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Se abre el nº IX de la Revista FURTIVO. Pronto aparecerá la Portada.

Sumario

. Mi vecino tonto
  
por Elvira Lindo (1)

. Peregrinación a Roma II
  por Antonio Mur Gimeno

. De viaje a Muisne II (La Llegada)
  por A. J. M.

.
Gilgamés y Aga de Quis
 
Relato sumerio de 4000 años

. Los muñecos de Pedernales
 
Otro relato de viaje

. Gilgamés y Jumbaba
  Segundo relato sumerio sobre Gilgamés
  
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Notas.  (1) Publicado antes en El País

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Mi vecino tonto

Tonto el que lo lea

TODO EL MUNDO tiene un vecino tonto. A no ser que seas farero opastor, siempre te tocará un vecino tonto. O a no ser que vivas, como vive Álvaro de Marichalar, surcando losmares absurdamente en una moto acuática sin que nadie te lo pida. Pero vaya,son casos aislados en los que tal vez ni te haga falta el vecino tonto, porquepuede que para tonto ya estés tú. No es por presumir, pero si se hiciera unconcurso televisivo de vecinos tontos, como una especie de Gran Hermano devecinos tontos, los míos ganarían fijo. Y encima, no es decir que los tengo alotro extremo del pasillo, no, vivo pared con pared con mis vecinos tontos. Nome costó mucho trabajo saber lo tontos que eran, porque además de tontos sontransparentes. Coincidí con él por vez primera esperando el ascensor. Ibavestido de ejecutivo manhatteño y llevaba una mochililla a la espalda, muy bienpuesta,como se la ponen las madres a los niños cuando van a la escuela. Amí los hombres con traje y mochililla bien puesta me parecen tontos del culo,pero vaya, es una percepción subjetiva; en un 0,1% de casos me puedo equivocar.No nos dijimos nada, porque en mi edificio (concretamente) es como de malaeducación saludarse por las mañanas. Eso sólo lo hacen los latinos, que sonunos horteras.Total, que llega el ascensor y cuando mi vecino se disponía aentrar antes que yo (porque eso de dejar pasar antes a una dama es de países envías de desarrollo), su mujer, la pareja del tonto, la tonta del bote, va, ydesde la puerta, con un perrito en los brazos, le llama diciéndole con vozquejosa: "Cariño, no le has dicho adiós a Martín y se ha quedado muytriste". Y mi vecino, el de la mochila azul, tuvo el cuajo de volver a sucasa para darle un beso al perro, y mientras yo, con la pierna aguantando lapuerta del ascensor, que hay veces que de puro buena que soy, también yoparezco tonta. Como uno tiene que relacionarse con todo el mundo, nosotroshemos llegado a tener una relación que calificaría de cordial con nuestrosvecinos tontos.  Si nos encontramos en elrellano nos preguntamos por la salud de nuestros respectivos perros. Sabemos elnombre de nuestros perros, pero no el de los amos. Si alguien nos viera desdefuera pensaría que somos tan tontos como nuestros vecinos. No sabrían, claro,que nosotros no somos tontos, sino que nos hacemos los tontos, porque vivimosen una sociedad. Hace poco, mi vecina tonta me metió por debajo de la puertauna invitación de cumpleaños. Al principio creí que era para el cumpleaños delimbécil de su marido, pero no, el que cumplía años era el perro. Ella habíaredactado la invitación como si el perro se la hubiera dictado y habíaestampado la huella de la pata del perro como firma. Me dio terror asistir aesa fiesta, pensé que si iba a esa fiesta, primero, tendría que comprarle alperro un abrigo de Ralph Lauren osimilar (qué menos); segundo, como te relaciones mucho con tontos, en cuantoque te descuides acabas tan tonto como ellos (por eso a mí no me gusta ir amesas redondas y tal). Angustiada por no tener excusa para no asistir, tomé una decisióndrástica, yo soy así, puse tierra por medio y me fui de viaje a promocionar miobra, que falta le hace. En Bogotá fui testigo de esa paradójica experienciaque es contemplar un país donde convive la gente más educada del planeta con lamás violenta, también sentí el calor que me dieron algunos escritores, como Mario Mendoza o Santiago Gamboa, y descubrí algo que ya intuía, que la tontería notiene fronteras: Fernando Vallejo,escritor nihilista, cuya mejor solución para la especie humana sería acabar conella, donó en su día el monto del Premio Rómulo Gallegos a la asociaciónPatitas (?), una asociación brasileña destinada a la recogida de animalesabandonados o algo por el estilo. Lo encuentro de humor negro, francamente.Cuando estas prácticas las perpetra gente como mis vecinos, tontos anónimos,sirven de base para todo  un articulazoen The New York Times, como el que sepublicaba esta semana, en el que se contaba cómo la sublimación del cariñohacia las mascotas es compatible con la más absoluta indiferencia y desdénhacia el ser humano. Rintintín o Lassie, decía el artículo, eran héroes muyqueridos por los niños americanos, pero nunca fueron tratados como personas: Lassie dormía en el granero, vigilando por si alguien acechaba la granja. Hoy,en algunas tiendas de marca, hay probadores para perros, y en algunas residenciasdonde cuidan a las mascotas de las estrellas tienen sala de televisión. Lasuerte que tienen los artistas es que en vez de llamarlos tontos como a misvecinos, les llamamos excéntricos. Pero acabaré esta pieza literaria con unaconfesión: ya de vuelta en el aeropuerto Kennedy pensé que el hecho de no ir alcumpleaños del perro de los tontos no me eximía de comprar un regalo.Me metí en una tienda de marca del Duty Free y le compré al perro unimpermeable. Pero ya puestos le compré al mío otro, porque sinceramente, no sépor qué el perro de los tontos tiene que tener un impermeable y el mío no.Tampoco es cuestión de estar pensando siempre en el prójimo. El prójimo: cuandosubía en el ascensor me di cuenta de que no le había comprado nada a mi santo.Así que cuando me abrió la puerta le dije: "No te traigo más regalo que mipersona". Sin preámbulos, me quité la camisa y le dije que la dolencia deamor no se cura sino con la presencia y la figura. Y él, que no es tonto y laspilla al vuelo, hizo lo propio.

