo, pejiguero, como son los impuestos, y está dispuesto, incluso, a corregirme los escritos, por si voy y escribo Juán, en lugar de Juan, que es así como se escribe, al parecer; lo que sí me ha dicho mi amigo es que no abuse, ni le pregunte sobre cualquier cosa o tasa, al tuntún, sino que me limite a lo que interesa, o pueda interesar, a los pastores como yo, o a los agricultores pequeños, que no le esté dando continuamente la lata ( hace algún tiempo leí, que yo también leo algo de vez en cuando, sobre todo en estos días  tan claros, serenos, si de un dulce mirar sois alabados ...., aquí, en mi choza, digo chozo, que aquí en Valdecabras llamamos chozo a la choza, y huerto a la huerta, leí, digo, que la ruta de la Plata era conocida también por Ruta de la Lata - ¿sería un error tipográfico? -, y me gustó el nombre, creo que más que el de Ruta de la Plata. Me viene ahora, también,  a la memoria el nombre de Walata, ciudad del desierto, creo que mauritano, un día floreciente ciudad en la ruta de las caravanas de camellos y, por ello, de cierta importancia y bastante auge, y que había devenido en pueblo olvidado, más o menos como Valdecabras; eso leí, hace también algún tiempo, en un reportaje sobre las gentes actuales  de Walata, de mirada tranquila y, casi, infinita.), que no le diera, me dijo mi amigo, la lata con preguntas y cuentos que no tuvieran que ver, directamente, con el tema “agrícola-ganadera”; así me lo dijo, y yo asentí con la cabeza, y no le voy a preguntar absolutamente nada que se salga de los cauces de la actividad agrícola-ganadera, tan de campo. Sobre todo, no le voy a preguntar sobre impuestos o contribuciones que afecten a las pymes, que suelen ganar hasta cien millones, como mucho, o por ese estilo, y de ahí para abajo.

 Se está nublando un poco la tarde, y voy a terminar de escribir, que tengo que atizar la lumbre, pues está empezando a refrescar. El próximo día voy a hablar de la declaración de la renta  de los pequeños agricultores y ganaderos, es decir, de aquellos que no llegamos a ser “pyme” (bueno, si no sabéis que son las “pymes”, ya lo explicaré en otra ocasión,  que hay más días que panes, sobre todo ahora que comienza el tercer milenio (aunque muchos se empeñen en decir que todavía no): ¡ay, con el tercer milenio!, ya hubo algún programa radiofónico de música con ese nombre, que se dedicaba a machacarnos los oídos con lo que, decían, iba a ser la música del tercer milenio, como si los milenios no tuvieran mil años, para ir cambiando de músicas); iban de Irlanda a Galicia, de Galicia a Quebec, y de Quebec a Escocia y vuelta a Galicia, siempre con la flauta en ristre, por no decir otra cosa, como si en Extremadura, o por ahí, no hubiera música popular para cambiar, siquiera en alguna ocasión, de serenata. Hablando de serenata, me recordaba aquel programa a Radio Andorra, en sus tiempos dorados........ 

Ya se van los pastores 
a la Extremadura,
ya se queda la sierra
triste y oscura.
                                                                                                                                                     
* “exclusive” tiene aquí el significado contrario al que debe tener; lo he escuchado yo alguna vez que otra a pastores y a hijos de pastores y, por eso, lo traigo aquí a cola-cao, digo a colocación, quiero decir a colación. 





   por El Pastor de Valdecabras

eeeeeeeeeeee     PPPPPPPPPPPPPP     ddddd      VVVVVVVVVVVVV      ddddd      pppppppppppppppppppp      eeeeeeeeeeeeeeeeee    VVVVVVVVVVVVV

CORRUPCIÓN.ES

por Juan de la Piñuela
corresponsal de FURTIVO en Internet

Esta página, que escribo  desde la Red, a la altura de El Ecuador, tiene como finalidad el suscitar  la participación, mas o menos activa, en el proyecto “Barrizal”, consistente en un sitio en la red, al que pueda acudir cualquier internauta para dar – no para que le den- avisos de navegantes de los casos de corrupción, a la que estamos sometidos los ciudadanos corrientes y molientes, por parte de algún que otro ( algunos que otros diría yo ) funcionario corrupto, que devuelven a la sociedad, en pago de lo que reciben de ella (sueldos, a veces posición  y consideración social, etc.), comportamientos y actitudes impropias de personas que están al servicio de la Ley  y, por tanto, al servicio de los ciudadanos. En realidad, se comportan como si administraran su casa, o su coto privado.
Lo más grave no es eso, sino que el ciudadano corriente tropieza, más a menudo de lo que quisiera y sería  de esperar, con jefecillos y jefes de medio pelo, por regla general, incultos e ignorantes, que tapan y defienden los comportamientos corruptos de sus allegados, contribuyendo, así, a que la corrupción siga instalada en la Administración.
Pero tampoco lo peor es esto último, sino que los tentáculos de la corrupción llegan también, en ocasiones, a altos jefes, cargos y demás jerifaltes de hogaño, que desprecian al ciudadano también, corroborando con sus tapadas y comportamientos el mismo desprecio a la Ley y al ciudadano, del que hacen gala sus subordinados. Existen, por fin, casos, en que un funcionario corrupto le hace tragarse al ciudadano una rueda de molino, como que dos y dos son cinco, y el ciudadano puede comprobar, en todas las instancias de la Administración, a las que acuda defendiendo la falsedad de ese aserto, que dos y dos son cinco; y si acude a los Tribunales de Justicia, también habrá jueces que sentencien que dos y dos  son cinco.
Como, a veces, no se puede, ni siquiera, acudir a la Justicia (a su debido tiempo se explicará por qué), la Asociación Cultural CINCO RÍOS CAUDALES pretende tener abierto un sitio en Internet, al que pueda acceder todo el que quiera, y denunciar allí los casos de corrupción administrativa que conozca,  para lo que deberá aceptar unas mínimas reglas, como son:
Ø responsabilizarse del contenido de las denuncias que formule;
Ø dar pelos y señales de los casos que denuncie;
Ø identificase correctamente.

Para mantener la página en Internet, que se denominará: www.corrupcion.es. la As. Cult. CINCO RÍOS CAUDALES intentará conseguir fondos para sufragar el coste que genere,  bien admitiendo anuncios en la misma, bien consiguiendo ayudas por otros cauces. Para este único fin, la Asociación Cultural abrirá una cuenta corriente  para recibir fondos, destinados, exclusivamente, a dar a conocer casos concretos de corrupción y a desenmascarar a los funcionarios que la practican.
   
El 03-02-1986 Carlos Solchaga quizá no pronunció la frase “La corrupción soy yo”, pero podía haberla pronunciado con todo merecimiento y con toda la razón del mundo,  pues firmó una orden con la que se pasaba por las sagradas fuentes la ley parlamentaria a que se refería la dichosa orden.
El que le presentó los papeles para la firma, parece ser que fue el representante de la “moral socialista” del PSOE, Joseph Borrell.

Esperamos sugerencias y, también, denuncias, que deberán remitirse,       
por correo ordinario a ( As. Cult. CINCO RÍOS CAUDALES, 5rioscaudales@terra.es.
Apartir del 2007, también, a contacto@furtivo.eu,
o mejor a ajpavc@yahoo.es  

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Días de Otoño en Valdecabras

por A.J.M.


El próximo Otoño, el del 2001, tendrá lugar, si el tiempo que falta para entonces no lo impide, la tercera muestra de escultura al aire libre, una nueva edición de los Días de Otoño en Valdecabras, que se intentará llevar a cabo con la misma dignidad y modestia que en anteriores ocasiones, pues el presupuesto no da para muchos alardes más, sobre todo si tenemos en cuenta que no se puede contar con un presupuesto más o menos estable, habida cuenta de que las distintas Administraciones (Ayuntamiento, Diputación, Junta de Comunidades) pueden dar ayuda económica cuando no lo esperas, y no darla cuando la esperas, o más la necesitas.

Como es sabido, consistirá en una exposición de escultura al aire libre, acompañada de otras de pinturas, esculturas menores, fotos, poesías y otros trastos, que se colocarán adecuadamente en salas y bares del pueblo. Como en 1999 se remitirá información relativa a la convocatoria a los escultores conocidos de la  As.Cult.CINCO RÍOS CAUDALES, así como a todos los medios de difusión de Castilla-La Mancha, con el fin de que acuda a Valdecabras el mayor número posible de escultores. Para exponer al aire libre, podrán venir a Valdecabras los artistas que lo deseen; para exponer pintura, fotografía o esculturas de pequeño tamaño, posiblemente será necesaria una pequeña selección, pues de lo contrario no habría espacio suficiente para todos lo que quisieran exponer. 
II

El propósito de editar un catálogo de la muestra Días de Otoño en Valdecabras 1999 se ha convertido en humo de paja, al no haber podido contar con las subvenciones necesarias para su edición; en principio, se pensó en editar  el catálogo de una exposición, una vez terminada ésta, y hacer coincidir su presentación con la exposición siguiente, con lo que se conseguiría tener abiertas dos exposiciones distintas, al mismo tiempo: una con esculturas y otras obras de arte expuestas en calles, plazas y salas, y otra con obras en papel, es decir en el catálogo.
 
