Editorial Corrupción.es Días de Otoño en Valdecabras Discurso de Pericles II Vicente Marín, artista invitado. Agrícola-Ganadera Las Trillas La Edad de Bronce en Pozo Amargo III Obras maestras del Arte Humor negro A terra muniña II Cotilleo visual A. Macke Cantos populares Boletus comestibles El molino de pan moler Leyendas Valdecabras Poesía Cuenca. Noticias locales
Ya conocéis, sin duda, la línea editorial de FURTIVO. Repetiremos que el Ó en esta revista significa, en realidad, lo contrario a lo que quiere decir en todas las publicaciones, es decir, que se pueden copiar o publicar las fotografías, dibujos, músicas, artículos etc., sin necesidad de pedir autorización o indicar su procedencia. Sigue estando abierta a colaboraciones foráneas y ya sabéis que no hay temas predeterminados, sólo se busca la calidad, literaria o temática (Arte, Cultura y Crítica).
Los que se han sentido afectados por las "Historias para no dormir", me han denunciado ante los tribunales. Ya veremos. Lo que sí queremos anunciar es que tenemos más historias para no dormir, muchas de ellas referidas a actuaciones de la Consejería de Agricultura o de su Delegación en Cuenca y que las vamos a publicar; si a un sinvergüenza no se le puede llamar así por escrito, pues no le llamaremos sinvergüenza, y si para nombrar a los protagonistas por sus nombres hay que tener las pruebas bien atadas y guardadas, pues las ataremos y las guardaremos bien, pero las historias sí se van a publicar, o a ver si eso de la libertad de expresión y de opinión va a resultar, a estas alturas, que es un cuento. Ya procuraremos que la verdad de las historias no dependa de las mentiras que quieran decir impunemente los implicados en las mismas o sus encubridores.
Queremos advertir, finalmente, que el cuadro atribuido a Adrián Navarro en el nº 1 es, en realidad, de ADRIÁN MOYA, de Villalba de la Sierra.
(Corresponsal de FURTIVO en Internet)
Como veis ya estamos de nuevo con el tema de siempre, y sin que nos hayamos comido una rosca, pues la dirección de FURTIVO todavía no ha dado el visto bueno para que colguemos la página en el espacio sideral. Hoy, sin embargo voy a exponer un caso, nimio si se quiere, pero que yo llamo de fina corrupción, es decir, de aquella que practican algunos políticos, que actúan y hacen, justamente, lo contrario de lo que dicen las leyes que hay que hacer y, lo contrario también, de lo que ellos mismos dicen que hay que hacer. En esta ocasión me he bajado de las nubes y me he estado documentando, sobre este caso que hoy refiero, en las páginas encriptadas de la península hispánica. ¿Qué socialista no dice, por ejemplo, que su política va encaminada a la redistribución de las rentas, de tal manera que la riqueza sirva para equiparar, en algo al menos, a las distintas capas sociales, que está a favor de los menos favorecidos tanto en la vida, como en el trabajo? Claro, que uno escribe de lo poco que conoce y, así, yo no voy a hablar de los problemas que tienen los cuidadores de las ranas verdes del Amazonas, porque no sé qué problemas pueden tener los pobres pues, por más que he indagado, no he encontrado en Internet ninguna página sobre ese tema, sin duda muy interesante; es decir, que voy a hablar de Josep Borrell y de Carlos Solchaga, al que me imagino siempre –no sé por qué- haciendo hoyos en algún campo de golf de Sotogrande o por allí no muy lejos (A ver si vais a pensar en hacer hoyos para poner viña o algo a sí). Bueno, el caso es que en 1992 se aprobó una ley en el Parlamento Español, se aprobó por nuestros representantes, claro, que para algo estamos en democracia, entre los cuales estaban los dos citados recién. La ley, que se refería a las funciones de los funcionarios, entre otras cosas, hablaba de las retribuciones y, en uno de sus artículos, que regula la productividad, establece que este complemento “está destinado a retribuir el especial rendimiento, la actividad extraordinaria y el interés o iniciativa con que el funcionario desempeñe su trabajo”; como podéis comprobar la ley no decía ni dice, pues todavía está vigente, que la productividad se abonaría a los funcionarios que el ministro de turno decidiera, o su Secretario de Estado. Naturalmente con algún criterio habría que concederla, pero en ningún caso excluyendo a cuerpos administrativos enteros y, en concreto, a los menos favorecidos de la Administración. La ley parlamentaria no decía cómo había que abonar ese complemento, pero lo que sí hacía era no excluir a ningún cuerpo administrativo, de tal manera que los responsables de llevar a la práctica el mandato legal, podrían haber arrimado el ascua a su sardina, abonando más a quien más cobraba y menos a los que menos cobraban –algún criterio habría que aplicar ¿No?-. Os voy a poner un ejemplo: en el Tribunal de lo Social de Cuenca, percibe mayor cantidad en concepto de productividad el funcionario de menor rango administrativo y menos productividad los de mayor rango en el escalafón. Diréis, claro es que estás hablando de la Magistratura de lo Social . ¿Sabéis como repartieron la productividad en su Ministerio el Golfo (el golfista, quería decir) y el otro (considerado el baluarte de la moral socialista del Partido Socialista Obrero Español)? Bueno, aquí también aparece la palabra social, como veis; pues no la repartieron asignando mayor cantidad a los que más cobraban y menos a los que menos cobraban (¡Qué escándalo, eso sería propio de las derechas reaccionarias de toda la vida!) No, que va, repartieron las cantidades mayores a los que más cobraban y a los que cobraban bastante les repartieron menos y a los que cobraban poco o muy poco ¿Qué creéis que les repartieron? Nada, nada, nada, nada, nada. nada, nada, nada, nada de nada. A continuación reproduzco parte de la orden que se inventaron estos dos bandoleros el 29-05-1986 para burlar la ley aprobada en el Parlamento (la expresión representativa de la democracia), que no hace distinciones entre altos, medianos o pequeños funcionarios; esta orden que elaboraron los dos sinvergüenzas para burlar la ley aprobada por nuestros representantes, orden que no se publicó en ningún sitio (Boletín) y que, por eso, llaman “orden comunicada”, es decir, orden dada bajo cuerda :
“ La productividad por mejor desempeño del puesto de trabajo estará orientada fundamentalmente a los funcionarios de nivel 20 o superior, aunque excepcionalmente pueda aplicarse a puestos de trabajo de nivel inferior” .
Lo de “excepcionalmente” se refería, sin duda a lameculos, “Sí, señor, sí, señores”, pelotas y a otros funcionarios de parecida calaña que, aunque no abunden, los hay por doquier para regocijo de jefes de medio y poco pelo. ¿Cómo se os ha quedado el cuerpo? Qué me contáis? ¿Habéis visto los principios socialistas por algún sitio? No sé si aquel día en que este par de bananeros firmaron la “orden comunicada” no representó también el fin de las ideologías (A escala mundial, o de aldea global que es donde yo me muevo, sería un poco exagerado afirmar algo así, pero comportamientos así deben confluir, no sé si en la estratosfera u otro lugar, para dar lugar a cambios profundos que hacen no tener sentido ser del PP, del PSOE, de IU, REPUBLICANO, DEMÓCRATA, DEMÓCRATA-CRISTIANO o de otro grupo político que queramos añadir, que permita que se muevan en ellos personajillos barriobajeros y choriceros, que actúan como si la dignidad y esas cosillas residieran en los bancos). Lo de Roldán y los demás líos que siguieron liando no es sino la consecuencia lógica de este, para mí, fin de las ideologías; es decir, que dárselas de progresista y decir que se está en la política al servicio de la comunidad y, aún más, de los más desfavorecidos, y ser, al mismo tiempo, un sinvergüenza redomado ya no significa nada respecto a este o aquel ideario político. Lo de Solchaga y Borrell es para mí tan grave como los demás escándalos que se sucedieron. Alguna vez, Felipe González nos deberá explicar algo sobre estos temas tan insignificantes. Algunos seguimos creyendo, que todo se hizo a sus espaldas y a mucha gente le debe una explicación, es decir debe decir que toda la inmundicia aquella la hicieron a sus espaldas (lo de estos dos sinvergüenzas, lo de Roldán, lo de los Gal, lo de ..... todo, todo, porque si no fue así, yo –y creo que muchos más- podemos llamar a Felipe González algún día (y lo llamaremos): ¡Miserable!, ¡Miserable y ¡Miserable! Don Felipe González, ¡Contéstenos! O díganos que todavía no puede por razones de Estado u otras causas profundas, pero que algún día lo hará. Me voy para arriba. ¡Hasta la próxima! A lo mejor sigo con este mismo tema.
Ya soc aquí. Quiero decir, que ya estamos en la tercera edición de los Días de Otoño en Valdecabras o, de otro modo, en la Tercera Bienal de Escultura al Aire Libre en Valdecabras (así parece que quedaría mejor, aunque vamos a seguir llamándolos como siempre). Dentro de 30 años estaremos celebrando ya los 18 Días de Otoño.
Esta muestra de arte se puede seguir llevando a cabo gracias a nuestros patrocinadores ( Junta de Comunidades de Castilla-La Mancha, Caja Castilla La Mancha, Diputación de Cuenca y Ayuntamiento de Cuenca), y a otros colaboradores, como La Caja Rural de Cuenca, Setas y Champiñones Hnos. Pérez Fierrez S. L. de Villanueva de la Jara, Universidad de Castilla-La Mancha, Vinos “Vega Moragona” de Casas de Haro y vinos “Cinco Almudes" de Casas de Benítez. Unos nos han ayudado siempre, otros han fallado algún año, unos con más y otros con menos, pero todos nos han ayudado mucho, por tanto, ¡Muchas gracias!
Las muestras de arte en estos pueblos tan pequeños no podrían tener lugar sin la colaboración de los artistas, pues si hubiera que exponer en el Gugenheim, por decir algo, todos irían corriendo con su obra bajo el brazo y los organizadores tendrían el problema contrario al que tenemos aquí. Sin embargo, en las dos ediciones anteriores han sido más de 60 los artistas que han expuesto en Valdecabras (escultura, pintura, fotografía y poesía), por lo que no se pueden nombrar a todos para darles las gracias por su colaboración desinteresada. Alguno no pudo estar en la segunda edición, otros no quisieron, otros no sabemos por qué no acudieron, a pesar de haber anunciado su presencia y algunos, en fin, no se molestaron en contestar a nuestra invitación. La mayoría, sin embargo, no fallaron y otros nuevos acudieron por primera vez a la segunda cita de 1999. A todos, muchas gracias.