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Peregrinación a Roma II

Día 14
La Plaza de España. Misa de libaneses, Libia , Siria y Palestina.
     Uno de mis objetivos era la Plaza de España, con esa escalinata tan conocida por las fotos, pero el día 13 no logré encontrarla con el plano, y me cansé de preguntar por lo que no quise apurar las cosas y la dejé para el día siguiente, que era el 14.
     Me informé en la Estación Termini y fue un asunto sencillo, total  sólo 5 paradas en dirección Battistini. Puede ser que el hecho de haber vivido ya mas de 4 años en Berlín, los asuntos de manejarse en la gran ciudad me han parecido más fáciles. Me pareció Roma pequeño, puesto que me la cruce a pie desde Santa María la Mayor hasta la Fontana de Trevi. No sé lo grande que será Roma, pero el centro histórico se puede recorrer a pie.
     El metro de Roma, al menos cuando yo monté, estaba concurridísimo. Era un auténtico gentío el que entraba allí. En algunos vagones iba la gente apretadísima, yo no he visto nunca nada igual en Berlín.
     En la Plaza de España escuché hablar en español a no pocos paisanos. Me senté en las escaleras y estuve algún tiempo observando a la gente, unos ingleses fotografiaban una placa, donde decía en inglés y en italiano que allí vivió y murió joven no sé que poeta inglés, algo así como Keats o Keaton. De allí me fui en metro al Vaticano, no necesité preguntar a nadie nada, supe ir  con solo mirar las indicaciones. En el Vaticano me dirigí a su Museo. La capilla Sixtina no podía ser visitada a causa del Cónclave. Una de las cosas que encuentro muy positivas es que el Vaticano haya asumido o incorporado a sus exposiciones aquellas imágenes  de la antigüedad que representan asuntos, que hoy no son aprobados por nuestra sociedad. Es de suponer que muchos ni se enteran. Por ejemplo allí hay imágenes del águila jupiterina en el momento de raptar a Ganímedes. Este era un pastorcillo guapo de Troya (según otra versión de Arcadia) del que Júpiter / Zeus se encaprichó y lo arrebató para sí, llevándolo al Olympo, para que actuara de escanciador en los banquetes de los dioses, pero también lo arrebató para su uso sexual particular. Esto sucedió cuando Zeus ya había tenido amores con decenas de diosas y de mortales. En Zeus había que distinguir su vida sexual privada por un lado, y por otro su labor profesional en ejercicio de su actividad ordenadora divina. En este aspecto Zeus era irreprochable, en el otro era extraordinariamente lascivo, lujurioso, violador, tramposo, adúltero. En el caso de Ganimedes, Zeus pagó a los padres del chico en compensación por llevárselo, con unas  yeguas de estirpe divina y con dos racimos de uva de oro puro, además al chico le concedió la juventud eterna y la inmortalidad. Los pedófilos o pederastas de todos los tiempos pueden tener a Zeus como patrón.     El museo Vaticano se visita con un audífono en el idioma requerido, en mi caso en español. En la grabación no tienen empacho en reconocer , al visitar las estancias de Alejandro VI, el papa Borgia, que la historia había sido muy severa en el enjuiciamiento de éste, (que realizó todo tipo de virguerías sexuales, esto no lo dice la cinta). Lo que si dice es que su sucesor Julio II no quiso habitar en las mismas habitaciones de aquel hombre. Entre otras cosas tuvo un montón de hijos, de los que destacan Lucrecia y César.  