Con el fin de que vayan quedando registradas, si no todas, las obras más interesantes  expuestas en Valdecabras, iremos publicando en esta Revista una o dos páginas dedicadas a fotografías de esculturas, pinturas, u otras obras, con una mención breve del autor de las mismas; en este número cero de FURTIVO publicamos un batiburrillo de obras pertenecientes a las dos ediciones de los Días de Otoño en Valdecabras, y continuaremos posteriormente, con algo más de orden, publicando el resto de obras expuestas, que consideremos interesantes.

III

De las dos primeras exposiciones hay dos conclusiones que es necesario tener en cuenta para las futuras: una es el desinterés de algunos escultores en exponer en Valdecabras, lo cual es lógico, si se tiene en cuenta que cada artista anda su camino a su aire – como cada cual - y, por otra parte, no sabe muy bien, o no sabe en absoluto, qué es lo que la As.Cult. CINCO RÍOS CAUDALES pretende con estas muestras denominadas, tan rimbombantemente, Días de Otoño en Valdecabras. Poco a poco, intentaremos ir explicando el sentido de estas muestras de arte, aunque tampoco es necesario buscar más pies de los que tiene el gato.

Otra de las conclusiones extraídas, es la de que no se pueden prometer muchas cosas que, luego, cuesta cumplir y, a veces, es imposible cumplir. Me refiero al pago de los gastos de transporte y seguro, por parte de la As. Cult. CINCO RÍOS CAUDALES, que en otras ocasiones hemos dado por hecho para determinadas obras o autores, y que luego no hemos cumplido; esto está relacionado con el asunto del presupuesto de la Asociación, pero también con el hecho de que no se dan los datos necesarios por parte de los artistas (la gran mayoría), o no se dan a tiempo, lo que hace muy difícil la preparación de los datos para asegurar las obras, resultando difícil, incluso, la preparación  del mismo folleto informativo de la muestra, de tal forma que hay que darle a la imprenta los nombres de artistas que, teóricamente, van a exponer y, luego, van y no exponen.

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La Edad de bronce en Pozo Amargo I

Notas sobre los asentamientos humanos de la Edad del Bronce -Bronce Medio- en los cerros de Las Lomas de Pozoamargo y El Simarro (Vara de de Rey)
Por A. Deledemartín

Los vestigios más antiguos que se conocían de Pozo Amargo, hasta ahora*, pertenecían a la época romana. Historiadores y Códices romanos citan la ciudad, villa o campamento de "Puteis Altis" (Pozos Altos), o "Putea" (Los Pozos) en la ruta que llevaba de Alcalá de Henares a Cartagena, por Segóbriga y Chinchilla*. A pesar de que no se han encontrado los restos de la villa o campamento citados, los historiadores actuales coinciden en señalar que, efectivamente, las citas romanas se refieren al actual Pozo Amargo, y así se cita en guías y estudios romanos de la provincia de Cuenca; en la actualidad sólo se conoce el curso del camino romano, que todavía conserva ese nombre, el paraje denominado "El Imperio", que no se sabe si se refiere al romano o a otro, y el paraje llamado "El Aljibe Romano", en la aldea de Buenavista. En las inmediaciones del camino romano se encontró una moneda de plata romana, por los años setenta, según me refirió Gregorio Jareño, quien la tuvo en sus manos.

De épocas más antiguas no se conocía nada, a no ser alguna tradición que suponía enterrado en el cerro de La Pelenchona (Cerro de la Ermita de la Virgen de la Cabeza) un gran tesoro, y un dicho que oí de una persona mayor, que rezaba: "entre el cerro y Marmellón hay ciento y un millón", refiriéndose a que entre el cerro de la ermita y el cerro El Marmellón (en El Simarro) habría muchas "cosas" ("tesoros") escondidas. Efectivamente, en el cerro de la Ermita se encuentra un tesoro de la cultura antigua: los restos de un poblado de la Edad del Bronce, si bien este poblado fue destruido con motivo de la construcción de la actual ermita. Esto se deduce claramente, en primer lugar, por el hecho de que los restos que quedan de la Edad del Bronce se encuentran reducidos a una pequeña parte  del cerro, quedando limpio los alrededores inmediatos de la ermita, es decir, la parte central y más alta del cerro, que es donde se acumulan los restos en otros cerros similares de la misma época; en segundo lugar, en la ladera norte, que mira a Sisante, se han formado varias terrazas que son, sin duda, el resultado del desescombro llevado a cabo para construir la ermita, pues en ellas se encuentran innumerables trozos de cerámica pertenecientes a aquella época, además de mucha piedra procedente de las antiguas construcciones y amurallamiento.

Los restos datan, aproximadamente, de hace unos 3.200-3.800 años, conclusión a la que se llega comparando los restos encontrados con otros similares ya estudiados por arqueólogos en otros lugares. Antes de hablar de los restos encontrados, tengo que decir que el Cerro de la Ermita es sólo uno de un conjunto de siete cerros más que se extienden por las lomas existentes entre Pozo Amargo y El Simarro, constituyendo este grupo de poblados uno de los conjuntos, de los que conozco, más interesantes que existen de la Edad del Bronce Medio, recordando por su importancia al conjunto almeriense de El Argar, si bien, no creo que de tanta importancia. En el pueblo de El Simarro es, precisamente, donde se halla concentrado el mayor número de estos cerros habitados en la Edad del Bronce y donde he recogido la mayor parte del material que explico ahora.

Tanto en el despoblado de la ermita, como en los demás, aparecen numerosísimos trozos de vasija, que están hechas a mano, lo que indica que aquellos antiguos paisanos nuestros no conocían el torno de alfarero, lo que ya es un indicio de la antigüedad de los poblados. Las vasijas son, en general, completamente lisas y solo algunas tienen decoración, consistente en incisiones o impresiones en los bordes, algunas de ellas hechas con la uña del pulgar; para su mejor manipulación suelen tener dos pegotes (llamados mamelones) en lados contrarios y cerca del borde  y solamente muy pocas tienen asa, como los pucheros de barro actuales, que indican una época más tardía de ocupación de los cerros (probablemente distintas etapas del Bronce Medio), indicando las asas el final de ocupación de los poblados.