En esta tercera edición esperamos amplia participación de alumnos de la Facultad de Bellas Artes que, en ediciones anteriores no fueron muchos, pero que, poco a poco, queremos darles la oportunidad de exponer y que lo hagan con ganas e ilusión.
La escultura “San Mateo” se expuso en 1999 y “Los Fusilados” en 1997. A José Antonio Jiménez Langa se le ha encargado una escultura para la catedral de Cuenca, que ha sido objeto de alguna polémica. No sabemos como terminará, pero esperamos que José Antonio consiga una escultura digna de tan noble marco.
Queremos pensar, para terminar esta referencia a los Días de Otoño en Valdecabras 2001, que para esta tercera edición las Instituciones nos ayuden para dejar plasmadas en un catálogo las obras de arte -al menos una gran selección- que se exponen en Valdecabras; muchas de ellas son, en verdad, grandes obras de arte que bien merecen quedar impresas para deleite de los amantes al arte. El responsable de obra.
42.—Es por eso por lo que me extendí en lo referente a la ciudad, para mostraros que la lucha no tiene el mismo sentido para nosotros que para los que no tienen nada de eso en la misma medida, y al mismo tiempo para poner de manifiesto, gracias a las pruebas, el elogio de estos en cuyo honor hablo ahora. Se ha dicho de ese elogio lo más importante, pues el himno que canté a la ciudad lo adornaron los méritos de éstos y de gentes como éstos, y no habrá muchos griegos para quienes las palabras se mostraran a la altura de los hechos como es el caso de esos. A mí me parece que el primer indicio del mérito de un hombre y la confirmación última es el fin de éstos, pues en favor de quienes son peores en otros aspectos, es justo anteponer su valentía para la guerra en defensa de la patria ya que, al borrar un daño con un beneficio, ayudaron colectivamente más que perjudicaron por sus actividades privadas. Ninguno de esos fue cobarde por preferir el disfrute de la riqueza ni rehusó el peligro por la esperanza que hay en la pobreza, la de ser rico si escapaba de ella, sino que por desear más el castigo de los enemigos que esos bienes y considerar que ese era el más hermoso de los riesgos, quisieron con ese riesgo castigar a unos y seguir deseando los otros, encomendando a la esperanza lo incierto del éxito, pero en cuanto a la acción dispuestos a depositar su confianza en si mismos para lo que ya se estaba viendo. En el mismo peligro, por preferir luchar y aguantar antes que salvarse entregándose, escaparon a la vergüenza de la fama, pero afrontaron con su cuerpo la empresa, y en una brevísima oportunidad del azar se marcharon más en el apogeo de la gloria que del temor. 43.—Estos se portaron tal como se merecía la ciudad. En cuánto a los que quedan, deben rogar porque sus planes respecto al enemigo resulten más seguros y pretender no ser menos arrojados, fijándose en los beneficios no sólo por las palabras (beneficios sobre los que uno podría extenderse ante vosotros que no los sabéis menos, diciendo cuántas ventajas se dan en el rechazo de los enemigos), sino más bien por contemplar de hecho cada día el poder de la ciudad y ser amantes de ella, y si os parece que es grande, reflexionando en qué lo adquirieron hombres que se atrevían a cumplir y conocían su deber y tenían pundonor a la hora de ejecutarlo, y cuando fracasaban en el intento, por pretender que la ciudad no quedase privada de su propio valor, le entregaban su aportación más hermosa. Al entregar sus vidas a la colectividad, recibieron individualmente un elogio que no envejece y la tumba más insigne, no en la que yacen, sino más bien en la que su fama perdurará eternamente cada vez que se ofrezca la ocasión de mencionarla o celebrarla. De hombres ilustres la tierra entera es tumba, y no sólo lo indica en su tierra una inscripción sobre estelas, sino que incluso en tierra extraña pervive en cada individuo el recuerdo no escrito, cimentado más en su pensamiento que en la obra realizada. Ahora vosotros, émulos de éstos y en la consideración de que la felicidad se basa en la libertad y la libertad en el valor, no miréis demasiado los riesgos de la guerra, pues no son los desgraciados que no esperan ningún bien quienes con más razón no deberían escatimar su vida, sino aquellos en cuya vida se corre el riesgo de un cambio adverso y en quienes las circunstancias serían muy diferentes caso de tropezar. Para un hombre que se precie es más doloroso el decaimiento que acompaña la enfermedad que una muerte sin sentirla cuando se tiene vigor y la esperanza común de todos. 44-—Es por ello por lo que a los padres de éstos, a cuantos estáis presentes, no les doy mi condolencia más que mi consuelo. Tienen conciencia de haberse criado en cincunstancias variables y de que la felicidad es para quienes logran el más hermoso final, como éstos ahora, mientras vosotros participáis de la pena, y para quienes su vida fue medida de tal manera que su felicidad acaba con la muerte. Sé que es difícil aliviaros del dolor por los que con frecuencia recordaréis en la dicha de otros, dicha de la que también vosotros os ufanasteis en otras ocasiones. La pena no se tiene por los bienes de los que uno se ve privado sin probarlos, sino por los otros que le quitan cuando se está habituado. Deben resignarse también en la esperanza de otros hijos quienes aún están en edad de tenerlos, pues desde el punto de vista privado, los que vengan harán olvidar los que ya no están y a la ciudad convendrá por dos razones: por no despoblarse y por seguridad; pues no es posible que deliberen con equidad y justicia quienes no se arriesguen igual al ofrecer sus hijos. En cambio, cuantos habéis superado la edad de ello, pensad que vuestra ganancia es haber vivido dichosos la mayor parte de vuestra vida y que esta será breve; aliviaos también con el renombre de éstos, pues el ansia de honores es lo único que no envejece, y no agrada más en la época inútil de la vida el lucro, como algunos creen, sino el recibir honores. 45.—Para los hijos o hermanos de éstos, cuantos estáis presentes, veo que la competencia es grande —pues todo el mundo suele elogiar a quien ya no está— y a duras penas, aunque destacarais por vuestros méritos, seríais considerados no iguales, sino algo inferiores, ya que entre vivos se tiene envidia del rival, mientras que lo que no estorba se valora con una simpatía que carece de rivalidad. Si debo hablar de los méritos femeninos de cuantas quedarán viudas, con una breve exhortación lo diré todo: el no quedar por debajo de vuestra índole natural es vuestra gran gloria, gloria de la que debe haber el mínimo rumor entre los hombres, ya sea por vuestros méritos o para reproche. 46.—Por mi parte, se ha dicho en el discurso de acuerdo con la costumbre cuanto consideraba apropiado, y los que sepultamos ya han recibido de hecho el homenaje; pero, en cuanto a sus hijos, la ciudad los criará a expensas públicas desde este momento hasta la edad adulta, ofreciendo esa útil corona por estos certámenes a estos y a los que quedan; entre quienes se ofrecen los mayores premios a los méritos, entre ellos se dan los mejores ciudadanos. Ahora, después de lamentaros por vuestro pariente muerto, marchaos.»
¿Qué vamos a decir a estas alturas de Vicente Marín, que se tira al monte, se echa bajo el brazo un pedrusco y lo convierte en lo que quiere, si quiere, como si no quiere el pedrusco? Yo diría, por ejemplo, que Vicente Marín tiene un Cristo yacente en León, allí, en silencio, con otras esculturas magníficas del mejor arte imaginero español. ¿Qué artista se atreve a algo así? Los encargos que le hacen suelen ser de carácter religioso, en especial pasos de Semana Santa. Si os fijáis, cuando entréis en la plaza del Trabuco, en Cuenca, ante la puerta de la iglesia de San Pedro, podéis alzar la vista hacia la hornacina existente sobre la puerta: la Virgen de piedra que hay allí ha sido esculpida por Vicente Marín; los pasos de Semana Santa de Cuenca quizá los conozcáis, por lo que la imagen que reproducimos a continuación es de un paso de León, más difícil de contemplar para nosotros.
Cristo yacente, momentos antes de resucitar. Talla en madera
Vicente Marín trabaja la escultura figurativa porque es lo que le encargan, pero quizá le guste más cincelar piedras grandes, con formas poco exultantes, con mucha masa, que así quedan más rotundas; si no existiera la naturaleza, crearía guijarros lisos, piedras informes –o conformes con el universo-, eso sí, grandes, exuberantes en tamaño, que no en ornamento, pues disfruta con la piedra tal como la ve en el campo y, a veces, le cuesta tener que ponerse a quitar esquirlas, que él considera muy bien puestas allí donde están. Logra con la piedra las formas y líneas que quiere, y si no, fijaos en el abanico negro que se reproduce en esta página . No sé si su arte es minimalista o en qué corriente artística se pudiera encuadrar su arte, si es que se puede encuadrar pues, para mí, no tiene encuadre. Las formas que crea son de una rara belleza; reproduce objetos de la vida rural cotidiana, o otros objetos que no sirven para nada, pues su uso ha desaparecido o está en vías de desaparición;
Abanico. Piedra de Calatorao
esculpe, a veces, el absurdo en sus creaciones y crea la inutilidad en otras, eso sí lejos del barroquismo que, a menudo, suele acompañar a lo cotidiano, y alejándose de los adornos, insinuando otras veces lo que quiere representar.
Las líneas puras y el perfecto acabado son sus armas secretas: cencerros con cascabeles en sus entrañas, fósiles gigantes, que no se sabe si los ha traído de un yacimiento secreto, que él sólo conoce, o los ha esculpido él, urnas con tapas que no hay quien las abra, puertas entreabiertas o cestos con peces en su interior, que luego ha cerrado y no hay quien los pueda ver. Obras todas que habría que exhibir en espacios y lugares más abiertos al arte creativo que a la recreación figurativa, como suele suceder en estos lugares provincianos y apartados de los centros alrededor de los cuales husmean continuamente “las gentes de mal vivir” : galeristas, críticos de arte, artistas, coleccionistas, escritores y otros personajes que dan lugar a que se cree un ambiente apropiado en el que surjan, puedan dar a conocer sus obras, y puedan ser reconocidos nuevos y buenos artistas, como Vicente Marín, quien merece bastante más atención de la que le han prestado hasta ahora, tanto los gurús del arte de por aquí –si es que por aquí hay algún gurú, que esa es otra-, como los administradores públicos de la cultura, por regla general, más atraídas por la decoración urbana de catálogo y en soñar como podría quedar una fuente ...... que ellos mismos Cencerro. Piedra de Uña y Mariana idearan y –y esto es lo grave- que han sido capaces de plantar en un espacio urbano, donde da la impresión que cuatro niños de doce años han amontonado siete piedras, eso sí, con agujeritos y todo, que quedan de bien .... También los hay que sueñan con que algún artista famoso traiga alguna obra monumental a Cuenca, al ser posible por medio millón de pesetas, o menos. Convocar un concurso para que Cuenca tenga una fuente digna de la ciudad –no voy a decir que tenga que ser monumental- y que la lleve a cabo algún buen artista de Cuenca, que los hay, y no solo Vicente Marín, eso no se le ocurre a nadie. ¿Para qué? Si la puede diseñar un concejal, pongo por caso.