A César lo mandó a Pamplona de obispo con sólo 16 años , y sin tener estudios eclesiásticos, sin la obligación de guardar celibato. Lo cual nos debería parecer normal, pues la Iglesia Católica es la única excepción en la cristiandad, los curas ortodoxos griegos pueden casarse y divorciarse hasta tres veces, los rusos, los protestantes. Lucrecia, la hija, fue una rubia bellísima, la cual puede ser vista vestida de papisa en Vilafamé (Castellón) en un cuadro con una inscripción: “Ego sum, qui pecavit”. Aunque Julio II  se quejó por la malicia de su antecesor no sería por lo mujeriego, pues Julio II fue tanto o más.     Es muy curioso que Miguel Ángel representa en las imágenes de la Capilla Sixtina a Dios Padre, como si hubiera sido Zeus. Es decir Dios es un hombre maduro, canoso, musculoso, bello, que flota en un conglomerado volante de niños desnudos.
     Estos artistas del Renacimiento, Miguel Ángel y Rafael, tienen sus fuentes inspiradoras no sólo en la Biblia, sino también en la antigüedad greco-romana, lo que me parece también un acierto. Así por ejemplo Rafael pinta imágenes de la Antigüedad Clásica, como la conversación entre Aristóteles y Platón... y los poetas en la cima del  Parnaso, con Apolo en el centro, las nueve musas y no sólo los poetas antiguos como Homero, Hesíodo, sino los de todos los tiempos como el Dante.     Todo esto lo veo muy positivo, pues contribuye a reafirmarnos en que ambas tradiciones la grecorromana y la bíblica hay partes estimables de realidad. Las esculturas mas famosas del Museo Vaticano son la imagen de Laoconte y sus hijos con las culebras, muy bien explicado por el aparato, y una  escultura famosa de Apolo. Pero vamos, el museo es maravilloso, dignísimo de ver. La afluencia de turistas es enorme. Exigen el carnet de identidad o pasaporte, que te lo devuelven a la salida cuando entregas el audífono.
     Por la tarde después de visitar el Museo Vaticano y de comer en un restaurante cercano volví a la basílica. No vi grandes devociones sino un río de turistas, en la única capilla en que se rezaba era en una con la advocación de San José, donde estuve una hora. Después se montó una misa enorme, llegué a contar 200 curas u oficiantes, pero puede ser que fueran 400. Se trataba de los católicos del Líbano, Siria, Palestina e Israel, que oficiaban en árabe y arameo, con muchísima pompa y canción. Creo que les llamaban a estos católicos maronitas. Para acceder a los bancos había un control, que pasé sin dificultades. Antes para entrar en la Basílica, en la misma columnata de Bernini hay un control como en los aeropuertos, aunque me pareció que se llevaba rutinariamente y sin demasiado rigor.
      Recordé la visita al Vaticano de nuestros padres en su viaje de bodas, y también vagamente un chiste que contaba nuestro padre sobre un zuavo pontificio, que quizá podría reconstruir y que termina con las palabras del Papa: "O Vd. o yo estamos locos." El zuavo que no sabe italiano y no entiende le contesta: - Ambos beatísimo padre, pues él consideró, que le preguntaba  ¿tiene Vd. padre y madre?      Mas o menos este ha sido mi viaje a Roma. Al día siguiente como el aeropuerto de Fiumichino está muy lejos y la hora de salida del avión era a las 8,40, me levanté a las 6 de la mañana, y a las 6,45 tenía encargado un taxi,  casi vale mas que el vuelo, pero no me podía arriesgar a una hora tan temprana, pues yendo en tren podía equivocarme. Así vi algo el paisaje de Roma en un amanecer de primavera con gran verdor, y lo que mas destacaba como característico eran esos pinos piñoneros aparasolados, que jalonan la carretera, y que yo los tengo en mi subconsciente como si los hubieran inventado los antiguos romanos, será por las películas.