En cuanto a los instrumentos que usaban para sus actividades diarias, he encontrado - siempre en superficie - hachas de piedra pulimentadas, puntas de flecha de pedernal, trozos de cuchillo de piedra (sílex), así como dientes de sílex (pedernal) para hoces y piedras y manos de moler; encontré, así mismo, numerosos guijarros con señales de haber sido utilizados, de una manera continuada, bien para machacar o romper, o bien para pulir o alisar otros instrumentos (¿hachas?). Encontré también un “alisador de astiles”, una pequeña piedra de arenisca, lisa, en cuyo centro lleva un canalillo, que servía para quitar asperezas a los palos o astiles de las flechas, de ahí su nombre. Estos objetos indican, por una parte, que se trata de unas poblaciones que apenas usaban el metal, dado que sus instrumentos los fabricaba todavía de piedra, y por otra, que aquellas gentes se dedicaban a la agricultura, como demuestran los "dientes de hoz" y los molinos de mano para moler cereal y hacerlo harina. Todos los utensilios son típicos de la Edad del Bronce Medio, así las formas y alisado de las vasijas son similares a las encontradas en el poblado de El Argar, en la provincia de Almería, y a otros más cercanos en la misma provincia de Cuenca, Valencia o resto de La Mancha.
Las culturas argárica, valenciana o de las Motillas en La Mancha pertenecen al Bronce Medio y, en mi opinión, están interrelacionadas y, desde, luego influenciadas, aunque los expertos las consideren distintas; estas tres culturas forman parte de una única, que es la del Argar, que se extendió posteriormente por Valencia y La Mancha, hasta llegar a las lomas de Pozo Amargo y El Simarro. Los dientes de hoz y piedras de moler se han encontrado en todos los poblados de la Edad del Bronce Medio estudiados, y lo mismo vale para las puntas de flecha de pedernal (sílex) y las hachas pulimentadas. La ausencia absoluta, o casi absoluta de instrumentos de metal (bronce) indica que, o bien se trataría de un poblado de la Primera Edad del Bronce, lo que no parece probable, o bien que el pequeño comercio que debió existir en aquella época apenas llegaba a estos poblados perdidos en plenos bosques difíciles, incluso, de transitar. Esto último parece lo más probable, sobre todo si se tiene en cuenta que el bronce no se producía en grandes cantidades y no llegó a extenderse mucho fuera de las áreas de producción (Andalucía). Esto mismo ocurre en Valencia, donde está demostrado que los poblados estudiados, con las características de las del Cerro de la Ermita, pertenecen todos al Bronce Medio (1800 al 1200 a.C.) y a pesar de la mayor proximidad a El Argar también allí los instrumentos de metal son muy escasos.
El único indicio de metal que se ha encontrado, que yo sepa, es un punzón o dardo, hecho de hueso o madera muy dura, en cuyo centro había - o eso parecía - óxido de bronce o cobre, con unas ranuras, también en el centro, que a mí me sugirió  que se trataba de un dardo con aletas de metal; este tipo de objetos están considerados como punzones para hacer agujeros en pieles y  realizar otras clases de costuras, y no es difícil que se tratara de un simple punzón, como el que he encontrado en el cerro Cabezamesada, un poco deteriorado, pero que se ve claramente que se trata de un punzón, hecho de hueso. Este dardo fue encontrado en una pequeña excavación sin autorizar, que hicieron unos muchachos de Los Teatinos, y coincidió que yo estaba allí cuando lo sacaron; era de color marfil y no supe de qué material estaba hecho, pues parecía madera blanca y dura y también hueso o marfil. Por referencias, parece ser que también encontraron algún cuchillo de hueso en esta misma excavación en uno de los cerros, cuyo nombre no quiero dar a conocer, por ahora.
Por fin, reseñar que he encontrado, en el cerro Marmellón, un trozo de cerámica perteneciente a una quesera (recipiente agujereado que se usaba para elaborar quesos) y un alisador de astiles para flechas en la ladera sur del cerro Cabezamesada, sobre los que volveré más tarde.
Los despoblados de Pozo Amargo y El Simarro no han sido excavados todavía por arqueólogos, por lo que no es fácil datar los restos con exactitud, pero sí está claro que en ellos habitaron gentes de la Edad del Bronce Medio, es decir, entre los años 1800 a 1200 antes de Jesucristo, probablemente durante varios siglos, a tenor de la potencia de los estratos. (Continuará en el próximo Nº 1)
   ...
Amargo / Años 70


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EINSTEIN Y SU CREDO

por Alejandro Pareja                      

No cabe duda de que Albert Einstein ha sido una de las figuras que más simbolizan el espíritu de este siglo que está a punto de terminar.  Físico  de ideas revolucionarias y pensador profundo, sus ideas han dado la vuelta a todos los conceptos sobre la estructura del Universo y sobre lo que es el espacio y el tiempo, la materia y la energía.
 
Tal es su calibre y la autoridad que se le atribuye que se ha utilizado como arma arrojadiza por facciones interesadas en defender determinadas posturas filosóficas y religiosas. Se llega a oír como argumento contra el ateísmo: «Einstein creía en Dios. ¿Es que te crees más listo que Einstein?». Pero, en realidad, Einstein abandonó muy joven su religión (la judía) y dejó de creer en un Dios personal. Vamos a ceder la palabra al propio físico reproduciendo algunos pasajes de diversas obras, discursos y cartas suyas en las que nos presenta la evolución de sus creencias y de su credo personal. Es especialmente impresionante el discurso pronunciado en Berlín cuando ya se cernía la sombra del nazismo.
IDEAS DE JUVENTUD

Cuando yo era un joven bastante precoz, me impresionó mucho la futilidad de las esperanzas y de los anhelos que persiguen casi todos los hombres durante su vida. Además, no tardé en descubrir la crueldad de esta persecución,  que  en    aquellos   años   estaba más disimulada que ahora por la hipocresía y por las palabras bonitas. Todo el mundo, por
el hecho mismo de tener estómago, estaba condenado a participar en esta persecución. Era posible que el estómago quedara satisfecho por participar en la lucha, pero no quedaba satisfecho el hombre como ser que piensa y que siente.
Como primera salida estaba la religión, que se implanta en la cabeza de los niños por medio de la máquina educativa tradicional. Así, aunque era hijo de unos padres completamente irreligiosos (judíos), llegué a una religiosidad profunda que, no obstante, se cortó bruscamente cuando yo tenía doce años. Pronto llegué a la conclusión, leyendo libros de divulgación científica, de que muchas de las historias que se contaban en la Biblia no podían ser verdaderas.
 La consecuencia fue que me sumí en una orgía francamente frenética de librepensamiento, sumada a la convicción de que el Estado engañaba voluntariamente a la juventud con mentiras: era una impresión abrumadora. A partir de esta experiencia desarrollé una desconfianza respecto de todo tipo de autoridad, una actitud escéptica respecto de las creencias que imperaban en mi entorno social concreto, actitud ésta que no he abandonado nunca, aunque, más tarde, la he ido templando con un entendimiento más claro de las relaciones de causa y efecto. Veo muy claramente que el paraíso religioso de mi juventud, que había perdido de este modo, había sido un primer intento de liberarme de las cadenas de lo «simplemente personal», de una existencia dominada por los deseos, las esperanzas y los sentimientos primitivos. Allí fuera había un mundo inmenso que existe con independencia de nosotros, los seres humanos, y que tenemos delante como si fuera un acertijo enorme y eterno, y que es accesible a nuestro examen y a nuestro pensamiento, al menos en parte. La contemplación de este mundo me llamaba como una liberación, y no tardé en darme cuenta de que muchos hombres que yo había aprendido a estimar y a admirar habían encontrado    la libertad  y   la  liberación en el estudio de este mundo. Se me presentaba como meta suprema, de manera semiconsciente, semiinconsciente, el entendimiento de este mundo extrapersonal dentro del marco de nuestra capacidad. Los hombres del pasado y del presente que habían estado inspirados por esta misma motivación eran unos amigos a los que no podía perder. El camino que conducía a este paraíso no era tan cómodo ni tan atractivo como el que conducía al paraíso religioso, pero ha dado muestras de ser de fiar y yo no me he arrepentido nunca de haberlo elegido.»

(Del libro de Einstein «Notas Autobiográficas».)

MI CREDO

Nuestra situación en este mundo parece extraña. Todos aparecemos de manera involuntaria y sin que nadie nos haya invitado, para pasar aquí una temporada breve y sin conocer los porqués ni los motivos. En nuestras vidas diarias tenemos únicamente la impresión de que estamos aquí por el bien de los demás, por nuestros seres queridos y por muchas otras personas cuyo destino está relacionado con el nuestro.
A mí me suele inquietar pensar que mi vida depende  hasta  tal  punto  del  trabajo  de   los demás, y soy consciente de la gran deuda que mantengo para con ellos. No creo en el libre albedrío. Las palabras de Schopenhauer «El hombre puede hacer lo que quiera, pero no puede elegir lo que desea» me acompañan en todas las situaciones a lo largo de mi vida y me reconcilian con los actos de los demás aunque estos actos me resulten más bien dolorosos. Esta consciencia de la falta de libertad de la voluntad me impide tomarme demasiado en serio a mí mismo y a mi prójimo como individuos que obramos y que tomamos decisiones y me impide también enfadarme.
    No he ansiado nunca las riquezas ni los lujos, e incluso las desprecio bastante. Mi pasión por la justicia social me ha provocado bastantes enfrentamientos con las personas, como también me los ha provocado la aversión que tengo a las obligaciones y a la dependencia que no sean absolutamente necesarias. Siempre he tenido gran consideración por el individuo, y me resulta insoportable la violencia y la fuerza bruta. Todos estos motivos me han convertido en un pacifista y en un antimilitarista apasionado. Estoy en contra de todo nacionalismo, aunque sea disfrazado de simple patriotismo. Siempre me han parecido injustos y perniciosos los privilegios que se basan en la situación social y en las posesiones, como también me lo han parecido los cultos exagerados a la personalidad.
 Me adhiero a los ideales de la democracia, aunque conozco bien las debilidades de los gobiernos democráticos. La igualdad social y la protección económica del individuo siempre me han parecido ser los objetivos comunes más importantes del Estado.
 Aunque soy el clásico solitario en la vida diaria, mi conciencia de pertenecer a la comunidad invisible de los que aspiran a la verdad, a la belleza y a la justicia me ha impedido sentirme aislado.
 La vivencia más hermosa y más profunda que puede tener un hombre es el sentido de lo misterioso. Éste es el principio en que se basa la religión, así como todas las actividades serias del arte y de la ciencia. Me parece que una persona que no haya tenido nunca esta vivencia está ciega, por lo menos, si es que no está muerta.
 Percibir que detrás de cualquier cosa que podemos conocer existe un algo que nuestra mente no es capaz de captar, cuya belleza y cuya sublimidad nos llega sólo de una manera indirecta y como débil reflejo: esto es la religiosidad. Soy religioso en este sentido. A mí me basta con sentir asombro y curiosidad ante estos secretos e intentar humildemente captar con mi mente una mera imagen de la alta estructura de todo lo que existe.
(Discurso pronunciado por Einstein ante la Liga de Derechos Humanos en Berlín, en 1932.)