Piña monumental al atardecer. Tejas y madera Sin título. Piedra de Valdemeca y Calatorao
Vicente Marín ensaya últimamente con piedras manchadas de líquenes, que van del verde fuerte en la piedra de Valdemeca, al ocre de tonos varios de Valdecabras, o amarillentos, grises y negruzcos de otras piedras que va echándose bajo el brazo en sus innumerables correrías por los paisajes casi perdidos y casi vírgenes, que muy pocos conocen. De estas correrías hace acopio también de setas raras, o menos raras, de las que es un gran conocedor. El problema de los líquenes es su perdurabilidad en la piedra, bien por dejar su medio natural de vida, bien por no poder mantener las esculturas al aire libre. Dentro de algún tiempo -todavía es poco el tiempo que lleva intentando mantener las manchas sobre la piedra- se sabrá si algunas esculturas podrán mantener su manto manchado de forma duradera. La estufa de roble que tiene en su estudio tiene la tapa, la ranura de la ceniza y la salida del caño de piedra manchada de líquenes y, por ahora se conservan bastante bien.
Por el pastor de Valdecabras
Luego el otro día de buena madrugada, levantóse la duenya ricamente adobada; priso una viola buena e bien temprada, e salió al mercado violar por soldada. Començó unos viesos e unos sones tales, que traíen gran dulçor e eran naturales. Finchíense de omnes apriesa los portales, non les cabie en las plaças, subíense a los poyales.
La declaración de la renta - Ingresos y Subvenciones-
Hoy voy a seguir con estos temas tan profundos tocantes a los impuestos y, en concreto, voy a hablar de los ingresos que hay que declarar, como y cuantos, en la declaración de la renta. En otra ocasión hablaré del I.V.A, aunque ya sé que estáis todos esperando aprender cosas interesantes de este impuesto que los alemanes llaman Mehrwertsteuer, según me ha comunicado el presidente de la Asociación Federal Alemana de Micología en un correo-e que acabo de recibir en mi ordenador portátil, en contestación a una pregunta que le hice yo sobre el origen de la palabra científica que designa el género –o la familia, que ya no sé muy bien donde estoy- de las piñuelas, colmenillas o panalejas, que los pastores conocemos tan bien, aunque algunos las llaman, erróneamente, cagarrias, que cagarria es otro honguillo de primavera que nada tiene que ver con las piñuelas, colmenillas o panalejas. No tardaré en hablar algo también de estos nombres populares sobre los cuales hay mucha confusión, mayormente introducida por algunos libros que hablan de hongos sin saber muy bien sobre aquello de lo que hablan. En la declaración de la renta tenemos que declarar los ingresos propios de la agricultura o ganadería, incluidas las subvenciones –no todas, que algunas no, las indemnizaciones, ayudas recibidas , es decir todos los ingresos que hemos percibido de la actividad propia de los agricultores o ganaderos. Bueno, en la declaración de la renta hay que declarar todos los ingresos que tengamos en el año ( pensiones, intereses bancarios, rentas por alquileres, etc.), aunque aquí voy a hablar solamente de los ingresos agrícolas o ganaderos, o agrícolas y ganaderos o, como escriben hoy algunos, “agrícolas y/o ganaderos”, que parece que escriben desde un trapecio con la barra de los equilibrios en lugar de con el lapicero; así, dicen: “Estimado/a amigo/a; o “muy Sres/as míos/as”; o “Sr./a Director/a”, y así por el estilo ( Hace un año y medio oí en la radio que, como sabéis es el medio de comunicación por antonomasia -¡Mira que suena mal esta palabra!- en la aldea global de los pastores, que por eso la oigo yo muy a menudo –bueno, esta palabra suena aún peor que la otra, pues ya sabéis que a la hora de despanzurrar (¿ Y de esta qué me decís?) una oveja, pongo por caso, lo primero que hay que sacarle es el menudo y, claro, hay que meter las uñas –con manos y todo- hasta el último recoveco para sacarlo sin que se rompa, casi a oscuras, que si se rompe ….. no digo los efluvios que se pueden liberar y, de hecho, se liberan). ¿Por donde iba? A, sí, oí contestar a un académico de la Real Academia de la Lengua Española a una pregunta de un entrevistador, o de una entrevistadora, que ya no me acuerdo (en realidad podría haber dicho un/a entrevistador/a y habría ahorrado algo de papel, tinta y esfuerzo y habría quedado, de paso (¡Ay el ganado de paso, el trashumante! Pronto hablaré también del ganado trashumante ) muy moderno, aunque la modernidad no sea que, digamos, el punto fuerte de los pastores; total, que le preguntaron al académico que qué pasaba cuando se escribía en algún periódico o algún periodista decía que “en el partido de fútbol entre el Getafe y el Toledo habían trece mil espectadores”, y el bueno del académico, en lugar de decir que eso era un disparate o que era propio de incultivados, u otra cosa por el estilo, pues dijo que, bueno, que si el pueblo hablaba así que, al final, la Real Academia de la Lengua tendría, posiblemente, que incorporar esos disparates (la palabra disparate es mía, no del académico, él creo que dijo “esos modismos”, o algo así) al acerbo cultural del castellano. Y se quedó tan ancho. Y pensé yo inmediatamente, en el tiempo que el pueblo anda diciendo “andé” y no anduve, y “andamos” y no anduvimos, y no ha habido un solo académico que se le ocurra pensar, y menos decir, que habrá que ir incorporando esta forma de hablar tan de pueblo al acerbo del idioma castellano. Claro, que no es lo mismo que un periodista diga un disparate, que lo diga un pastor. ¡Hasta ahí podríamos llegar! En realidad, lo del pastor no es tan disparate (vamos, que no es siquiera un disparate) como lo del periodista –por regla general con estudios universitarios-, pues los pastores mamamos la lengua de la tradición viva, aunque en algún caso erróneamente, pero los del “habían” y los de “veintiún japonesas ” ya me diréis donde maman esas cosas, con las oportunidades que debieron tener cuando estudiaban, en las enormes bibliotecas que dicen que hay en las Universidades. Bueno, sigo o continúo; los ingresos de la agricultura están claros: lo percibido por la venta de la cebada, del girasol, del lino (bueno, eso solo unos pocos listos), de la uva, de los almendros, de la grufalla y así, todos los que tengan por la venta de productos. Los de los pastores están todavía más claros: lo obtenido por la venta de los corderos, los cabritos, la leche o las pieles. ¿Y las subvenciones que me dan por dejar tierras en barbecho, o por sembrar mirasoles? (¿No sabíais que girasoles es, en realidad, una palabra mal dicha, pues no giran, como se cree, siguiendo la marcha del sol en el cielo, sino que miran durante todo el día hacia donde sale el sol?; en consecuencia, en mi pueblo se llaman mirasoles a los girasoles, como está mandado). Las subvenciones o ayudas que se conceden a los agricultores o a los pastores, por cabra u oveja, con el fin de que podamos mantener un nivel de vida, digamos que digno, suelen ser de dos clases, las ayudas que sustituyen la falta de ingresos y se llaman corrientes se consideran ingresos normales de la agricultura o ganadería y hay que declararlas como se fueran obtenidas por la venta de productos (que te dan una subvención de 65.000 Ptas. por cereales, pues es como si hubieras vendido 3.000 Kg. de cebada, y así con otras). Muchos piensan que las ayudas estas las tenían que quitar, para que nos acostumbremos a vivir de nuestro trabajo, pero estas opiniones, realmente, pertenecen a la alta política europea y yo, al menos, no sé qué opinar al repecsto, como diría un profesor mío cuando estudié en Madrid (un año, no vayáis a creer que más), quien casi siempre decía ojesto, en lugar de objeto, que es mucho más fácil de pronunciar. Bueno, en el próximo número terminaré con esto de los ingresos corrientes y luego seguiré con la otra clase de subvenciones, las de capital, que unas no se declaran y otras se declaran de una manera especial, y luego, más tarde, ya seguiré con los gastos, si es que los pastores y agricultores podemos deducirnos gastos pues, según decía el agarrao de Casas de Haro no existen los gastos en esto de la agricultura y ganadería, que para eso están los módulos.
Quando con su viola ovo bien solazado, a sabor de los pueblos ovo asaz cantado, tornóles a rezar un romance bien rimado de la su razón misma por ó havía pasado. Fizo bien a los pueblos su razón enterder más valíe de cient marcos ese día el loguer.
Los Emperadores (empedradores) de las trillas
Quizá, con la desaparición de las trillas ha terminado, definitivamente, la Edad de Piedra en estas tierras nuestras del centro de España. Puede parecer exagerado, pero la técnica del empedrado de las trillas es, o era hasta hace unos años, idéntica a la usada por nuestros antepasados hace 3.000, 5.000, 10.000 o 20.000 años; la principal diferencia está en que en nuestros días se usaba un percutor de hierro (Figura nº 1) y antes, en la prehistoria no podían usar el hierro como percutor, pues no se había descubierto, por lo que tenían que valerse de otra piedra para extraer las lascas que luego retocarían para darles uno u otro uso: hendidores, puntas de flecha, cuchillos, dientes de hoz, punzones o raederas.