LOS ITALIANOS
     Son muy parecidos a los españoles, y constituyen una atracción y curiosidad recíproca, pues aun siendo parecidos, aun siendo los idiomas siameses, somos distintos. Fundamentalmente el italiano está catalizado por el gusto de lo bello, y el español de lo sublime. Esa es nuestra divergencia. Pero yo quería hablar aquí  del viaje a Grecia, cuando me encuentro en la primera parte del viaje que consiste  en su preparación. En el Viaje al Parnaso de Cervantes dice, mas o menos: “Puse los pies en el camino, porque di al viento la cabeza”. Yo dar al viento la cabeza ya  hace años  que lo hago , pues ahora hace 6 años que leí el libro de Javier Reverte: “Corazón de Ulises, viaje a Grecia”. Mucho antes había leído a un autor inglés, un tal Durrel “Las islas griegas”. Pero es que además desde julio del año 2003, que terminé de leer la Biblia, y  sobre todo desde enero de 2004 todas mis lecturas  son los clásicos griegos, muchos días me he levantado con los dioses de Grecia y me he acostado con los dioses de Grecia.
     Un viajero español aventurero, me parece que antiguo, llamado Vasconcelos decía: “Los viajes se empiezan con inquietud y se terminan con melancolía”. He hablado de este asunto con xxx  y me ha animado a que vaya a Grecia, él me dijo estuvo en un crucero con la familia navegando por el Egeo. Intercambiamos alguna palabra en griego, pues él fue mi profesor particular de griego, el cual no se me dio con facilidad. Ambos nos acordamos de recitar el Ave María en griego, lo cual suena hoy día para los actuales griegos casi igual como nosotros lo recitamos. Esta Semana Santa he ido en Berlín, sin salir de mi barrio, a unos oficios religiosos en griego, para los emigrantes griegos, que son más solemnes que los católicos, parecidos a los rusos. Los hombres griegos me han parecido mas morenos que los españoles, carirredondos y no malos mozos. La verdad entendí  poco , apenas Amen y Kirie Eleyson.
     Estoy pensando si comprarme un Assimil en griego. “On vera”. Le decía a x. por teléfono que el viajar en avión tiene algún parecido con el viajar a pie. Tiene de común la inquietud que decía Vasconcelos, aunque poco a poco me iré acostumbrando a la utilización de los aeropuertos y cada vez será mas fácil, algo como viajar  por Berlín en metro. “On vera”.
     Este viaje lo estamos elaborando xxx y yo desde hace mas de un año, por eso a la hora de realizarlo, no he querido coger el billete sin consultarlo con él. No sólo xxx, sino también xx., que es médico, también  quiere venir. El caso es que este mes de mayo me pareció el momento mas oportuno, puesto que todavía no es temporada alta y los precios son mas baratos. Por otro lado también entraba en duda si ir sólo o acompañado, pues yendo con otro hay que tomar decisiones  entre dos, lo cual no siempre es fácil. De todas maneras xxx y yo nos solemos poner de acuerdo con facilidad en cuanto a los objetivos.
     Parece ser que el vivir consiste fundamentalmente en tomar decisiones. Una de las decisiones a tomar es ¿viajo o no viajo? Una señora inglesa visitó a un gurú en una cueva en la India, junto a las orillas del Ganges y encargó a su intérprete:     "Dígale, que me gustaría invitarle a que viniera a Londres  a mi casa, para que conociera la ciudad." El gurú contestó- Ya conozco algo Londres, porque yo soy Londres. Claro y si aquel gurú era Londres, también yo podía decir yo soy Grecia. Entonces ¿qué necesidad tendría yo de ir a Grecia , si yo soy  Grecia? Recuerdo aquello de Krishnamurti de: Podrás ir a donde quieras, pero tendrás que volver a ti mismo, o de Lao Tse: “El sabio sin moverse llega antes”.
     Mi viaje no es un viaje a la playa, sino que es un viaje a un lugar histórico interesante. A mi me parece que el lugar mas interesante es el Monte Parnaso y el monte Helikón, que está en la misma serranía. Hace unos días he releído el Viaje al Parnaso de Cervantes, pero sólo la introducción, los primeros capítulos y la carta de Apolo a Cervantes al final. No he podido leerlo entero, porque el libro era de 1770, o sea una edición muy valiosa y no me dejaron sacarla de la Biblioteca del Instituto Iberoamericano. En general no me parece mal; lo que encuentro es que está escrito en verso y eso me ha dificultado la lectura, la idea es buena y tiene muchos aciertos. Aunque Cervantes estuvo en la batalla de Lepanto, no creo que nunca haya estado en el Parnaso, donde están Delfos con su templo, la fuente Castalia de la eterna juventud, y el monte Helikon como asuntos mas destacados.