SOBRE LA IDEA DE UN DIOS PERSONAL

Cuanto más asimila el hombre la regularidad ordenada de todos los eventos de la naturaleza, más se reafirma en su seguridad de que esta regularidad ordenada no deja lugar para la existencia de otro tipo de causas. Para él, ni el poder de la voluntad humana ni el poder de la voluntad divina existen como causa independiente de los hechos naturales.
 Es cierto que la doctrina de que existe un Dios personal que interviene en los hechos naturales no se puede refutar, en el sentido real, por medio de la ciencia, pues esta doctrina siempre se puede refugiar en aquellos dominios en los que el conocimiento científico todavía no ha sido capaz de poner el pie. Pero yo estoy convencido de que tal conducta por parte de los representantes de la religión no sólo sería indigna sino que también tendría consecuencias desastrosas para ellos. Pues una doctrina que, para mantenerse, ha de rehuir la luz y refugiarse en la oscuridad, perderá necesariamente su influencia sobre la humanidad, con daños incalculables para el progreso humano.
 Los maestros de religión, en su lucha por inculcar el bien ético, deben tener la talla moral necesaria para renunciar a la doctrina de un Dios personal; es decir, para renunciar a esta fuente de miedos y de esperanzas que ha puesto en el pasado un poder tan enorme en manos de los sacerdotes. Tendrán que esforzarse por recurrir a las fuerzas capaces de cultivar el Bien, la Verdad y la Belleza dentro de la propia humanidad. Se trata, desde luego, de una tarea más difícil, pero incomparablemente más digna...
(Del discurso de Einstein en la Conferencia de la Asociación Americana para el Progreso de la Ciencia, 1934.)      

Alejandro Pareja es filólogo y traductor (Las cenizas de Ángela, entre otros)

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CUENTOS Y LEYENDAS

En esta sección de cuentos y leyendas iremos publicando narraciones que tengan un encanto especial, por la narración literaria en sí, por el tema o, como en esta primera selección, por tratarse de leyendas de pueblos ind.igenas, que nos pueden transportar, por su ingenuidad y simplicidad, a la vida prehistórica. La Vieja de la Inundación Mapiya Mma) es una leyenda de los indios Tsáchila (colorados) del Ecuador sobre el origen del fuego, y la publicamos en el idioma indio original, el tsafiki, traducida al español por Juan Aguavil. La información aquí publicada pertenece al Museo Antropológico del Banco Central del Ecuador.

La Vieja de la inundación  

 I      
 Contando el cabello
 
  
Mapiya Mma tsanamantie titun. Moorashirin kajali erechunnayoe tinin timantie titun Tsachilaka. Mapiya kajali erechinayoe, juntonan chikila kuwenta kajali potumin jotie tie.  Jaatsan kimin jotie tie tiyanan, bili ja mikin ashili mikin. Wari tsannunle nechirin Mapiya janin inheda.
           
La Vieja de la Inundación hacía lo siguiente. A cada momento decía que estaba poniendo barbasco para matar los peces, ella le decía así a la gente. La Vieja de la Inundación ponía el  barbasco, pero ella le hacía eso a la gente como nosotros, a ellos dizque les ponía barbasco. Así hacía ella, para poner barbasco primero contaba las hojas del bili o el cabello de la gente.  Cuando terminaba de contar venía la inundación.

 II
Comiendo a la gente
Mapiya janunle nechirin Tsachila, yanan ela kuwenta kinamantie titunkan, Tsachilaka wari yana fito. Junshi yarin warin paketo fito manchumin jotuntikan ya yachiranin. Junchiri itsanke tonan junnada, uyanlachiri pi jinhinada. Junni yarin tilakatiya paketo fito panshi.  Yarin napun sonala  tikatiya wili napunka niyan tinakainan jaatsanke sontito kanatie  titunkan. Aman napun sonalaka paketo fito.

La inundación mataba a toda la gente, ella mataba a la gente como el tigre, así se comía a toda la gente. A la gente la hacía ayampaco y se la comía en su casa.  Allá donde la vieja dizque es como aquí mismo, sólo hay agua en la parte donde viven los  Tsáchila.  Entonces ella se comía a la gente haciéndola ayampaco y estaba bien tranquila comiendo sentada.  Ella se ponía muy contenta cuando cogía a una mujer que estaba embarazada, ella se ponía contenta así como nosotros nos ponemos contentos cuando cogemos un pescado bocachico preñado, así se ponía contenta la  vieja.  Ella cogía a la mujer preñada y se la comía hecha ayampaco.

III
El cusumbo y el niño       

Aman kunta donkilabe chun luwa janamantie tilatitunka wa ya kunta luwa   janamantie.  Junni na manka yanan kuntabenan pechuiyoe tika jotutikan donkilabi.  Junni luwa janaminka kiranarin junni yalakarin nakarin peyun katie tie ya na tikatiya peayudaisa.  Mannan kuntakari wanepoto kiratie tie kuntarin wasa tsan jotie tie. Juntonan yari muluun jotie tie. Yari mulun mulun junmantie tie kuntarin.

Entonces un trueno pegó en el árbol de guayaba, dizque él era el trueno. También había cogido a un niño en el árbol de guayaba donde llegó el trueno. Entonces cuando venía cogió al niño para tenerlo de empleado, para que le ayude a preparar las cosas. El trueno era bien gordo, dizque era como el cusumbo. El dizque estaba bien gordo. Ese animal estaba bien gordo.

IV
El trueno
  
Aman junka  timinnan waneto jeenka junrin itsante ratie tie dechi, yakarin ina pitato finoe titie. Aman jun kiranarin narin  yarin konpanyaito niyantiya inhinada, isanto inhinada Tsachila      pitananunka. Aman isanto inaminkarin  kuntarin moora patie tie, nurin jeen ideke kama peleka jinake. Junni junkarin  moora tenhie tie ti miyake payun tie titie. Nari patiyoe pe lanae tiyoe titie.

Entonces el trueno ya preparado lo habían puesto a un lado, diciendo que lo iba a ahumar para comer después. Este niño la  estaba acompañando para ahumar, el niño estaba cuidando para que no   se queme. Cuando estaba cuidando, el trueno le habló en un momento, le dijo: "Usted correrá rápido debajo del camacho". Entonces la vieja se dio cuenta y le dijo: "Qué estás diciendo?" El niño le respondió: "No, no dije nada, sólo dije que tengo deseos de ir a hacer caca.

V
Un fuerte  relámpago

Ya narin jundi jundirin kama peleka jito poleyoe titie, pekebi. Aman kama peleka jito, kama pele neya tinasa ora innin ie titida. Niyake kunta pinda kinamannan, pinda pinda. Tsanke annan pindale kinae tenjanasarin kuntarin tselee, wa naka kirana ayanka kirana ora kinin kinutie tie. Mannan namarin pibi wichun shujika jotutikan, ayarin pakorin tsodika jotutikan, pako laka jun jera ikatie. Namarin yarin man kakarin fekarikatie, yari amanari mankakarin puntie tilatitunkan ya namarin. Aman tsan ishirin kuranrin panshi nenato manjie titie wari kuntarin jamochi manlonin inheda.
           
El niño corrió por el monte y se fue debajo de la planta de camacho diciendo que iba a hacer caca. Corriendo así, el niño estaba buscando la planta de camacho, entonces pasó algo muy feo. Desde allí hubo un fuerte relámpago, así como suele relampaguear el trueno, así hizo. Relampagueando otra vez así cayó el trueno, cuando estaba cayendo el trueno, el niño vio que le pegó a la Vieja de la Inundación. Entonces la hija cayó en la laguna, en cambio la vieja cayó en el mismo momento con moho y algo como musgo. A la hija le lastimó sólo un ojo, por eso ahora tiene sólo un ojo. El trueno después de hacer eso estaba tranquilo y volvió a subir.


VI
El pájaro toro

Junni aman Tsachilari junbirin nin jeraiton ikamantie, nin itotie tie. Junni juturi, nin panhade nenamantie tie, Tsachila nin panhasa mantalakinkeda. Junni juturin nin piyariyoe nin mankuma naka kuwade tide jinamin junnada. Wa jutuka kiranarin Tsachilachi kuwachike tsan tinatiyunkan tika nin panhade jinatotishi wa jutuchi kakaka ninchi tsee Mapiya mmari, Mapiya mma tse. Junto jutu amana pabakakan juntie, junto pabakakan jotunkan juturin, ya juturin tsannan jaatsan itie. Warin juturin peleishirin manjin.