Las trillas que han dejado de hacerse hace unos 40-50 años se componían de tres (a veces cuatro) tablas de entre 25 y 40 cm., sumando un ancho de trilla de aproximadamente un metro en el centro, por dos metros de largo, ensambladas entre sí y sujetas, además por dos o tres travesaños en la parte superior, a los que iban clavadas las tablas. La parte delantera está curvada hacia arriba, con lo que se evita que la trilla arrolle la mies en la parva. En el tercio delantero, y en el centro, lleva una anilla de hierro a la que se enganchan los arreos tirados por un par de mulas, en el caso de La Mancha, o de otros animales de tiro. Las parte inferior de la trilla, la que está en contacto con la mies, está surcada por hileras asimétricas de ranuras, hechas con formón, en las que se clavan los pernales, que así se llama a las lascas de sílex que se destinan para tal fin. Es decir, la trilla consta de una plataforma de madera, cuya parte inferior está “empedrada” por multitud de pernales clavados, con los que se va cortando la mies poco a poco hasta que se convierte en paja, según pasa una y otra vez por encima de la misma. Las trillas se empedraban con la madera mojada, es decir, había que regar la trilla, lo que facilitaba el clavado y, en contra de lo que pudiera parecer, se impedía que los pernales se cayeran, una vez seca la misma; los pernales tienen el filo en uno de sus extremos y son anchos, relativamente claro, en su extremo contrario y se clavaban introduciendo el extremo ancho en la ranura y golpeando fuertemente en el extremo cortante con un martillo, a pesar de lo cual los pernales no se rompían, en contra de lo que parece que debería ocurrir. Los datos anotados por mí de una trilla de tamaño mediano fueron estos:
Trilla de 80 cm de ancho (en su parte estrecha, la cabecera) y 1,10 m de ancho en su parte trasera, la más ancha, por 1,90 m de largo, compuesta por tres tablas de tres cm. de grosor, y un ancho de 22-25-26 (medidas en su parte central), ensambladas entre sí y unidas, además, con dos travesaños también de madera, como es lógico; cada tabla tenía 57 hileras de ranuras y cada hilera estaba compuesta por una media de 12 ranuras (promedio de las tres tablas), lo que da un total de 2.052 ranuras, en las que iban clavadas 2.052 lascas o pernales, que debieron ser extraídas a golpe de martillo de distintos núcleos de sílex por aquellos trabajadores que se dedicaban, sobre todo en invierno, a uno de los más viejos oficios del hombre, si no el que más. Los pernales de las trillas y, por tanto, las ranuras suelen ser de tamaños variados, de menor a mayor, que se pueden reducir a tres: pequeños (de 1,3 a 2 cm. de largo, aproximadamente), que se disponen en el tercio delantero de la trilla, medianos (de 2 a 2,8 cm., aproximadamente), clavados en el centro y grandes, que se clavan en la parte posterior de la trilla y pueden llegar a tener hasta 4 cm., aproximadamente también. La razón de esta distribución parece estar en el hecho de que las lascas pequeñas son también más delgadas y, por tanto, más afiladas en uno de sus extremos lo que, unido a su mayor número en un mismo espacio, hace que los cortes sean mejores y más numerosos, reservando la acción de los pernales siguientes a cortes más espaciados y al machado de la mies, con lo que ésta no queda demasiado molida, en cuyo caso no serviría para pienso de los animales. Los que extraían las chinas de los núcleos de pedernal en Sisante, donde he recogido la información para este artículo, buscaban las piedras de sílex en los alrededores del cerro de la Muela y preferían los de tamaño aproximadamente de un coco y, preferentemente, lisos y redondeados, lo que indicaba buena calidad, pues los núcleos con muchas aristas solían ser quebradizos y malos para la extracción de las chinas o pernales. Con un martillo normal, o maceta, se golpeaba el núcleo, que se abría en varios trozos, llamados gajos, de los cuales se iban arrancando los pernales golpeándolos con el martillo especial (percutor); el gajo se sostenía en la mano izquierda con su parte interna hacia el cuerpo y con el martillo se golpeaba el borde, de fuera hacia dentro, con golpes fuertes y secos, saltando así los pernales más o menos gruesos y largos, según el percutor golpeara mucho o poco la superficie del gajo (ver figura 2); la mano izquierda tenía que ser protegida de los golpes con trapos liados a los dedos, con el fin de amortiguar el incesante martilleo sobre la mano y evitar a sí que esta se hinchara o sufriera cortes con las aristas del gajo.
El encargado de hacer las trillas nuevas en todas sus fases, incluido el empedrado de las mismas, era el carpintero, al que suministraban los pernales aquellos que, en invierno, cuando escaseaba el trabajo en el medio rural, o era inexistente para algunos, se dedicaban a extraer y almacenar los pernales que, más tarde, venderían al carpintero o les servirían a ellos mismos para empedrar trillas deterioradas, a lo que se dedicaban en la época anterior a la siega, recorriendo los pueblos de los alrededores. Llevaban consigo las herramientas necesarias y los talegos con los pernales listos para su uso y, cuando era necesario, extraían las chinas adecuadas en el mismo lugar de la reparación.
Al trabajo de reparar las trillas que, con el uso prolongado, iban perdiendo los pernales o habían perdido su filo se le conocía con el nombre de “empedrar” trillas y yo, desde aquí, llamo a estos obreros de la piedra “emperadores de trillas”, en lugar de empedradores y, con este artículo, les quiero rendir un homenaje, pequeñísimo, si se piensa en lo importante que ha sido su labor a lo largo de la historia.
Notas sobre los asentamientos humanos de la Edad de bronce (Bronce Medio) en las lomas de Pozo Amargo y El Simarro (Vara de Rey) Tercera entrega por A. Delademartin
Un vecino de El Simarro, residente entonces en Castellón, me relató que, en el Cerro de Cabeza Mesada, hicieron los vecinos una excavación para buscar los tesoros que, decían, debía haber enterrados allí; guiados por otro descendiente del pueblo, residente en Barcelona, excavaron en lo que parecía ser una cueva (en la actualidad existe todavía la entrada, aunque ya cegada), y que puede ser, en mi opinión, parte de una de las viviendas abovedadas del poblado, al estilo de los "Cubos" de pastores que existen en la zona en la actualidad. Los vecinos llegaron a lo que, según ellos, eran las cocinas, donde encontraron varias vasijas enteras y dos o tres hachas pulimentadas (piedras del rayo, que por ese nombre se conocen por aquellos, y otros, lugares); rompieron las vasijas llenas de tierra, en busca del tesoro que suponían dentro, con lo que rompieron el verdadero tesoro, que constituían las vasijas en sí mismas; el vecino de Barcelona se llevó las piedras del rayo, con lo que desaparecieron, desde entonces, aquellos recuerdos tan valiosos de nuestros antepasados. Voy a hacer mención, ahora, a la vida espiritual, o creencias religiosas que debieron tener, sin duda, aquellos antepasados nuestros, a pesar de que en los despoblados visitados en las lomas de Pozo Amargo y El Simarro no he encontrado nada que lleve pensar en ello, de una manera directa e inequívoca, aunque está fuera de toda duda que los primeros habitantes de Pozo Amargo, de los que se tiene noticia, tenían una vida espiritual, que reflejan, de una manera especial, los ídolos y enterramientos descubiertos en otros poblados de la misma época e influencia geográfica. Uno de los cerros en concreto, que por su tamaño y ubicación pudo ser lugar de ritos, quizá de ofrendas, es decir, de culto, pudo ser el de Cabeza Agüilla ( ya me referí a la abundancia de agua que debió haber en estos contornos y este nombre es otro indicio más, que corrobora lo dicho entonces), que se encuentra en el centro de Las Lomas y es tan pequeño que es difícil suponer que allí habitara gente, a no ser algún jefe, posiblemente religioso, y en el que confluyeran las gentes de los demás poblados para celebrar sus rituales o fiestas. En su superficie encontré un trozo bastante grande de una vasija pequeña con asa, tan pequeña que no parece que fuera de uso cotidiano, sino más bien para algún uso especial, que pudiera tener relación con los ritos o fiestas que he mencionado, lo que apoyaría la teoría de que el cerro Cabeza Agüilla sirviera para usos religiosos, con o sin vivienda de alguna familia con poderes especiales entre aquellos pobladores; el asa puede indicar también que fue usado en época ya tardía, pues las vasijas argáricas no tienen asas; sí tiene este pucherete, como puede apreciarse en el dibujo, forma carenada, lo que demuestra el entronque de esta época del Bronce Medio final con épocas anteriores del Bronce, tanto Medio, como inicial (Bronce I), pues la carena es una forma muy unida a la Edad de los Metales en España, desde los primeros tiempos; he encontrado varios trozos de vasijas muy pequeñas, que me es difícil imaginar para qué fin fueron hechas. Por lo que se refiere a los enterramientos que debieron practicar los grupos humanos que habitaron Las Lomas de Pozo Amargo en el Bronce Medio, hecho que constituye una de las señales seguras de la existencia de creencias religiosas, decir que fue costumbre en esta Cultura enterrar a los muertos en vasijas de barro de paredes gruesas, que recuerdan a las tinajas actuales, como puede apreciarse en la vasija-urna que se expone en el Museo de Cuenca, procedente de un enterramiento de la misma época descubierto en Tévar, cuya orografía es la misma que la de Las Lomas, pues tanto éstas, como los cerros de la Muela de Sisante y los de Tévar, forman una unidad de relieve geográfico. En los cerros de El Simarro y Pozo Amargo aparecen numerosos fragmentos de cerámica gruesa, aunque bien pudieron ser parte de tinajas y otras vasijas destinadas a guardar en las viviendas productos diversos, lo cierto es que no se han encontrado enterramientos pertenecientes a esta Cultura, pues las vasijas encontradas en las "cocinas" en la prospección referida al principio no parece que contuvieran restos de enterramientos. Los enterramientos tenían lugar introduciendo al fallecido, en posición fetal, en una tinaja, que quedaba y tapada con una losa; el fallecido era enterrado con sus adornos (en los enterramientos de El Argar se encontraron en las tinajas esqueletos con diademas o frontales de chapa de oro batido, así como puñales y hachas de piedra pulimentada), e instrumentos de defensa o trabajo (hachas y cuchillos). Hace muchos años oí decir que, en algún lugar de Las Lomas, un vecino de Vara de Rey había encontrado algún enterramiento en vasijas, o con vasijas, que no es lo mismo, aunque no llegué a poder comprobar la veracidad o las circunstancias del hallazgo. Para finalizar quisiera hacer, una pequeña referencia significativa, que es que en muchos cerros poblados, precisamente en época de la Edad del bronce, se ubican ermitas cuya advocación suele estar dedicada a la Virgen o a alguna santa cristiana. El motivo de que en estos cerros se edificaran templos cristianos consistió, en mi opinión, en “santificar” los lugares paganos y también en el hecho de que en muchos de estos cerros aparecieron figurillas femeninas (se les denomina “Diosas” o “Venus”), que la tradición convirtió en estatuas de la Virgen María o alguna otra santa que, unas veces, se aparecieron o las encontró un pastor, otras a un agricultor o fueron halladas cuando se araba una tierra, etc. Ejemplos: Ermita de Pozo Amargo, ermita de Tévar, ermita de Alconchel de la Estrella, ermita de Landete, y un sin fin más. Quiero decir, por fin que los despoblados a que me he referido en los tres artículos publicados son, sin duda, los yacimientos del Bronce Medio más importantes de la provincia de Cuenca y, posiblemente, de la Mancha entera, y que todo lo que he encontrado está a disposición del Museo de Cuenca, al que ya ofrecí los hallazgos y el director de entonces, Manuel Osuna, los despreció, alegando que hachas de piedras se encontraban en cualquier cerro de la provincia de Cuenca.