     Cuenta Javier Reverte, después de haber viajado por los cinco continentes, que en ningún lugar del mundo ha sentido  el entusiasmo de la percepción de la presencia divina, como al atravesar un olivar, situado en las faldas del Parnaso. No puedo recordar si Javier Reverte había leído a Hesiodo, pero me da la impresión de que no. Yo entiendo que para ir al Parnaso sería bueno haber leído a Hesiodo, cosa que vengo haciendo desde hace dos meses. Pero el Monte Parnaso es mucho Parnaso, pues a él se lo relaciona  con Hércules, Edipo, Rafael, Telefos, Teseo, Herodoto, Esopo, Plutarco, es decir no había ningún heroe griego que se precie, que no haya ido a consultar sus problemas con la pitonisa, algunos como Plutarco y Esopo fueron sacerdotes del templo en Delfos. Allí está la fuente Castalia de la Eterna Juventud, en cuya piscina entraban las viejas con bastón, desnudas , con las tetas caídas, arrugadas y tristes y bajaban de carros, entrando por un lado de la piscina, bajaban unas escaleras, hasta hacer suelo en la piscina que las cubría hasta el pecho, salían por el otro lado  con una escalera idéntica todas  jóvenes, riéndose, alegres, e iban de inmediato a bailar y banquetear por los prados llenas de sonrisas, al menos así lo pintó el pintor renacentista alemán Cranach. Javier Reverte tomó las aguas y dice que no se le quitaron las canas, pero que tampoco le importó, por eso que se dice que cuantas mas canas mas ganas. Yo no espero volverme sin haberlas tomado. Y por lo que vengo diciendo ya se puede entender que mi viaje es un viaje como una peregrinación, es un viaje iniciático. Por desgracia, pienso que no es fácil que se le aparezca a uno Javeh como a Moisés en el Sinai, ni tampoco las 9 musas como a Hesiodo.
     En la Scala Santa de Roma, pusieron un letrero en latín, que traducido al castellano dice así: “No hay lugar más santo en toda la tierra.” Este letrero fue escrito en 1585-1590 en tiempos de Sixto V. Esa escalera supuestamente es la escalera del Palacio de Pilatos en Jerusalén, que la importó en el año 324 Santa Elena, madre del emperador Constantino, ambos convertidos al cristianismo. Como digo supuestamente, aunque naturalmente es más fácil y posible  traer una escalera  que resucitar, por ello puedo creer mejor en una cosa que en otra.
     Menciono ese lugar santo, porque para los griegos antiguos y aun los romanos no hubo lugar más santo que Delfos. Zeus soltó en los dos extremos del mundo dos águilas, y ambas fueron a cruzarse en Delfos. La serranía casi alcanza los 3000 metros y se levanta desde el mar, en invierno  los atenienses van allí a esquiar. En fin estoy escribiendo este viaje a Grecia, al Parnaso como si ya hubiera estado. Como digo las dos águilas jupiterinas se cruzaron allí y por ello se decía que el ombligo del mundo estaba en Delfos.
     Cerca del Parnaso en Queronea nació Plutarco, persona sensata, realista donde los haya, desmitificador, escritor recomendado por Nietzsche, que nos escribió “saciad vuestras almas con Plutarco”; en el siglo  V algunos cristianos propusieron a Plutarco para la beatificación, caso único para un no cristiano, y bien este hombre tan racionalista, historiador y sensato, entre otras cosas, asumió las funciones de sacerdote en Delfos, en las que duraría toda la vida. Plutarco por sí sólo aumenta para mí la importancia de Delfos y la religión de los griegos. Sin embargo en Delfos se guardaba una piedra sagrada, de la que se decía había vomitado Saturno, o sea Cronos para los griegos, cuando su esposa Rea se la dio envuelta en pañales para que se la devorara en lugar de su hijo Júpiter, que así salvo la vida... Esta historia ya me parece menos sería...     HESIODO.