 Entonces en ese tiempo los Tsáchila se quedaron sin fuego, ellos no tenían fuego. El pájaro toro dizque andaba pidiendo fuego, los Tsáchila lo habían mandado a pedir fuego. El pájaro toro llegaba pidiendo fuego, decía: "Por favor regálenme una brasa  de fuego, porque me quedé sin fuego". La Vieja de la Inundación le quemó los ojos al pájaro toro diciéndole: "Usted anda pidiendo fuego para llevar a los Tsáchila". Por eso ahora el pájaro toro tiene negro la parte del ojo, por eso los ojos son negros. Como el pájaro toro no pudo coger el fuego se fue no más.

VII
Robando el fuego

Junshi aman mannan kiminnan jotie tida, kimi nakarin yarin pipiyanatie titida, junshi Mapiyachi ninbi naka tsomin jotie tie. Nishin nanaka junnankan yarin pipiyato Mapiyachi pipilubi pipiyato inatie. Yarin nin kachikenan tsan inatie tie. Junshi yarin itsanle tsomin jotie tie ninbi chipuu. Junnan moora tenhito paitie tie in narin tiito itsanle pipiyato ninbi tsona titie titida. Inkari mishu kenae painasalerin na ora kinin kinue titie ya na tsanri kimin jominutie tida. Aman yari wa tiyanan meka chuu chuu ninbi itsanke soko soko jundi jundi ora imantie ninri wililiii mishu naka.  Junshiri aman ya paki butubi pokamantie titun, mu butubi pokamantie titun.

Después de eso mandaron al colibrí, en cambio el colibrí sólo se pasaba bañando y después solía estar acostado junto al fuego. No sé qué tan pequeño sería el colibrí, pero sólo se pasaba bañando, se bañaba en la laguna de la Vieja de la Inundación. El colibrí dizque hacía así para coger el fuego. Después de bañarse bastante solía acostarse al lado del fuego. La vieja presintiendo, habló: "¿Por qué este animalito sólo se calienta aquí después de bañarse?" La vieja dijo: "A este lo voy a garrotear", entonces al pequeño le pasó algo, pero como era un colibrí. Entonces el colibrí dijo: "Chu, chu", revolcó la cola en el fuego, entonces lo garroteó porque el colibrí se llevó el fuego. Entonces se llevó el fuego y lo depositó en la caña guadua seca y en los árboles secos de achiote.

VIII
Los espíritus del chamán

Junka aman ponela tsanke mantalakimantie titun.  Aman ponelabe tsanke pone oko pamantie titun tiyanan paki butuka kato shikitela kedeke itsanke pe tala shikitela kedeke. Junni itsanke paki pe tala shikitenin kilakinkeda. Junni junbi nin mankato Tsachila ano dato fito man son ralaramantie. Jaatsanla timae. Tsankerin joe ya matuto kuwenta.
           
Entonces los chamanes ordenaron. Los espíritus del chamán le dijeron al chamán: "Ustedes cojan palo seco de caña guadua y voltéenlo, volteen la caña guadua seca". Los Tsáchila así hicieron, cogieron la caña guadua seca y la voltearon. Desde entonces la gente nuevamente cogió fuego,  continuaron viviendo y comiendo la comida cocinada. Así nos cuentan. Así es este cuento antiguo.

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POESÍA

Por Jesús Antonio Rojas

                                                           La Poesía
                                                           se mueve sola:
                                                           es en el suelo tierra
                                                           y en el mar ola.

                                                    Y si viento es un aire,
                                                    si campo amapola,
                                                    si cuerpo sangre,
                                                    es luz si sombra.

                                             Estrella es si cielo,
                                             es punto si coma,
                                             es la punta del pelo
                                             que de ti asoma.
 
                                      Es la luna del sol
                                      si calor
                                      y es el sol de la luna
                                      si frío,  

                               y es dolor,
                               y es amor,
                               y es un escalofrío
                               y un temblor,
                               y un desvarío,

                        y un gran resplandor. . .

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VALDECABRAS

Por Bruna, La Pastora

Colligite fragmenta ne pereant
      (La memoria colectiva)

 Capítulo I. Pequeña Introducción

Desde siglos los vecinos de Valdecabras han defendido su derecho a la propiedad del monte (Dehesa-Terrazgo de Valdecabras, denominado así en muchos escritos antiguos) como buenamente han podido: inscribiendo en los registros públicos las fincas rústicas o forestales que heredaban o adquirían por compra, firmando escrituras privadas otras veces, cortando los pinos y otros árboles que necesitaban, vendiendo maderas y leñas del monte, aprovechando los pastos para su ganado y, parece ser, también provocando incendios, como última forma de responder a las pretensiones del marqués de Valmediano, quien se decía dueño del monte-pinar.
El día 5 de mayo de 1865 se firmó una escritura de transacción, entre los herederos del citado marqués y la mayoría de los vecinos de Valdecabras, transacción que dio por buena el Tribunal Supremo en su sentencia de fecha 22 de abril de 1922, en recurso presentado por un vecino de Valdecabras, Ángel Fernández Cuevas, disconforme con la escritura firmada en el año de 1865. Por esta escritura de transacción (los mismos vecinos intentaron, ese mismo día 5-mayo-1865, que no se llegara a firmar la escritura, o retirar el poder dado a Juan Patiño de la Fuente para que no se hiciera realidad la transacción, si bien no lo consiguieron y la escritura se firmó y el transcurso del tiempo y el Tribunal Supremo la han dado por buena) los vecinos de Valdecabras reconocieron la propiedad del monte-pinar a favor de los herederos del marqués de Valmediano y éstos reconocieron a favor de los vecinos de Valdecabras el derecho a perpetuidad a:

   - obtener todas las maderas que los vecinos necesitaran para la    construcción, conservación o reparación de sus casas, tinadas, corrales, etc.;
   - los pastos del monte, excluyéndose expresamente de este derecho a los propietarios del monte, quienes no podrían, en ningún caso, declarar tallares los terrenos en los que hubiera tenido lugar una corta de árboles, hubiera habido un incendio, etc. (este derecho lo han ejercido los vecinos siempre, hasta que ha llegado la Consejería de Agricultura de Castilla-La Mancha y, pisoteando los derechos del pueblo, ha prohibido el pastoreo en esos terrenos, sin escuchar siquiera  a los legítimos derechohabientes de los pastos; bueno, ha hecho mucho más y más grave, que ya se irá viendo poco a poco);
   - cultivar todas las tierras del monte que vinieran cultivando o pudieran cultivar en el futuro, no pudiendo cultivar las tierras pobladas de arbolado a no ser que, por cualquier motivo, estas tierras pobladas volvieran a quedar sin árboles, en cuyo caso los vecinos podrían volver a cultivarlas (Esto, claro, si el funcionario de turno de la Delegación de Agricultura le pareciera o pareciese bien, pues ni no, ya se sabe, a pisotear los derechos del pobre);    
   - las leñas del monte: leñas muertas, leñas desligadas, leñas de ramaje y leñas procedentes de los despojos de las cortas; es decir, todas las leñas del monte pinar Dehesa-Terrazgo de Valdecabras. Por esta cuestión de las leñas surgió en 1995 el último enfrentamiento entre los vecinos y los administradores, pues éstos acarrearon para su venta los árboles cortados (robles) en su integridad, quiero decir que no dejaron ni palotes para los vecinos, ni se avinieron a discutir si los robles había que considerarlos como leña, o si la leña debían ser sólo las ramas, o qué era leña (derecho de los vecinos) y si la leña de los robles era o no de los vecinos.

El hijo de la dueña, Javier Olarrieta Correcher, vino a Valdecacabras acompañado de su abogado y escuchó las quejas de los vecinos, en especial referidas  al  comportamiento  mezquino  de  los    guardas actuales, y  dijo, delante de todos los vecinos, que estaba dispuesto a conversar y a negociar con los mismos con el fin de llagar a aclarar las dudas que pudieran surgir sobre determinados derechos de los vecinos en el monte; Javier Olarrieta dijo, finalmente, que estaba seguro de que íbamos a llegar a un acuerdo y que los vecinos íbamos a quedar satisfechos con el mismo. Una vez en Madrid, no sé si por imperativo de su madre, el caso es que se hizo realidad aquello de “si te vi, no me acuerdo” y aquella entrevista prometedora se quedó en agua de borrajas.