“El hombre en la prehistoria” de Chester S.Chard; “Prehistoria” de M.H.Alimen y M.J.Steve; “Historia General de Almería y su provincia, Tomo I, Prehistoria” de José Ángel Tapia Garrido; “Historia de España, Tomo I, La Prehistoria” de R. Menéndez Pidal; “Cultura de la Prehistoria, Tomo II” de Friedrich Behn; “Historia de España, Tomo I” de Manuel Tuñón de Lara y otros; “Historia de España, La Prehistoria” de Antonio Ramos-Oliveira; “Introducción al estudio de la prehistoria y de la arqueología de campo” de Martín Almagro.
por T.S. Eliot - conclusión-
II. O SERMÓN DO LUME
A tenda do río está rota: os últimos dedos de folla préndense e afúndense na ribeira mollada. O vento cruza a terra castaña, inadvertido. As ninfas partiron. Doce Támesis, corre suavemente, ata que acabe a canción. O río non leva botellas baldeiras, papeis de bocadillo, panos de seda, caixas de cartón, cabichas nin outro testemuño das noites estivais. As ninfas partiron. E os seus amigos, os herdeiros lacazáns dos directores da cidade, partiron, sen deixar enderezos. Á beira das augas do Lemán sentaba e choraba... doce Támesis corre suavemente ata que acabe a miña canción, doce Támesis corre suavemente porque non falo alto nin longo, non. Mais ás miñas costas nunha axada fría oio o renxer dos ósos, e de orella a orella o riso estendido. Unha rata arrastrouse suavemente entre a vexetación arrastrando o seu ventre lamacento pola beira mentres eu pescaba na canle gris nunha tarde de inverno detrás do gasómetro matinando no naufraxio do rei meu irmán e na morte do rei meu pai antes ca el. Corpos brancos espidos no baixo e húmido chan e os ósos espallados nun baixo e seco faiadiño, remexidos polo pe da rata só, ano a ano Mais ás miñas costas oio de cando en cando o son de bucinas e motores, que levarán a Sweeney xunto da Sra. Porter na primavera. Ouh sobre a Sra. Porter lucía a brillante lúa e sobre a filla súa
Lavan os pés con gasosa. Et O ces voix d'enfants, chantant dans la coupole! Chi chi chi chaca chaca chaca chaca chacachá tan rudamente forzada Tereo Cidade irreal baixo a brétema castaña dun mediodía de inverno o Sr. Eugenides, o mercador de Esmirna, sen barbear, cun peto cheo de grosellas C.i.f Londres: documentos á vista, convidoume en francés demótico a xantar no Hotel de Cannon Street seguido dunha fin de semana no Metropole Á hora violeta, cando os ollos e as costas se erguen da mesa, cando o motor humano agarda coma un taxi latexante agardando, eu Tiresias, anque cego, entre dúas vidas latente, ancián con engurrados peitos femininos, podo mirar á hora violeta, a hora vespertina que contende de volta a casa, e trae o mariñeiro a casa desde o mar, a oficinista en casa á hora do té, recolle o seu almorzo, prende a estufa, e saca comida en lata. Pola ventá perigosamente estendido a secar tocado polas últimas raiolas do sol o seu biso, sobre o diván hai apiladas (pola noite a súa cama) medias, chinelas, xustillos e corpiños. Eu Tiresias, ancián de enrugados remollos percibín a escena, e o resto adiviñei: eu o hóspede esperado tamén agardei. El, o xove carbuncular, chega, cunha ollada afouta, oficinista dunha pequena axencia, un dos modestos nos que a aseguranza senta coma nun millonario de Bradford un chapeu de seda. A ocasión, como él supón, é agora propicia a cea rematou, ela está cansa e enfastiada, esfórzase en enredala con caricias aínda non reprochadas, mais tampouco desexadas. Arroibado e decidido, asáltaa xa; as mans exploradoras non atopan defensa; a súa vanidade non precisa resposta, e dá unha benvida de indiferencia. (E xa presufrín todo eu Tiresias neste mesmo diván ou cama representado; eu que sentei baixo o muro xunto a Tebas e camiñei entre dos mortos máis abaixados). Concede un protector bico final, e sae ás apalpadelas, atopando as escaleiras sen luz... Ela xira e mírase no espello un momento, a penas advertindo a partida do seu amante; o seu cerebro consente un medio formado pensamento: "Ben xa acabou: e alédome de que remate." Cando á tolemia abáixase muller bonita e pasea polo seu cuarto outra vez, soa, o pelo con man automática alisa e pon un disco na gramola. "Esta música deslizouse xunta min sobre as augas" e ó longo do Strand , e por Queen Victoria Street ouh City City, ás veces podo oir xunto a unha taberna en Lower Thames Street , dunha mandolina o agradable lamento e o rebumbio e parrafeo desde dentro onde os peixeiros lacazanean ó mediodía: onde os muros de Magnus Mártir gardan inexplicable esplendor de branco e ouro xónicos. O río súa petróleo e alcatrán as gabarras ó garete coa marea virando velas vermellas anchas a sotavento, na pesada verga ondean. As gabarras desprazan ó garete os toros beira de Greenwich abaixo máis aló de Isle of Dogs.
Ueialala leia Ualala leialala Elizabeth e Leicester batendo remos a popa tiña forma dunha cuncha dourada vermella e ouro a forte marusía rizaba ambas beiras vento do sudoeste levaba corrente abaixo o repenique das campás torres brancas Ueialala leia Ualala leialala "Poeirentas árbores e tranvías. Highbury fíxome. Kew e Richmond desfixéronme. Xunta Richmond os xeonllos erguía no plan dunha estreita canoa supino." "Os meus pés están en Moorgate , e o corazón meu baixo os meus pés. Tralo suceso el chorou. "Un novo comezo" prometeu. Eu non dixen nada. ¿Por que me había sentir aceso? "En Margate Sands. Non podo conectar nada con nada. As unllas rotas das sucias mans. O meu pobo humilde pobo que non espera Nada." la la A Cartago entón cheguei Ardendo ardendo ardendo ardendo Ouh señor Ti arríncasme Ouh señor Ti arrincas ardendo
Doce = dulce cabichas = colillas lacazán = ociosos endererzoz = direcciones costas = espaldas axada = ráfagas renxer dos ósos = crujir de huesos; canle = río matinando =musitando irmán = hermano pai = padre espidos = desnudos chan = tierra espallados = arrojados faiadiño =desván peto = bolsillo latexante = palpitante contende = conduce raiolas = rayos remollos = pezones ollada = mirada afouta = insolente Cea = cena rematuo = terminada benvida = rutina bico = beso às apalpadelas = a tientas. Man = manera rebumbio = alboroto súa = suda toros = palos maruxía = oleaje repenique = repique campás = campanas poeirentas = polvorientos xeonllos = rodillas
IV. MORTE POR AUGA
Flebas o fenicio, morto hai unha quincena, esquenceu o grallo das gaivotas, e no profundo mar a marusía e o beneficio e a perda. Unha corrente baixo o mar apañou os seus ósos con murmurios. Mentres se erguía e caía pasou as etapas da súa idade e xuventude entrando no remuíño. Xudeu ou xentil Ouh ti que fas xira-la roda e miras a barlovento, considera a Flebas, que outrora foi coma ti lanzal e baril.
V. O QUE DIXO O TRONO
Tralo vermello dos fachos nas suorosas faces tralo silencio xeado nos xardíns trala agonía en pétreos lugares os choros e os berros cadea e palacio e resón de trono de primavera sobre montañas distantes aquel que vivía agora está morto nós que viviamos agora morremos cunha pouca paciencia. Aquí non hai auga mais só rocha rocha e non auga e a estrada areosa que son montañas de rocha sen auga se houbese auga parariamos a beber entre a rocha un non pode pensar ou se deter a suor está seca e os pés están na area se só houbese auga entre a rocha montaña morta boca que non pode cuspir de dentes cariados aquí un non pode estar deitado nin de pé nin sentado non hai nin silencio nas montañas senón seco trono estéril sen chuvia non hai nin soidade nas montañas senón moucas faces vermellas sorrindo desdeñosas e rosmando desde portas de casas de barro fendido Se houbese auga e non rocha se houbese rocha e tamén auga e auga unha fonte unha poza entre a rocha se houbese o son da auga só non a cigarra e a herba seca a cantar senón ruído de auga sobre unha rocha onde o tordo ermitán canta nos piñeiros pinga pinga pinga pin Pero non hai auga ¿Quen é o terceiro que camiña sempre á beira túa? Cando conto, só estamos ti e mais eu xuntos pero cando miro adiante pola estrada branca sempre hai outro camiñando á beira túa deslizándose envolto nun manto castaño,encapuzado non sei se home ou muller pero ¿quen é ese á outra beira túa? Que é ese son no aire alto murmurio de lamento materno que son esas hordas encapuzadas bulindo nos nosos cuartos baldeiros por chairas infindas, na terra gretada tropezando rodeada polo horizonte chan só cal é a cidade sobre as montañas que se fende e reforma e rebenta no aire morado torres caendo Xerusalén Atenas Alexandría Viena Londres irreais Unha muller recolleu cinguido o seu longo pelo negro e tocou música de murmurios naquelas cordas e na luz violeta morcegos con faces de neno asubiaban, e batían as ás e arrastrábanse cara abaixo por unha parede renegrida e patas arriba no aire había espadanas tanxendo campás reminiscentes que as horas daban e voces cantaban desde cisternas baldeiras e pozos esgotados. Neste burato podre entre as montañas no pálido luar, a herba canta sobre as tumbas abatidas, arredor da capela está a capela baldeira, só o fogar do vento. Non ten fiestras, e a porta bambea, os ósos enxoitos non poden danar a ninguén Só un galo se ergueu na trabe mestra quiquiriquí quiquiriquí veloz coma un raio. Logo un refacho húmido de chuvia. Ganga estaba afundido, e as lasas follas agardaban pola chuvia, mentres as nubes negras amoreábanse na distancia, sobre Himavant. A xungla acochouse, eslombouse en silencio. Daquela falou o trono DA Datta: ¿que demos?