    En el extremo oriental del monte Parnaso se encuentra  el monte Helicón de casi 3000 metros, en cuyas faldas solía llevar a pastar sus ovejas un pastor llamado Hesíodo, ahora  hace  unos 2.700 años nada menos. Nos cuenta en su Teogonía, en la primera página, que estaba pastando las ovejas por allí, cuando aparecieron 9 chicas guapas, que resultaron ser Erato, Euterpe, Calíope, Clío, Melpomene, Urania, Polyhymnia, Terpsícore, y Thalía, o sea las 9 musas bailando y cantando, tocando la flauta y la lira, vestidas con blancas túnicas y adornadas de flores, coronas y guirnaldas, y le transmitieron la orden de los dioses del Olimpo de que se hiciera poeta. Se dice que es el escritor occidental mas antiguo  que habla en primera persona y dice: “ Yo estaba cuidando mis ovejas en la falda del monte Helicón... etc...” Este asunto da mucho que pensar, pues se puede pensar que a Hesíodo le dio una pájara mental y vio a las musas, o es que inventa, ¿ o es que efectivamente llegaron 9 chicas guapas y se pusieron a bailar al corro? En fin , que el Parnaso con el  monte Olimpo son  los  lugares donde habitan las musas, y Apolo, que son los patrocinadores de la poesía y de las artes.
     Cuando yo tenía 8 años, recuerdo que mis hermanas mayores Andrea, Pili, y Maru, junto con las primas Merche y Tere, sentadas en la capelleta  del Pilar de Belmonte, entonces de Mezquín, echaban requiebros y cancioncillas a un joven pastor guapo y de ojos azules, que se llamaba hoy todavía Lorenzet. El Lorenzet era un pastor joven , alegre, bondadoso y un poco guasón; llevaba entonces un ganado de cabras, y él y su ganado pasaban por lo profundo del barranco y los campos aledaños, de tal manera que mis hermanas y primas no podían verlo , pero si oír las esquilas del ganado, y casi desde el anonimato como el que tira la piedra y esconde la mano le gritaban: ¡Lorenzet , moniiiin! ¡Lorenzet, cariño! ¡Te quiero! Yo al Lorenzet confieso que no le oí respuesta. ¿Cuál sería el asombro de un pastor , rodeado por laderas cubiertas de bosques de pino y encinar, si se le aparecieran 9 chicas guapas , con coronas y guirnaldas , adornadas con flores, tocando la flauta y la lira y le bailaran al corro? Y que todavía más , le dijeran , que ellas como encargadas de  transmitir un mensaje de Zeus , le pidieran que se hiciera poeta? ¿Cómo se hubiera quedado el Lorenzet si le pasa lo mismo que a Hesíodo? Por otro lado ¿no gastamos bromas a los niños y les montamos cabalgatas de reyes?
     También pienso que en el templo de Delfos, como también en Eleusis, que está allí cerca, las sacerdotisas podían haber encargado a 9 chicas guapas que visitaran a Hesíodo, cuando iba por el Helicón pastando las ovejas.Puede ser que las 9 musas no se le hubieran aparecido a Hesíodo de una manera material, pues por allí cerca había una capillita con la invocación de las musas. Hesíodo afirma que las musas habitan constantemente en el Helicón, suelen estar  “en torno a de la violácea fuente” Esta sigue allí, se trata de la fuente que creó el alado caballo Pegaso, al soltar una coz contra la roca, que se cita en numerosos escritos y cuya representación se puede ver en cuadros en los museos. “On vera”.
     El mismo Nietzsche afirma que los dioses griegos, en particular Dionisios y Apolo son principios vivos estéticos. Yo supongo que la afirmación sirve para Afrodita, Ares, Atenea, Deméter, Hefaistos, e incluso Hera y  Zeus, y bien todos conocemos entre nuestro entorno personas en que predominan los aspectos epicúreos y los aspectos estoicos, pues bien los  estoicos son apolíneos, y los epicúreos fundamentalmente dionisiacos. Pero yo pienso que quizá a parte de cómo principio vivo estético, se podrían definir como energía bioplasmática cósmica. En ese sentido las musas inspiradoras de Hesíodo podrían tener una realidad energética en aquel lugar del monte Helicón. Cuando vuelva de allí lo contaré. Vivir , decía , es decidir lo que vamos a hacer, si me caso o no me caso, si viajo o no viajo, si quiero vivir aquí o en otro sitio, etc. Pero hagamos lo que hagamos, lo importante es que no dejemos de ser nosotros mismos. Lo que a veces no resulta tan fácil y serlo absolutamente yo no sé si es posible. El emperador romano, Marco Aurelio, nacido en Mérida (hoy España) escribía sus Meditaciones cerca de Passau, a las orillas del Danubio, en invierno y decía: “Cuando decimos yo, solemos señalar con el dedo índice al centro del pecho, indicando que el sujeto, el yo se encuentra en el centro del pecho”. Y yo entiendo que eso es una buena advertencia que nos indica hacía donde tenemos que dirigir nuestra atención, para no alienarnos. Y nada mas , me voy a Grecia, pero esté donde esté espero procurar siempre poner la atención en mi mismo.
     Fin , por ahora.
Antonio Mur G.