Con el transcurso del tiempo, especialmente desde que enfermó el esposo de la dueña actual, la propiedad del monte ha intentado repetidas veces limitar los derechos de los vecinos, a veces hasta límites inaguantables, asistida por los guardas actuales, en contra de cuyos intentos de limitación los vecinos han actuado como buenamente ha podido: unas veces clara y abiertamente, otras sin coordinación y en solitario, otras con demasiada prudencia y otras, en fin, con miedo en el que han vivido hasta hace no mucho tiempo (miedo también a perder en juicios y abogados el dinero que, quizá, no tenían, y miedo a las amenazas a que han estado sometidos constantemente por parte de guardas, administradores o dueños). Estas amenazas a que aludo no siempre quedaron en eso, amenazas, sino que a veces se concretaban en palizas o golpes a vecinos por parte de los guardas del monte; de este modo los guardas actuales han estado intentando hacer creer a los vecinos que ya han perdido alguno de los derechos, o los interpretan o limitan a su antojo. Así, han llegado a decir en asamblea de vecinos que la “señora” les había indicado que transmitieran a los vecinos “que ya no tenían ningún derecho en el monte”. ¡Que lista que debe ser la dueña! La escritura de transacción de 1865 habría caducado, según ella, para los vecinos de Valdecabras, pero para ella no, claro. ¡Ya quisiéramos los vecinos de Valdecabras que hubiera caducado la escritura de 1865! En esa hipotética situación no estaríamos obligados a reconocer la propiedad del monte a favor suyo.

En cuanto al derecho a obtener madera para construir, reparar, etc. han venido negándola cada vez más descaradamente, a no ser que se tratara de cabrios (pinos de pequeño o de medio porte) y vigas para techumbres; el colmo de la desfachatez ha tenido lugar con motivo de las últimas peticiones de madera, para las cuales la dueña ha negado hasta los cabrios ¡A la pobre le deben de parecer pocos los millones que obtiene de las cortas que efectúa en el pinar y va por ahí quitando lo que puede a los vecinos! Claro que aquello del ojo de la aguja y los camellos que decía Jesucristo no debe ir con ella.
En cuanto a los pastos no los respetan en toda su amplitud, ni cuentan con los vecinos para daños causados en ellos, por los que la propiedad del monte sí percibe, a veces, indemnizaciones de empresas privadas u Organismos Públicos, organismos que no cuentan nunca con los vecinos; así, con motivo del arreglo de la carretera, los pagos por ocupación de terrenos se han efectuado únicamente a la dueña del monte, con exclusión de los vecinos, cuyos pastos y tierras de labor, sobre las que tienen derecho de cultivo a perpetuidad, también han sido ocupados o destruidos. Del monte de Valdecabras se han extraído grandes cantidades de piedra, sin que se haya pedido permiso o indemnizado a los vecinos por los daños
causados.

Por lo que respecta a las tierras de labor enclavadas en el monte el caso es similar, si no más grave que los anteriormente expuestos: por una parte, la dueña  del pinar no paga ni un céntimo de contribución rústica (ahora se llama impuesto sobre bienes inmuebles de naturaleza rústica), pues todas las fincas de
labor enclavadas en el pinar están inscritas en el Catastro a nombre de los vecinos, y la riqueza forestal está exenta del impuesto o contribución rústica, y por otra ni come ni deja comer, quiero decir que ni quiere que las fincas de labor figuren a su nombre en el Catastro de Rústica, ni quiere que los vecinos las cultiven, con el argumento de que se han poblado de pinos.

Por lo que atañe a las construcciones  en el monte ocurre lo mismo que con todo: los administradores o guardas han construido en varios sitios o han vallado terrenos, ocupando pastos y tierras de labor sin encomendarse a nadie, no se sabe si con el consentimiento de la dueña o sin él; sin embargo, sí han intentado impedir -sin conseguirlo-  que los vecinos construyan tinadas o corrales no sólo en el pinar, sino también en terrenos fuera del monte, propiedad de los vecinos, con el argumento de conveniencia de que “todo es de la dueña” (Sí, así, como en la Edad Media); han intentado hacer creer  que las casas, las eras, los huertos o construcciones dentro y fuera del monte tampoco son de aquellos, vecinos o no de Valdecabras, que ostentan la propiedad, por herencia o compra documentadas y que no han sido nunca objeto de litigio.

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COTILLEO VISUAL

El día veintiséis de junio del año dos mil, con motivo de la presentación de la  secuencia del genoma humano, Bill Clinton dijo la siguiente frase:
  “Estamos aprendiendo el lenguaje con el que Dios creó la vida”
                                            (oído en Radio Nacional el mismo día, 26-junio-2000)
                    
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Aristóteles examinó al hombre y concluyó que todo lo que éste producía podía ser clasificado como material, moral y teorético, según el objeto de su pensamiento perteneciera al mundo de la física, de la ética o de la metafísica.
Pero si existe un aspecto en el que el filósofo penetró con agudeza y comprensión en el ser humano fue, sin duda alguna, en la ética, a la que dedicó dos tratados. La pregunta clave no ha variado hoy: ¿qué queremos en la vida? La respuesta continúa siendo la misma: la felicidad. Es preciso ahora definir qué es la felicidad y qué hay que hacer para conseguirla. La mayoría de las personas responderían que la felicidad consiste en vivir bien. Pero una vida sólo basada en el placer, advertía Aristóteles, sería una vida de bestias. Tampoco la felicidad se encuentra en el poder o las riquezas, que son, en realidad, gratificaciones que quedan fuera del individuo, sin enriquecerlo de verdad.
En definitiva, para Aristóteles, lo que verdaderamente hace  feliz al hombre es cumplir las funciones que le son propias y lo que distingue al ser humano de otros seres vivos es su alma racional, no la sensitiva o la vegetativa. De modo que la felicidad, el bien supremo, consistirá en hacer funcionar la razón. Llevando este principio al ser individual, Aristóteles quiere decir que cada uno de nosotros debe, en primer lugar, conocerse a sí mismo para, a continuación, realizarse según su propia índole. Quizá descubramos que nuestra naturaleza nos permite sentirnos felices en diversas situaciones.
                                        (leído en “El Mundo”)

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"En España seguimos en el reino de la arbitrariedad"
(Juan Serraller, presidente de la Asociación Pro Derechos Humanos de España, que este año ha galardonado a Nelson Mandela, a Desmond Tutu, a la Coordinadora de viudas de Guatemala, a Luis Otero y a Maruja Torres). (Leído en el País del 28-12-1998 ) 

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HISTORIAS PARA NO DORMIR

La Jurisprudencia del guarda forestal
Primera parte

Fui yo una mañana de enero errante por los caminos de los montes estos de Cuenca y en un recodo del camino que caminaba vi un hermoso acebo, de unos  veinte metros de altura, frondosísimo, rodeado de plantones, hijuelos o simples brotes, como se les quiera llamar, que emergían de sus supuestas innumerables raíces, supuestas porque no se veían, claro, pero existentes. Yo llevaba en el coche dos plantas de boj, o buje (Buxus sempervivens), que lo mismo da, que había recogido en unos taludes que se habían precipitado a la carretera por efecto de las lluvias, que habían caído torrencialmente los días anteriores, y que yo descubrí  unos días antes viniendo de Beamud a Valdecabras.
Cuando vi aquella fronda, no resistí la tentación de admirar aquel acebo inmenso y precioso, por lo que dejé en la cercanía el coche que conducía y me fui a contemplar de cerca aquel espectáculo. Pero, mira por donde, no lejos de allí merodeaba un corrupto, quiero decir un funcionario corrupto –corrupto es lo que está corrompido, que se ha echado a perder, que ha perdido su estado natural, de normalidad, que para las personas es la racionalidad, la decencia y para un funcionario, además, la legalidad, y ya veréis qué es lo que pasó.