Meu amigo, o sangue o meu corazón axita a afouteza arrepiante da entrega dun intre que unha idade de prudencia xamais rectifica por isto, e isto só, temos existido que non ha ser atopado nas nosas necroloxías nin nas nosas memorias tapizadas pola benéfica araña nin baixo selos rotos polo escuálido avogado DA Dayadhvam: oín a chave xirar na porta unha vez e xirar unha vez só pensamos na chave, cadaquén na súa cadea ó pensar na chave, cadaquén confirma a súa cadea só á anoitecida, murmurios etéreos avivan por un intre a un roto Coriolano DA Damyata: A barca respondeu alegremente, á man experta en vela e remo o mar estaba calmo, respondería o corazón teu alegremente, ó ser invitado, latexando obediente a mans controladoras Sentei na beira a pescar, coa árida chaira detrás miña ¿porei polo menos as miñas terras en orde? London Bridge is falling down falling down falling down Poi s'ascose nel foco che gli affina Quando fiam uti chelidon —Ouh andoriña andoriña Le Prince d'Aquitaine à la tour abolie Estes fragmentos esteei contra as miñas ruínas ai entón hásevos de axeitar. Xerónimo está tolo outra vez. Datta. Dayadhvam. Damyata.
chorou = lloró aceso = rencor arrincasme = me arrancas esquenceu = olvidó remuiño = remolino lanzal = alto baril = hermoso fachos = antorchas xeado = escarchado choros = lloros berros = gritos cadea = cárcel reson de trono = estallido de trueno; só = solo deter = detenerse suor = sudor deitado = tumbado ferdido = agrietado bulindo = pululando chairas = llanuras asubiaban = silbaban ás = alas baldeiras = vacías burato = agujero o fogar = el hogar fiestras = ventanas nave mestra = viga maestra refacho = ráfaga amoreábanse = se amontonaban acochouse = se agachó eslombouse = doblándose Daquela=Entonces afouteza = atrevimiento arrepiante = fiero intre = momento oín a chave = oí la llave chaira = llanura andorina = golondrina háxevos = os haré axeitar = obligar
Las impresiones visuales constituían la principal fuente de inspiración de Macke, quien disfrutaba contemplando el mundo: Estás mirando por la ventana. Un árbol se tuerce, lo dobla el aire. ¿Lo hace de felicidad?, y ¿por qué precisamente de esa manera? (...) ¡Ay! creo comprender todo lo que mueve e/ mundo, eso sería hermoso, aunque uno tardara varios siglos. Cada vez es más bello. Para mí. al menos. El mundo es inagotable, con su alearía y su dolor, su esbeltez, y corpulencia, movimiento y calma, agua y tierra. Estas líneas desprenden un amor a la vida y una alegría de vivir contagiosas. August Macke nació en Meschede en el año 1887, y su familia se trasladó a Colonia cuando él tenía seis años. En 1900 la familia se traslada a Bonn, donde Macke fijó su residencia definitiva y conoció, cuando tenía dieciseis años, a Elisabeth, la que sería más tarde su esposa.
Conoció y fue amigo de artistas en torno a una asociación de artistas de Munich, entre los que estaban Jawlensky, Kandisky y Franz Marc, y expuso con el grupo con artistas del grupo El Jinete Azul (Der blaue Reiter).
Macke viajó por Italia, Holanda, Suiza y Francia, donde conoció a Guillaume Apollinaire y a Delaunay, al que admiró mucho; era también un admirador de la pintura de Matisse. En 1914 realizó un viaje a Túnez en compañía de Paul Klee y Louis Moilliet, artistas, igualmente, amigos de Macke, donde trabajaron intensamente con la luz y los colores mediterráneos en magníficas acuarelas y tomando apuntes que, más tarde empezaría a trasladar a sus pinturas en el estudio, y digo “empezaría”, porque August Macke fue reclutado para la guerra en agosto y falleció en el frente, en la Champagne francesa, en septiembre de este mismo año, 1914, cuando tenía veintisiete años.
“Pero ya no vivió el otoño, que él confiaba en que sería un auténtico periodo creador” (Frese y Güse). Su amigo Fraz Marc, lamentando una pérdida irreparable para la cultura venidera, escribió: Nosotros, pintores, sabemos bien que, al carecer de sus armonías, los colores del arte alemán palidecerán varios tonos y tendrán un timbre más seco y apagado. Ciertamente, el tono más puro y luminoso de sus colores faltará siempre. El arte de Macke, con su belleza armónica, su callada melancolía y su continuidad intemporal, es irrepetible.
Canción de ronda de Valdecabras
Volvemos de nuevo a Valdecabras, pueblecillo que ha conservado canciones populares, como muy pocos en la provincia y que, por razones oscuras (me imagino que por falta de estudiosos del folklore en la provincia de Cuenca) no son conocidos ni, por ende, interpretados por los grupos que van surgiendo en Cuenca que, por la proximidad a Valdecabras, se podría suponer que fueran conocidos sus cantos.
(La música de la ronda de Valdecabras no aparece en este número por razores de tiempo. La organización de los Días de Otoño en Vasldecabras y otros entretenimientos han impedido tener lista la música, por lo que se publicará en otro número –probablemente en el próximo-). Lo que sí quiero dejar constancia es que la música de las canciones de Valdecabras las estoy recogiendo de Honorato (Honorato Álvarez), componente del grupo que ha estado rondando hasta hace casi nada en Valdecabras y que, además de cantar las estrofas que le correspondían en la forma tan original de cantar en Valdecabras, era el tocador de los platillos.
Esta es la letra:
Y el primero, como capitán en guerra siempre vengo delantero y a mi me tocó la suerte y a mi me vino a tocar al barrio la mejor moza el venirla a despertar.
Y el segundo, y si la voz no me ayuda ayudadme de uno a uno, ya van dos con la primera, y las damas que hay adentro son rosas de primavera.
Ya van tres; eres una clavellina de la garganta a los pies; tres coplillas van cantadas y con la mía van cuatro eres un rosal de rosas, del cabello a los zapatos.
Ya van cinco, y la dama que está adentro ni le pongo ni le quito, cinco coplas van cantadas y con la mía van seis y la dama que está adentro, si se asoma, la veréis.
Seis coplillas van cantadas, y con la mía van siete y la dama que está adentro, que es la flor del ramillete. Siete coplas van cantadas, y con la mía van ocho y la dama que está adentro es la flor del ramo hermoso.
Ocho coplas van cantadas, y con la mía van nueve y la dama que está adentro es más blanca que la nieve. Nueve coplas van cantadas Y con la mía van diez, eres una clavellina de la garganta a los pies.
Diez coplillas van cantadas, y con la mía van once y la dama que está dentro y en el cantar me conoce. Once coplas van cantadas, y yo quisiera mudar, porque la noche es muy larga y hay pocos para cantar.
Y el mudar si no me quedo privado de este alumbrar, y al que muda Dios le Ayuda por eso yo mudar quiero, dejémonos de coplillas, tu hermosura dibujemos:
Hermosa más que ninguna, que al sol le quitas los rayos y el resplandor a la luna: ¡Viva Dios, que eres hermosa! ¡Viva Dios que lo has de ser! entre las mujeres, rosa, y entre los hombres, clavel
Cuando Dios la repartió no estarías tu muy larga, cuando tanta te alcanzó la hermosura de tu cara; cuando Dios la ha repartido no estarías tu muy larga, cuando tanta te ha caído;
Y el mudar, si no me quedo privado debajo de este alumbrar, y al que muda Dios le ayuda, por eso yo mudar quiero, dejémonos de hermosura, tus cabellos dibujar,
que te cuelgan por la espalda, si yo fuera general, los llevaría en la banda; y esa mata de cabellos, que te cuelga por el lado y en el relucir parece un puñalito valenciano;
que te cuelga por detrás, ellos lindos y tu linda, ellos lindos y tu más. Esa mata de cabellos, que te cuelga por los ojos, parecen campanillitas que van llamando a los mozos;
Y el mudar, si no me quedo privado debajo de este alumbrar y al que muda Dios le ayuda por eso yo mudar quiero. Dejémonos de cabellos y las ventanas pasemos;
La pequeña y entrar a tu habitación y a darte la enhorabuena, que ventanilla tan alta, que balcón tan elevado y que carilla de rosa quien fuera tu enamorado.
Y al bordar, al sol le quita los rayos Y a la luna el alumbrar; cuando la dama se pone y en la ventana a coser y al sol le quita los rayos al día el amanecer.
Y a mudar, que la noche se hace larga y hay poco para cantar, y al que muda Dios le ayuda por eso yo mudar quiero, dejémonos de la ronda y a despedirnos pasemos;
que ha echado la despedida, que me ha dejado sin alma, sin corazón y sin vida; ¿Quién ha sido el atrevido que la despedida echó, que me ha dejado sin alma, sin vida y sin corazón?
Porque quise, si te quie´s pintar de guapo, sal a la calle a batirte, la despedida, majito, yo la he echado porque quiero; si quieres darte de guapo.
Los Ceporros comestibles por Vicente Marín
Habiendo otros boletos también comestibles, en esta ocasión únicamente trataremos de los más apreciados en la mesa, es decir, los pertenecientes al grupo “edules”, de los que enumeraremos a continuación algunas de sus características: alcanzar dimensiones considerables en pleno desarrollo, poros y tubos blancos en principio, que pasarán al oliváceo con el tiempo, carne blanca inmutable, retícula alrededor del pie, especialmente en la parte alta y más evidente en ejemplares adultos, color del sombrero que varía desde el blanco, cuando la seta está enterrada, pasando por los acres, avellana, castaño, marrón rojizo llegando, incluso, hasta el negro, dependiendo de cada especie. Es necesaria cierta experiencia para no confundir entre sí las cuatro especies que conforman este grupo; algo sin importancia para los que solamente piensan en el plato, pues son todas excelentes comestibles y de una calidad muy similar; sin embargo para los que sientan cierta curiosidad por lo que nos ofrece el suelo que pisamos, recordaremos algunos caracteres específicos que quizá nos puedan ayudar a su identificación, sin olvidar que cuando hablamos de tiempo y lugar nos referimos a Cuenca y provincia.
BOLETUS EDULIS El nombre “edulis” significa comestible. La superficie del sombrero es lisa y en tiempo húmedo algo viscosa, variando el color del blanco hasta el marrón oscuro, pasando por los ocres y perdiendo intensidad hacia el borde. El pie es panzudo, alargándose con la edad y tiene una pequeña red sobre todo en la parte alta. La carne, como en todos, es blanca sin cambiar de color al corte Ablandándose con el tiempo. Los poros son blancos, virando al amarillo verdoso. Seta típica de la Sierra de Cuenca, se puede encontrar por encima de los 1.300 m., asociada al pino albar especialmente, aunque también es posible encontrarla bajo pinos negral o rodeno; gusta de lugares húmedos y aparece desde mediados de septiembre hasta las primeras heladas.