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De viaje a Muisne II (La llegada)

Voy a relatar la llegada a Muisne, pero no la primera, que sería la lógica continuación del artículo anterior “Viaje a Muisne I” (ver nº VIII). Esta creo que fue la tercera vez que viajaba a Muisne y, en este caso, iba acompañado por Teresa y María del Rosario.

Cuando llegamos al hotelito Playa Paraíso no se encontraba allí Diego, el gerente y codueño del mismo. Había tenido que viajar a Quito y lo sustituía su amigo Angelo, leído Anyelo, así: Anyélo, no Ángelo o Ányelo, como cabría suponer, tratándose de un nombre de origen italiano; en Ecuador, sin embargo, los nombres no se pronuncian siempre como cabría suponer. Angelo parecía, a ratos, como abstraído, eso es lo que me decían mis acompañantes, aunque yo no noté nada al respecto. Bueno, ellas decían que, a veces, parecía estar algo zumbado, que debía beber o tomar algún tipo de droga; por la mañana, sin embargo, estaba más fresco y más espabilado.
El sábado, después de regresar de Esmeraldas, a donde habíamos viajado a comprar algunas cosillas, cenamos los cuatro juntos y, terminada la cena, Angelo nos estuvo hablando de sus lecturas y de los libros que más habían influido en su vida o le habían marcado más. Era un lector empedernido y había leído casi toda la literatura universal más relevante, aunque no habló de los clásicos griegos o latinos. La primera biblioteca que tuvo la vendió a Diego para irse a vivir y a tocar a las Islas Galápagos con un amigo suyo, también músico quien, después, se marchó a vivir a Nueva York. Angelo había visitado varias veces Nueva York, pues tenía una hermana en Estados Unidos y viajaba a Nueva York con frecuencia, una ciudad que él consideraba fascinante, el único lugar del mundo donde uno puede encontrar las cosas más increíbles y peregrinas que pueda imaginar.
Al día siguiente, durante el desayuno, me contó la experiencia que tuvo, en una de sus visitas a Nueva York, en las inmediaciones del río Hudson, cuando iba a visitar al amigo de las Galápagos que tenía un estudio por allí. Cuando suponía que ya se encontraba cerca de dónde tenía el estudio su amigo, pasó a una sastrería a preguntar por cómo encontrar el lugar exacto al que se dirigía. Cuando preguntaba al sastre por la calle, etc., hablando ambos en inglés, el sastre le dijo: “¡Vd. es de Guayaquil!” Y era cierto; a partir de entonces continuaron hablando en español; el sastre era también de Guayaquil. Me contó que, un día, estando en una terraza de un bar esperando a su amigo, apareció un joven gay, con dos alas, pintado y disfrazado de Miky Maus. Llegó en un triciclo al que llevaba enganchada una caja que recordaba a la de un muerto. Se bajó del triciclo y entró en el bar, haciendo caricias y tocando el trasero a todos los clientes, tanto a los de dentro como a los que había en la terraza e independientemente de que fueran hombres o mujeres. Luego, abrió la caja, sacó un arpa y comenzó a tocar para los clientes durante un buen rato. Cuando terminó y recogió las propinas que los clientes quisieron darle guardó su arpa y se fue a otro bar. Decía Angelo que fue algo increíble, como sacado de un cuento, que esas cosas solo pueden pasar en Nueva York.
Los libros más corrosivos y que más le habían impactado eran los de Isidore Ducasse y E. M. Cioran. Había conocido a Susan Sontag que había mantenido correspondencia con Cioran, correspondencia que él tenía, así como la tesis doctoral de Fernando Sabater sobre Cioran. Después me dijo Diego que su suegro, que era el presidente de la Academia Ecuatoriana de la Lengua Española, era un admirador de Cioran y que era poco menos que imposible encontrar alguien en Ecuador que hubiera leído a este escritor. Cuando Diego le presentó a Angelo a su suegro, en una visita efectuada a éste, estuvieron hablando ambos durante mucho tiempo sobre literatura y, al final, su suegro dijo que Angelo era su verdadero amigo: el único con el que había podido hablar de la obra de Cioran “ xxx “
El suegro de Diego tiene una de las mejores bibliotecas de Ecuador; su cuñada es la actual Ministra de Relaciones Exteriores.
Angelo me contó también que había caído en las drogas y en el alcohol. Desde el principio Angelo me recordó a Antonio Mur, amigo residente en la actualidad en Berlín, quien dedica su tiempo a leer y escribir. Es una persona interesantísima y la pena es que yo no esté a su altura en literatura para poder conversar más a fondo con él. Le hablé de mi Gilgamés y me dijo que queríe leerlo, que ya tenía alguna referencia, creía que a través de J. L. Borges.
Bueno, Angelo toca la guitarra muy bien y tiene un conjunto con el que suele dar algunos conciertos, si bien esporádicamente, y tiene un disco publicado con otros músicos. Aquí, en Muisne, toca con Luis, un colombiano que vive a temporadas aquí, en la playa, casado con una alemana. Ahora, dice, quiere afinar la marimba vieja que hay en la sala del hotel y aprender a tocarla; ya se ha enterado de que dan clases gratuitas de marimba en el barrio de Santa Rosa y quiere asistir a ellas. (Después anotaré los nombres de autores y obras de las que habló Angelo el sábado. A pesar de este paréntesis, ya no llegué a anotar estos datos).
Hace dos o tres días probé un té verde que la cuñada de Diego había traído de China; en un viaje oficial como Ministra de Exteriores le entregaron, como regalo, dos cajas con dos de los más exquisitos tés que se cultivan en China; ella se los regaló a Diego, pues ella no toma té. El té era muy suave y consistía en hojas muy pequeñas, cortadas de los brotes más tiernos de las variedades en cuestión, que Diego no conocía, como es de suponer. Venían envasadas en unas cajitas muy botitas dentro de otras mayores.
Días después Angelo me dijo que era alcohólico, que quería dejar de beber, pero no podía. Una noche, nos estuvo contando a Diego y a mí sus experiencias de purificación con chamanes. Uno de ellos era un siux del sur de Canadá que había venido a Ecuador con motivo de una reunión internacional de chamanes. Parece ser que los indios chamanes norteamericanos creían que las fuerzas de la tierra están concentradas en las montañas del Himalaya y, desde allí, se trasladan a los Andes. Estos chamanes siux querían transmitir sus conocimientos de purificación y de otros temas a los chamanes del Ecuador.
La experiencia con este chamán del sur de Canadá parece que consistió en construir una choza con palos y pieles, en cuyo interior estaban los que iban a ser purificados, colocándose en el centro piedras muy calientes para conseguir la sudoración que purificaba el cuerpo. Se bebía alcohol y se fumaba en unas pipas especiales, con lo que se intentaba llegar a un trance espiritual. Angelo conoció también a un chamán de Cuenca a quien visitó en su tugurio de la cima de una montaña, donde vivía con su mujer y dos hijos, sin electricidad u otro tipo de comodidad moderna. Para recoger agua, tenía que bajar la montaña y subir cargado hasta su casa.