No he dicho que, al día siguiente, los vecinos de Valdecabras íbamos a plantar unos árboles en la ladera del pueblo que mira al norte y que discurre entre la plaza y el río, motivo por el cual cogí las dos plantas de buje; después de admirar un rato el famoso acebo, que está apenas pasado el Mirador de Guillermo, viniendo de El Alto de la Vega a Tejadillos, observé dos ramas minúsculas, cuyos extremos estaban en contacto con la tierra de la ladera, procediendo a tirar de ellas y observar que las mismas tenían unos como pelillos transparentes que bien pudieran representar embriones de raíces, y que yo, desde entonces, llamé “raicillas”; creyendo que podría tratarse de un árbol cuyas varas tuvieran facilidad de agarre, pensé que podría enterrar un par de palotes  y conseguir, de esa manera tan sencilla, tener  dos  acebos  en Valdecabras, por lo que, con   alevosía  y   premeditación, corté dos trozos, uno de los cuales tendría 30-40 cm., aproximadamente, y del grosor de un lapicero, y otro de unos 20 cm. y algo más fino que el anterior. Podéis imaginaros los destrozos que pude causar a aquel lustroso acebo con varios pies, alguno de ellos  más grueso que el muslo de un atleta de halterofilia y con innumerables retoños -50, quizá 100-, que ni siquiera toqué (¿que no serían tantos?; antes de que este escrito se publique, voy a ir expresamente a contar, siquiera sea por encima, las brotes que tiene el acebo del Mirador de Guillermo); pues bien, fui al coche y dejé los trozos de rama en el mismo y me fui de nuevo a dar un paseo,  cuando oí que un vehículo se detenía a la altura, aproximada, del mío, por lo que cogí la cuesta arriba y salí a la carretera. Sí, señor, allí estaba el guarda corrupto de marras, acompañado de otro sin documentación, si bien el muchacho no dijo una palabra más alta que otra y se portó como lo que parecía, una bella persona ( no sé si me dará por volver más tarde sobre este tema de las buenas personas, que no dan la cara cuando presencian escenas tan bochornosas y denigrantes protagonizadas por compañeros suyos). No este, sino el corrupto, quien no se identificó -¿Por qué será que los guardas forestales de la delegación de Agricultura en Cuenca no se identifican cuando se dirigen a uno en el campo y, además, todos te dicen que ellos son la autoridad en el monte, con lo que ven como lógico y natural el perseguirte como si el campo fuera el Oeste de las películas? ¿ Y por qué te dicen todos que si es que no ves el letrero del vehículo que conducen o si es que no ves que llevan el uniforme puesto? Para ellos el identificarse consiste en que tú mires el uniforme que llevan o leas el letrero del coche que conducen  ¿Será que los maestros que tienen no les enseñan para que sirven las leyes y para qué la autoridad?
¿ O es que la autoridad está para crear odio, guerra social y rencor? Bueno, este guarda, al que me refiero, no solo era la autoridad en el monte, sino -¡pasmaos!- él estaba en su jurisprudencia; yo le dije que, a lo mejor, estaba en su jurisdicción, pero, ¡ca!, él estaba en su jurisprudencia, y eso lo sabía él muy bien.
Los trozos de las minúsculas ramas se convirtieron en dos “plantones de acebo”, es decir en dos matas de acebo, o lo que es lo mismo en dos  pies de acebo, o lo que da igual en dos acebos hechos y derechos, que yo arranqué en la jurisprudencia del guarda forestal. ¿Qué pena que esta palabrilla no la llegara a escribir en su denuncia! Lo que sí escribió fue “dos ramas de acebo” (así, a secas, y así está escrito en la denuncia que me entregó y yo tengo en mi poder), que más tarde se convirtieron en  “dos ramas de acebo con raíz” (también tengo copia con el añadido), y más tarde en dos acebos , eso sí avalado todo con un certificado falso expedido a toda prisa por un ingeniero  de la Delegación de la Consejería de Agricultura y el Vº Bº del Jefe del Servicio del Medio Ambiente Natural -pues, también de este certificado  falso  tengo una copia - (¿ Que  si  es verdad lo que digo?
¿ Que por qué no doy nombres? Antes de que cante el gallo una sola vez habréis leído el nombre de los cuatro). ¿ Pues no eran tres? Son cuatro, pues falta una ingeniera técnica que elevó informe técnico para cuantificar el daño causado por el arranque de dos acebos, todo ello en base al artículo 411 del reglamento de montes aprobado por el decreto 485/1962 de 22 de febrero, Decreto 141/84 de 11 de diciembre y el reglamento para la ejecución de la Ley de Conservación de Suelos y Protección de Cubiertas Vegetales Naturales (D.O.C.M. nº 45, de 27 de junio de 1990. (Ninguna de las normas citadas tipifica como falta la acción llevada a cabo por mí -también alguna vez volveré sobre estos informes “técnicos”, y hasta “científicos”, que expiden algunos funcionarios, de quienes tiene uno la impresión de que se anduvieran todavía en el Catón-).
Como, a veces, el sexto sentido que tenemos nos alerta de lo que puede, o uno cree que puede pasar, le dije al segundo guarda forestal, mientras  el  primero iba al   coche a  por  su  documentación, que quería que llamasen a la Guardia Civil, pues quería estar seguro de que no se tergiversara lo que, después, se tergiversó. Este segundo guarda  que  iba   indocumentado  me  dijo  que sí, que no había ningún inconveniente, pero hete aquí, que cuando volvió el c. (por no estar repitiendo tantas veces la palabreja) dijo que no tenía por que llamar a nadie (no olvidéis lo de la autoridad y la jurisprudencia) y que, es más, yo iba   a  acompañarlos  al   cuartel  de  la guardia civil en Tragacete, donde me iba a poner otra denuncia por el juzgado (los que no estéis muy duchos en leyes, éste esperpento de guarda quería decir, más o menos, que yo había cometido un delito de los que castiga el Código Penal, no una simple falta, y de los que entienden los Juzgados de lo Penal). Le dije que venía de Tragacete y que no tenía ganas de desandar los pasos andados, amenazándome  el adefesio con que iba a ir al cuartel de Tragacete, si quería como si no quería y, además, ese mismo día. No sólo me amenazó de esta guisa, sino que me humilló –amén de por la sarta de tonterías que me dijo y que tuve que aguantar- diciéndome que a ver si para arreglar una ladera en Valdecabras iba a destrozar otra en el monte.

Esto es solo la primera parte: la segunda se publicará en el próximo número de Furtivo, y por si le da al gallo por cantar, ahí van los cuatro nombres:
el guarda forestal corrupto se llama Antonio Sancho Buil,
el ingeniero que certificó en falso es Juan Sanz Martínez,
el que da el  Vº Bº,  José Ignacio Nicolás Dueñas, Jefe del Servicio del Medio Ambiente Natural
y la ingeniera técnica que redactó el informe técnico falso es Ruth Delgado García.   
Creo que los cuatro cobran del Estado Español por defender la legalidad en sus respectivos ámbitos.
Bueno, efectivamente, volví a visitar el acebo famoso y puedo decir que no he exagerado mucho.

Antonio J. M.
(El reo)

Si quieres seguir esta historia -amén de leer la segunda parte en el Nº 2 de URTIVO, selecciona OtraHistoriaI.  

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CANTOS POPULARES


                        El Villancico de Valdecabras /  musicado por Herminio Carrillo

Esta canción popular todavía se canta en Valdecabras el día de Nochebuena, aunque está a punto de desaparecer del repertorio navideño, pues el grupo que la canta, compuesto por personas ya mayores, está dejando de reunirse en las fechas señaladas, en las que cantaban juntos (Navidad, Reyes, la fiesta del pueblo y en mayo). Las dos últimas fiestas ya no han cantado una preciosa canción de ronda que se cantaba durante toda la noche de la víspera de la fiesta, y que yo no he oído nunca en otro lugar, por lo que puede considerarse propia de Valdecabras. Los mayos hace ya tiempo que no se cantan  y la última Navidad tampoco cantaron el villancico que se presenta hoy. 
La letra completa del villancico de Valdecabras dice así:

 
                                                                                                                                     

Al empezar a cantar                                                                                                                                                                                      
digamos, Ave María!
respondan los de adentro:
¡sin pecado concebida!


¡Sin pecado concebida!
digan todos  lo que yo:
¡Vivan los recién nacidos
y el infante que nació!


Esta noche es Nochebuena
y no es noche de dormir,
que está la Virgen de parto
y a las doce ha de parir.


Ha de parir un niñito
rubio, blanco y colorado
y ha de ser un pastorcillo
para cuidar el ganado.


Y a la noche, cuando venga,
ha de tener un guisado,
un plato de picatostes
y un vaso de vino blanco.


Y una cama de colchones
pa si viene algo cansado
y una camisita blanca
por si viene algo mojado.


La Virgen lava pañales
y los tiende en el romero;
los pajarillos le cantan
y el Niño se va durmiendo.


La Virgen lava pañales
y los tiende en el romero;
los pajarillos le cantan
y el agua se va riendo.

La Virgen lava pañales
y los tiende en el rosal;
los pajarillos le cantan
y el agua se va a la mar.

La Virgen lava pañales
y los tiende en la retama;
los pajarillos le cantan
y el agua corre que clama.

La Virgen lava pañales
y los tiende en el espino,
San José quita los pinchos
pa que no se pinche el Niño.

La Virgen es panadera,
¡Quién comiera de ese pan! ;
las varillas son de oro
y los ciazos de cristal.

La Virgen es costurera
y San José carpintero
y el Niño recoge astillas
para cocer el puchero.

La Virgen se está peinando
entre cortina y cortina;
los cabellos son de oro,
los peines de plata fina.

Los pastores que supieron
que el Niño estaba en Belén,
tiraron las garrotillas
y escaparon a correr.

Los pastores que supieron
que el Niño quería leche,
ordeñaron una cabra
por lo menos veinte veces.

Pastores que repastáis
el ganado en la solana,
venid corriendo y veréis
la Virgen que está en la cama.