BOLETUS PINOPHILUS Hasta hace poco llamado “pinicola”, debe su nombre a su tendencia a salir bajo los pinos, aunque en otras latitudes también se asocia a árboles de hoja ancha. Es el más grande del grupo, pudiendo alcanzar los 30cms. de diámetro, y el color de su sombrero varía al marrón rojizo, que es su color característico y que ayuda a diferenciarlo de los demás. A veces, cubierto por una pruina blanca que oculta el color del fondo, a veces también por el polen amarillento de los pinos. El pie es grueso y claro como la retícula, pasando después al pardo rojizo. La carne y los poros son blancos, volviéndose éstos verdosos con la edad y también la carne al cocerla. En los sitios en los que sale, salen también los B. Edulis, aunque se da el caso de lugares en los que salen los “edulis” y no aparecen los “pinophilus”. Aparecen a finales de mayo hasta que aprieta el calor y, luego, a partir de septiembre.
BOLETUS AEREUS El sombrero, al principio, es ligeramente aterciopelado, pasando después a liso, adquiriendo tonos que de joven pueden ser blancos, cambiando luego a oscuros, llegando hasta el negro, con tonalidades cobrizas características y coloraciones que recuerdan distintas pátinas de bronce, que es el significado del nombre “aereus”: broncíneo o cobrizo. Tiene el pie abultado de joven, con tendencia a oscurecer, contrastando con el blanco de los poros que se mantiene más tiempo que en el resto del grupo, pasando luego a marfil y más tarde a oliváceo verdoso. El B. Aereus tiene un hábitat distinto a los dos descritos; lo podemos encontrar bajo robles y encinas a la altura de Cuenca capital. Suele salir también bajo pinos, asociado a lñas jaras. Aparece en junio, si ha habido tormentas, y a partir de septiembre.
BOLETUS RETICULATUS Es el más escaso de los cuatro; el nombre hace referencia al efecto que produce el cuarteamiento de la superficie del sombrero, que semeja una retícula o el tipo de aparejo arquitectónico usado en Roma: opus reticulatum. Se le suele lamar también Boletus Aestivalis, por ser el verano la época típica de su afloramiento. Su sombrero es de color avellana, algo más oscuro de joven; tiene una redecilla en el pie, a veces incluso con relieve y su carne blanca, en principio sólida, se vuelve pronto fofa. El B. Reticulatus, a pesar de su escasez, es el más ubícuo, pues lo podemos encontrar tanto en los lugares donde crece el “edulis”, como en el hábitat del “aereus”.
Colligite fragmenta ne pereant Capítulo III. La escritura de 1865
En el número anterior dije que la herencia del Marqués de Valmediano, fallecido el día 5 de febrero de 1864, la recibieron sus cuatro hijos. En realidad este Marqués murió sin descendencia, y los cuatro herederos eran sobrinos del fallecido y nietos, a su vez, del padre del fallecido el 5 de febrero de 1864. También dije que la resolución de la Dirección General de Bienes y Derechos del Estado, que dio la razón al Marqués, llevaba fecha de 13 de septiembre de 1858. En realidad no consta la fecha de la resolución o acuerdo adoptado; el día 13-septiembre-1858 fue la fecha en que la Dirección General comunicó al Gobierno Civil de Cuenca la decisión adoptada y la fecha 15-septiembre-1858 fue en la que el Gobierno Civil la comunicó al Investigador. Aclarado esto, reproduzco a continuación este acuerdo, del que no consta la fecha:
“ Registrada al nº 949
Cuenca nº 295 …15/1858 Trasládesela al Investigador (Rúbrica) La Derección General de propiedades y Derechos del estado con fecha 13 del actual me dice lo que sigue.
“ La Junta Superior de Ventas en sesión de 10 del actual, con presencia de lo que resulta del expediente promovido por el Investigador sobre denuncia de varios terrenos de los propios de Valdecabras que posee el Excmo. Sr. Marqués de Valmediano, y de conformidad con el dictamen de la Asesoría General del Ministerio de Hacienda y el de esta Dirección, ha declarado improcedente la denuncia de todas las fincas a que se contrahe el expediente en razón a que el Sr. Marqués de Valmediano ha acreditado con documentos fehacientes la adquisición por sus causantes derechos y que se incorporaron al vínculo de que es poseedor que la circunstancia de que con la propiedad de las mencionadas tierras fuesen enajenadas a los antecesores del Marqués el señorío del expresado pueblo, no es causa bastante para calificar exclusivamente de señoreantes sus derechos a las fincas == Lo que comunico a V. para su cumplimiento y efectos que correspondan. Lo traslado a V. para su inteligencia, la del Investigador del ramo y efectos consiguientes.
Cuenca, 15 de septiembre de 1858 Antonio Calle
Sr. Administrador de Propiedades y Derechos del Estado “
Después de esta denuncia, no se sabe si a causa de otra nueva o por actuación de oficio, el Investigador de Bienes y derechos en Cuenca instruyó otro expediente referido a los bienes del Marqués no sólo en Valdecabras, sino en otros pueblos cercanos (este expediente no consta en el Archivo Histórico de Cuenca); lo que sí se conserva es el escrito que el Gobierno Civil dirigió al Investigador de bienes en fecha 25 de mayo de 1859, y que se reproduce también a continuación:
Sello con “Gobierno de la Provincia de Cuenca”
nº 483 Mayo 25 La Derección General de Propiedades y Derechos del Estado con fecha 20 del actual (dice?) lo que copio.
“ La Junta Superior de Ventas en sesión del día de ayer, con presencia del expediente instruido a consecuencia de la denuncia promovida por el Investigador de esa provincia sobre pertenecer al Estado los bienes que en Arcos de la Sierra, Portilla, Las Majadas, Valdecabras, Torralba, Villaseca, Ribagorda, Palomera y en esa ciudad disfruta el Excmo. Sr. Marqués de Valmediano Ariza y Estepa, y de conformidad con lo manifestado por la Asesoría general del Ministerio y esta Dirección se ha servido declarar improcedente la denuncia, puesto que el indicado Sr. Marqués se halla en posesión de los citados bienes en virtud de una sentencia judicial ejecutoriada”
Lo que traslado a Vd. para su conocimiento y demás efectos oportunos. Dios guarde a Vd. muchos años Cuenca 25 de Mayo 1859 Manuel de Podio y Valero (rúbrica)
Sr. Administrador de Propiedades y Derechos del Estado “
Tampoco consta quien o quienes -posiblemente por intervención del Ayuntamiento de Valdecabras- el caso fue que, después de la firma de la escritura de transacción de 5 de mayo de 1865, el Investigador de Bienes y Derechos del Estado volvió a la carga con un nuevo expediente que dirigió a la Dirección General del ramo en Madrid, argumentando en base a las normas vigentes aplicables al caso que el monte de Valdecabras no podía pertenecer al Marqués de Valmediano. El auto (informe) que elaboró el Investigador, que reproduciré en el próximo número, pues es bastante extenso y muy interesante, tampoco tuvo éxito para los vecinos de Valdecabras, pues la Dirección General volvió a dar de nuevo la razón al Marqués con un argumento un tanto peregrino, en mi opinión, si bien al no tener delante la sentencia a la que alude la Dirección General no se puede opinar con el conocimiento de causa suficiente. Digo lo de “peregrino”, pues la razón aducida por la Dirección General para dar la razón al Marqués en la segunda resolución adoptada, que la Dirección General comunicó al Gobierno Civil con fecha 20 de mayo de 1859 y el Gobierno Civil al Investigador el 25 del mismo mes, fue que “puesto que el indicado Sr. Marqués se halla en posesión de los citados bienes en virtud de una sentencia judicial ejecutoriada”, lo que se contradice con una de las razones aducidas por el Investigador en el Auto que se publicará en el siguiente número, donde se argumenta que el Tribunal Supremo sentenció a favor de Juan Cerdán en el sentido de que las tierras que éste poseía en Valdecabras eran de su propiedad y no del Marqués de Valmediano.
Cuenca. Noticias locales por Pedro Oswaldo Nelson Trabucci corresponsal de FURTIVO en Cuenca
Hoy voy a traer a colacao un ejemplo de libertad de expresión que se está produciendo en fachadas de algunos edificios de nuestra hermanita de la caridad, Cuenca de España, porque resulta que ayer, en mi escondite secreto, he recibido noticias de tan original , y tan cutre –por qué no decirlo- ejemplo de libertad de expresión cultural (esta última palabra la podéis cambiar por otra cualquiera, a ser posible que signifique otra cosa distinta) que está pululando a marchas forzadas, en especial en el casco histórico, antiguo, que la UNESCO declaró Patrimonio de la Humanidad, como ha ocurrido, igualmente, con esta otra Cuenca del Ecuador, donde he tenido a bien esconderme en esta ocasión.
Se supone que todos esos pegotes cerámicos –no me refiero a si están bien, mal o regularmente pintados-, representando escenas de la muy famosa Semana Santa de Cuenca, contarán con los permisos administrativos correspondientes concedidos por el Ayuntamiento, pues de otro modo no sé yo si Icomos, el Organismo que vigila lo que se hace o se deja de hacer en las ciudades declaradas Patrimonio de la Humanidad, tendrá o no que decir algo al respecto. No estaría mal, sin embargo, que desde el Ayuntamiento de Cuenca, de allá, claro, se comunicara a este Folletín-tín FURTIVO si, efectivamente, se han concedido los permisos para incrustar esas cerámicas en las fachadas o, por el contrario, cada cual coloca la imagen del titular de su Hermandad o Cofradía allí donde le da la gana. Si cunde el ejemplo, los ecologistas, es un decir, colocarán cerámicas de gatos monteses, fuínas, águilas culebreras u otras y los cazadores, es otro decir, colocarían liebres, tórtolas, muflones y así un sin fin de pegotes cerámicos, eso sí, todos muy artísticos (aquí podéis cambiar también la palabra por otra que os guste menos). Aquí van otros ejemplos de los grafitti de moda en Cuenca. Ahora mismo me cambio de escondite, antes de que descubran desde donde escribo esta crítica que, como sabéis, es uno de los objetivos de esta revista internacional.
Según me dicen los responsables de FURTIVO, ya no es conveniente poner más fotografías, ya que para muestra vale con dos o tres botones, pues la tinta de estas imprentas de última generación tienen unos precios que marean y la publicidad que insertamos ya veis las páginas que ocupa.
Aunque el proyecto de recaudar fondos para la construcción de molinos mecánicos en regiones pobres de distintos países en vías de desarrollo, a través de la venta de molinos de mano auténticos, de piedra, de los que todavía se valen en muchos sitios para la obtención de harina, resultó peregrino e irrealizable, no por ello se acaban ahí las posibilidades de aportar alguna ayuda, aunque sea pequeña, para aquel u otros proyectos que muchas organizaciones no gubernamentales llevan a cabo en distintos lugares del mundo más necesitado. Quiero decir, que se puede ayudar a estas organizaciones de muchas maneras, sin que por ello tengamos que recibir nada a cambio.
Pensando en ello, los niños de Valdecabras, a propuesta de la As. Cul. CINCO RÍOS CAUDALES, han constituido un grupo formado por Raúl Collado Mochales, Óscar Álvarez Pozuelo, Ignacio Ruiz Álvarez, Luis Álvarez Álvarez, Javier Álvarez Álvarez, María Torralba Rodríguez, Sergio Álvarez Díaz, Pablo Álvarez Díaz, John Maruri García y Pablo Collado Navalón, y han organizado una actividad paralela a la celebración de los Días de Otoño en Valdecabras, consistente en recaudar fondos para proyectos de ayuda a poblaciones pobres de Kenia, Ecuador y otros países que no cuentan con los medios mínimos necesarios para educar a sus niños o proporcionarles un modo de vida apartado de la pobreza y, a veces, de la pura miseria. Una de estas organizaciones que lleva a cabo estos proyectos es “Ayuda en Acción”, y los fondos que recaude este grupo de niños de Valdecabras los remitiremos a esta Organización no gubernamental para ayudar, aunque sea mínimamente, a los proyectos en los que trabajan. La campaña consistirá en una mesa atendida por los niños citados, en la que se pondrán a la venta camisetas con el logotipo de Ayuda en Acción, Tazas, decoradas, muñecos del mundo, pins y otros objetos, cuyas ganancias irán destinadas, íntegramente, a la organización no gubernamental citada. Se venderán también camisetas especialmente impresas con ocasión, y con motivos, de la celebración de los Días de Otoño en Valdecabras, una parte de cuyas ganancias irá destinada, igualmente, a Ayuda en Acción.
"El potro salvaje", de Horacio Quiroga
Era un caballo, un joven potro de corazón ardiente, que llego del desierto a la ciudad, a vivir del espectáculo de su velocidad. Ver correr a aquel animal era, en efecto, un espectáculo considerable. Corría con la crin al viento y el viento en sus dilatadas nances. Corría, se estiraba; y se estiraba más aún, y el redoble de sus cascos en la tierra no se podía medir. Corría sin reglas ni medida, en cualquier dirección del desierto y a cualquier hora del día. No existían pistas para la libertad de su carrera, ni normas para el despliegue de su energía Poseía extraordinaria velocidad y un ardiente deseo de correr. De modo que se daba todo entero en sus disparadas salvajes -y esta era la fuerza de aquel caballo. A ejemplo de los animales más veloces, el joven potro tema pocas aptitudes para el arrastre. Tiraba mal, sin coraje ni bríos, ni gusto. Y como en el desierto apenas alcanzaba el pasto para sustentar a los caballos de pesado tiro, el veloz animal se dirigió a la ciudad a vivir de sus carreras. En un principio, entregó gratis el espectáculo de su gran velocidad, pues nadie hubiera pagado una brizna de paja por verlo -ignorantes todos del corredor que había en él-. En las bellas tardes, cuando las gentes poblaban los campos inmediatos a la ciudad -y sobre todo los domingos-, el jo- ven potro trotaba a la vista de todos, arrancaba de golpe, deteníase, trotaba de nuevo husmeando el viento, para lanzar se por fin a toda velocidad, tendido en una carrera loca que parecía imposible superar y que superaba a cada instante, pues aquel joven potro, como hemos dicho, ponía en sus narices, en sus cascos y su carrera, todo su ardiente corazón. Las gentes quedaron atónitas ante aquel espectáculo que se apartaba de todo lo que acostumbraban ver, y se retiraron sin apreciar la belleza de aquella carrera. «No importa -se dijo el potro alegremente-. Iré a ver a un empresario de espectáculos, y ganaré, entretanto, lo suficiente para vivir.» De qué había vivido hasta entonces en la ciudad, apenas él podía decirlo. De su propia hambre, seguramente, y de algún desperdicio desechado en el portalón de los corralones. Fue, pues, a ver a un organizador de fiestas. Yo puedo correr ante el público -dijo el caballo- si me pagan por ello. No sé qué puedo ganar, pero mi modo de correr ha gustado a algunos hombres. -Sin duda, sin duda... -le respondieron-. Siempre hay algún interesado en estas cosas... No es cuestión, sin embargo, de que se haga ilusiones... Podríamos ofrecerle, con un poco de sacrificio de nuestra parte... ..El potro bajó los ojos hacia la mano del hombre, y vio lo que le ofrecían: Era un montón de paja, un poco de pasto ardido y seco. -No podemos más... Y asimismo... El joven animal consideró el puñado de pasto con que se pagaban sus extraordinarias dotes de velocidad, y recordó las muecas de los hombres ante la libertad de su carrera, que cortaba en zig-zag las pistas trilladas. «No importa -se dijo alegremente-. Algún día se divertirán. Con este pasto ardido podré, entretanto, sostenerme.» Y aceptó contento, porque lo que él quería era correr. Corrió, pues, ese domingo y los siguientes, por igual puñado de pasto cada vez, y cada vez dándose con toda el alma en su carrera. Ni un solo momento pensó en reservarse, engañar, seguir las rectas decorativas para halago de los espectadores que no comprendían su libertad. Comenzaba al trote como siempre, con las narices de fuego y la cola en arco; hacía resonar la tierra en sus arranques, para lanzarse por fin a escape a campo traviesa, en un verdadero torbellino de ansia, polvo y tronar de cascos. Y por premio, su puñado de pasto seco que comía contento y descansado después del baño. A veces, sin embargo, mientras trituraba su joven dentadura los duros tallos, pensaba en las repletas bolsas de avena que veía en las vidrieras, en la gula de maíz y alfalfa olorosa que desbordaba de los pesebres. «No importa -se decía alegremente-. Puedo darme por contento con este rico pasto.» Y continuaba corriendo con el vientre ceñido de hambre, como había corrido siempre. Poco a poco, sin embargo, los paseantes de los domingos se acostumbraron a su libertad de carrera, y comenzaron a decirse unos a otros que aquel espectáculo de velocidad salvaje, sin reglas ni cercas, causaba una bella impresión. -No corre por las sendas, como es costumbre -decían-, pero es muy veloz. Tal vez tiene ese arranque porque se siente libre fuera de las pistas trilladas. Y se emplea a fondo. En efecto, el joven potro, de apetito nunca saciado y que obtenía apenas de qué vivir con su ardiente velocidad, se empleaba siempre a fondo por un puñado de pasto, como si esa carrera fuera la que iba a consagrarlo definitivamente. Y tras el baño, comía contento de su ración -la ración basta y mínima del más oscuro de los más anónimos caballos-. «No importa -se decía alegremente-. Ya llegará el día en que se diviertan...» El tiempo pasaba, entretanto. Las voces cambiadas entre los espectadores cundieron por la ciudad, traspasaron sus puertas, y llegó por fin un día en que la admiración de los hombres se asentó confiada y ciega en aquel caballo de carrera. Los organizadores de espectáculos llegaron en tropel a contratarlo, y el potro, ya de edad madura, que había corrido toda su vida por un puñado de pasto, vio tendérsele en disputa apretadísimos fardos de alfalfa, macizas bolsas de avena y maíz -todo en cantidad incalculable-, por el solo espectáculo de una carrera. Entonces el caballo tuvo por primera vez un pensamiento de amargura, al pensar en lo feliz que hubiera sido en su juventud si le hubieran ofrecido la milésima parte de lo que ahora le introducían gloriosamente en el gaznate. «En aquel tiempo -se dijo melancólicamente- un solo puñado de alfalfa como estímulo, cuando mi corazón saltaba de deseos de correr, hubiera hecho de mí el más feliz de los seres. Ahora estoy cansado.» En efecto, estaba cansado. Su velocidad era, sin duda, la misma de siempre, y el mismo el espectáculo de su salvaje libertad. Pero no poseía ya el ansia de correr de otros tiempos. Aquel vibrante deseo de tenderse a fondo, que antes el joven potro entregaba alegre por un montón de paja, precisaba ahora toneladas de exquisito forraje para despertar. El triunfante caballo pesaba largamente las ofertas, calculaba, especulaba finamente con sus descansos. Y cuando los organizadores se entregaban por último a sus exigencias, recién entonces sentía deseos de correr. Corría entonces, como él solo era capaz de hacerlo; y regresaba a deleitarse ante la magnificencia del forraje ganado. Cada vez, sin embargo, el caballo era más difícil de satisfacer, aunque los organizadores hicieran verdaderos sacrificios para excitar, adular, comprar aquel deseo de correr que moría bajo la presión del éxito. Y el potro comenzó entonces a temer por su prodigiosa velocidad, si la entregaba toda en cada carrera. Corrió entonces por primera vez en su vida, reservándose, aprovechándose cautamente del viento y las largas sendas regulares. Nadie lo notó -o por ello fue acaso más aclamado que nunca -, pues se creía ciegamente en su salvaje libertad para correr.
Libertad... No, ya no la tenía.
La había perdido desde el primer instante en que reservó sus fuerzas para no flaquear en la carrera siguiente. No corrió más a campo traviesa, ni a fondo, ni contra el viento. Corrió sobre sus propios rastros más fáciles, sobre aquellos zig-zag que más ovaciones habían arrancado. Y en el miedo siempre creciente de agotarse, llegó un momento en que el caballo de carrera aprendió a correr con estilo, engañando, escarceando cubierto de espumas por las sendas más trilladas. Y un clamor de gloria lo divinizó. Pero dos hombres que contemplaron aquel lamentable espectáculo, cambiaron algunas tristes palabras. -Yo lo he visto correr en su juventud -dijo el primero-; y si uno pudiera llorar por un animal, lo haría en recuerdo de lo que hizo ese mismo caballo cuando no tenía qué comer. -No es extraño que lo haya hecho antes -dijo el segundo-. Juventud y Hambre son el más preciado don que puede conceder la vida a un fuerte corazón. Joven potro: Tiéndete a fondo en tu carrera, aunque apenas se te dé para comer. Pues si llegas sin valor a la gloria, y adquieres estilo para trocarlo fraudulentamente por pingüe forraje, te salvará el haberte dado un día todo entero por un puñado de pasto.
Moraleja: El buen sueldo, sin lugar a dudas, debe ser muy importante en los ideales de las personas.