Pastores que repastáis
el ganado en lo más alto,
venid corriendo y veréis
la Virgen que está de parto.

Los pastores que supieron
que el Niño estaba en Belén,
tiraron las garrotillas
y escaparon a correr.

Los pastores que supieron
que el Niño quería leche,
ordeñaron una cabra
por lo menos veinte veces.

Pastores que repastáis
el ganado en la solana,
venid corriendo y veréis
la Virgen que está en la cama.

Pastores que repastáis
el ganado en lo más alto,
venid corriendo y veréis
la Virgen que está de parto.

Pastores que repastáis
el ganado en la laguna,
venid corriendo y veréis
al Niño que está en la cuna.

Pastores que repastáis
el ganado en el ejido,
venid corriendo y veréis
el Niño recién nacido.

Pastores que repastáis
el ganado en la alameda,
venid corriendo y veréis
el Niño en la Nochebuena.

Los pastores no son hombres,
que son ángeles del cielo,
que en el parto de María
 se han hallado los primeros.

Pastorcillos, pastorcillos,
vamos todos a por leña
para calentar al Niño,
que nació en la Nochebuena.

En la puerta de la Iglesia
hay una pila con brillo,
donde bautizó la Virgen
al Niño recién nacido.

En la puerta de la iglesia
hay un hermoso arbolito
con naranjas y limones,
¡Mira si será bonito!

En la puerta de la Iglesia
hay una hermosa noguera
y San Antonio bendito
está en la rama primera.

En la puerta de la Iglesia
hay una piedra redonda,
donde puso  Dios el pie
para subir a la Gloria.

En lo más alto del cielo
están haciendo un convento,
todo es de piedra labrada,
Santísimo Sacramento.

En lo más alto del cielo
se oye un cordero balar:
Recogedlo, Virgen Pura,
que lo van a degollar.

Por lo más alto del cielo
se pasea una doncella
vestida de azul y blanco;
los ángeles van con ella.

En lo más alto del cielo
corre el carro y las cabrillas
y la cruz de Caravaca
y, en medio, las tres Marías.

En lo más alto del cielo
corre el carro corredor
y la cruz de Caravaca
y, en medio, nuestro Señor.

En lo más alto del cielo
se pasea San José
con la jarrilla en la mano
dándole a los niños miel.

A los amos de esta casa
Dios les dé salud y vida
y trigo para este año;
esta va por despedida.

La despedida os doy
la que Cristo echó en Belén,
que nos ha juntado aquí,
nos junte en la Gloria, ¡Amén!

Herminio Carrillo en una fotografía de El Día de Cuenca

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HONGOS Y SETAS

El Guapo de los Palancares
por Vicente Marín


Al ser la provincia de Cuenca un lugar adecuado, por sus condiciones medioambientales, para la proliferación de gran variedad de hongos productores de setas, en alguna ocasión podemos encontrar especies consideradas raras; es el caso de Boletus Pulchrotinctus, Alesio, que hemos podido recolectar en contadas ocasiones, a pesar de visitar asiduamente, durante muchos años, el único lugar donde la hemos podido localizar hasta el momento.

             El nombre de la especie, pulchrotinctus, proviene de las palabras latinas pulcher = bello, hermoso y tinctus = teñido, por lo que su traducción sería: bellamente teñido y, efectivamente, es una seta que, si tenemos la suerte de encontrar, nos sorprenderá por su aspecto en un principio aterciopelado y sus delicadas esfumaciones rosadas en el sombrero, en contraste con el amarillo dorado de sus poros.
             Es una seta exigente con las condiciones climáticas y necesita lluvias en Agosto y Septiembre para aparecer a finales de este mes y primeros de Octubre. Desde el año 1984 al 2000 solamente en tres temporadas la hemos podido recolectar, lo que la convierte en más atractiva todavía. El  único  lugar  donde  la   hemos   encontrado está en Los Palancares – de ahí el título -, en las proximidades de la Hoz de San Miguel, asociada a encinas y en terreno calcáreo.

             Descripción:

             Sombrero de entre 5-15 cm., hemisférico, después aplanado, blancuzco, con aspecto aterciopelado de joven y en tiempo seco, pasando a liso, con esfumaciones rosadas en el borde.
Tiene los tubos y poros cortos y pequeños, de color amarillo dorado con tendencia al naranja hacia el centro, que pasan al azul verdoso intenso al presionarlos.
Pie en forma de bulbo con apéndice en la base, con retículo del mismo color del fondo, que es amarillo con tendencia al naranja, sobre todo en la parte baja.
Carne dura y compacta, amarilla que, al cortar, pasa al color azul celeste en el sombrero y con franja rosada muy definida en la parte inmediata a la superficie.

            No es recomendable su consumo, aparte de por su rareza, por ser sospechoso de ser ligeramente tóxica.

HHHHHHHHHHHHHHHHHH    yyyyyyyyyyyyyyyyyyyyyyyyy    SSSSSSSSSSSSSSSSSSSS

MOLINO DE PAN MOLER

(Proyecto utópico)
por Zómas Moro

En una ocasión leí que en un pueblo de Kenia (se llamaba Tharaka) un grupo de mujeres se organizaron para construir un sencillo molino para moler grano, movido por un motor de gasolina, o de gasoil, consiguiendo que muchas mujeres y niñas, que ocupaban mucho tiempo en moler a mano el grano, tuvieran tiempo libre, entre otras cosas, para ir a la escuela.  El molino de motor  sustituyó al molino de mano que se ha usado en el mundo desde el Neolítico hasta nuestros días, tal y como se usaba en Pozo Amargo, por ejemplo, hace 3.500 años (en plena Edad del Bronce) y con el que se sigue haciendo harina  en muchas partes del mundo hoy en día.

El molino de mano consiste en una piedra de arenisca lisa sobre la que se ponía el grano y se trituraba, por fricción, con otra piedra más pequeña llamada mano de molino; la superficie sobre la que se muele suele ser cóncava cuando se ha utilizado mucho y el aspecto del molino, entonces, es parecido a una barca, por lo que se les suele denominar molinos de barqueta.

El artículo leído decía que el molino a motor fue construido con la ayuda de una organización no gubernamental (Ayuda en Acción), que había reunido a un grupo de mujeres de Tharaka quienes, una vez construido, se encargaban de su administración, y había costado 25.000 Ptas. Yo pensé que en este mundo en el que andamos nosotros somos muchas las personas que  podemos gastarnos 25.000 Ptas., sin que se resienta nuestra economía, mejor dicho, sin que lo sintamos siquiera; puestos a ser un poco egoístas, pensé que también a muchos de nosotros nos podía hacer ilusión el tener un molino de piedra, como el que se empezó a usar hace ocho o diez mil años en Mesopotamia; total, que cogí y escribí a Ayuda en Acción, en la Cl. Infantas, nº 38, 28004 Madrid, y expuse la idea de ofertar, a  través de esta revista , molinos de mano auténticos  al precio de 25.000 Ptas. Ayuda en Acción se debería encargar de recoger (comprar, o como quiera que fuese) molinos de piedra en Kenia u otros países en los que desarrollara su actividad, a cambio de construirles otros molinos mecánicos.
 
El inconveniente que yo veía era el que se despertaran expectativas que luego no pudieran llevarse a la práctica por falta de compradores (FURTIVO no es, precisamente, el New York Times). La idea expuesta a Ayuda en Acción fue que, a través de sus sedes en los países  en cuestión, se adquirieran algunos molinos sin conexión directa con la construcción de otros mecánicos y se trajeran a Madrid; Ayuda en Acción los pondría a disposición de la Asociación Cultural Cinco Ríos Caudales a un precio normal de mercado (es decir, que si en Kenia se puede adquirir un molino de piedra por 1.000 Ptas., es un decir, Ayuda en Acción en Madrid los pondría a disposición a 2.000 Ptas. ( el doble de su valor, por acumulación de gastos de envío u otros ) y la As. Cult. Cinco Ríos Caudales los vendería a 25.000 Ptas., cantidad que, entonces sí, se destinaría a la construcción de un molino movido con motor mecánico. ¿ Creéis que esta idea  es demasiado peregrina? Pues quizá sí, pero se puede probar. Mejor dicho, no se puede probar, pues después de estar escrito este artículo  Ayuda en Acción me comunicó que el  inconveniente no era otro que el gasto que supondría el transporte de las piedras de moler, que  convertirían cada molino en una pieza muy cara, puesta ya en España.
Con lo cual este artículo es una especie de sueño estando despierto, o una especie de realidad soñada y ya  no vamos a poder decir que tenemos, como dirían nuestros antepasados,  un “molino de pan moler”, como decían a las eras “eras de pan trillar”, a las tierras de cereal “tierras de pan llevar” y a los hornos “hornos de pan cocer”.

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