(Escribo estas notas sin haberlas elaborado después de escribirlas, ni haber recopilado algunos datos que faltan en las mismas. Ya es muy tarde para ello, por lo que he decidido publicarlas tal cual fueron escritas).

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Gilgamés y Aga de Quis
Relato sumerio

Mensajeros de Aga, hijo de En-Mebaragesi,
vinieron desde Quis a presencia de Gilgamés, en Uruc.
 El señor Gilgamés llevó la embajada ante el Consejo de Mayores y así habló:
para que terminen con las balsas del barro,
para que terminen con las balsas del barro del país,
para que se termine con las balsas del barro, las mejores del país,
para terminar con la extracción de barro, medido a cordel,
no, no nos sometamos a la casa de Quis,
ataquémosla con las armas;
el Consejo de Mayores de la ciudad respondió a Gilgamés:
para que terminen con las balsas del barro,
para que terminen con las balsas del barro del país,
para que terminen con las balsas del barro, las mejores del país,
para que se termine con la extracción de barro, medido a cordel,
sometámonos a la casa de Quis, no nos levantemos en armas;  
Gilgamés, señor de Culaba, que confía en la diosa Inana,
no aceptó en su corazón la opinión del Consejo de Mayores de la ciudad;
por segunda vez, ante los jóvenes guerreros de la ciudad,
Gilgamés presentó el asunto y así lo expuso:
para que acaben con las balsas del barro,
para que acaben con las balsas del barro del país,
para que acaben con las balsas del barro, las mejores del país,
para que se acabe con la saca de barro, medido a cordel,
no, no nos sometamos a la casa de Quis, ataquémosla con las armas;  
La Asamblea de Jóvenes Guerreros de la ciudad respondió a Gilgamés:
gentes que estáis trabajando o desocupadas,
vosotros que tenéis al cuidado los hijos del rey,
vosotros que apretáis con fuerza los flancos de las monturas,
vosotros que tenéis el ánimo alto,
no, no nos sometamos a la casa  de Quis, levantémonos en armas;
Uruc, obra maestra de los dioses,
el E-Ana, templo descendido del cielo:
fueron los grandes dioses los que trazaron sus planos,
su gran muralla, nube a flor de tierra,
su sublime residencia, fundación de Anón;
tú eres el que está al cuidado de ello,
tú, valiente rey, cabeza espléndida, príncipe amado de Anón,
¿cómo vamos a tener miedo cuando llegue?
su vanguardia será insignificante y de chusma su retaguardia,
sus hombres no nos aguantarán;  
Entonces Gilgamés, señor de Culaba,
se regocijó con las palabras de los jóvenes guerreros de su ciudad
y se dilató su pecho;
él declaró a su servidor Enquido:
prepara ahora mismo el equipamiento para la batalla,
pon en tu brazo las armas de combate,
que produzcan un ruido terrorífico;
en cuanto a él, cuando llegue, mi aura terrorífica lo fulminará,
sus disposiciones serán alteradas, sus intenciones se evanescerán;  
Apenas habían transcurrido cinco días, apenas transcurrieron diez días,
Aga, el hijo de En-Mebaragesi, puso cerco a Uruc;
las disposiciones de Uruc fueron alteradas;  
Gilgamés, señor de Culaba, arengó a sus guerreros:
estáis turbados, mis guerreros;
que se levante un hombre con coraje, que vaya ante Aga;
Birjarturra, su real oficial, pronunció el elogio a su rey:
mi rey, yo iré contra Aga, que sus disposiciones sean alteradas,
que sus intenciones  se evanezcan;
Birjarturra salió por la puerta de la ciudad;
una vez que Birjarturra hubo salido por la puerta de la ciudad,
Birjarturra se puso a entrechocar todas sus armas,
él se hizo notar en presencia de Aga y llamó a Aga;
pero antes que él pudiera hablar, el armero de Uruc subió a la muralla
y, desde lo alto de la muralla, se inclinó para mirar;  
Aga lo vio y le dijo a Birjarturra:
criado: ¿el hombre que está allí, es tu rey?
aquel hombre que está allí no es mi rey,
si aquel hombre que está allí fuera mi rey,
entonces tendría un aspecto feroz,
tendría la mirada como la de un bisonte,
tendría la barba de lapislázuli, tendría las manos delicadas;
y ¿no estaría abatida la multitud,
no exultaría de júbilo la multitud,
no se revolcaría en el polvo la multitud
y no estaría aterrorizado todo el país?,
¿no morderían el polvo las gentes,
no sería cortada la proa de la nave,
no sería capturado, en medio de sus tropas, Aga, el rey de Quis?  

Ellos lo golpearon, ellos le pegaron,
lo golpearon hasta caer al suelo;  

Detrás del armero de Uruc subió a la muralla Gilgamés;
todo Culaba, jóvenes y mayores,
fueron abrumados por su radiante aura;
los jóvenes de Uruc empuñaron sus armas
y tomaron posiciones en la vía cerca de la gran puerta de entrada a la ciudad;
Enquido subió hasta la gran muralla;
entonces Aga se fijó en él y le dijo:
criado: ¿es tu rey el hombre que está allí?  
Sí, el hombre que está allí es mi rey;
apenas hubo pronunciado esas palabras,
la multitud fue abatida,
la multitud exultó de júbilo,
la multitud se revolcó en el polvo,
los países todos fueron aterrorizados,
las gentes mordieron el polvo,
la proa de la nave fue cortada
y Aga de Quis fue capturado en medio de sus tropas;  

en el centro de Uruc (Aga se encuentra prisionero) con sus tropas;  

Gilgamés, señor de Culaba, dijo a Aga:
¿no es Aga mi lugarteniente, no es Aga mi capitán,
no es Aga mi soberano, mi general,
no es Aga mi general de armada?;
Aga: tú me has dado el ánimo,
Aga: tú me has dado la vida,
Aga: tú has acogido al fugitivo en tu seno,

Aga: tú has echado cebada al pájaro fugitivo.  

(Aga a Gilgamés)
Tú velas por Uruc, obra maestra de los dioses,
su gran muralla, nube a flor de tierra,
su sublime residencia, fundación de Anón;
tú eres el que cuida de ello, tú, su valiente rey,
cabeza espléndida, príncipe amado de Anón.  

Delante de Uto  yo te devuelvo el favor de días pasados;
él dejó a Aga libre para volver a Quis.  

Gilgamés, señor de Culaba, cuan dulce es hacer tu elogio.

Este relato sumerio, o microepopeya, referido a Gilgamés es uno de los cinco conservados, que dieron origen a la epopeya palebabilónica de Gilgamés y, junto a ella, a la clásica del siglo XII-XI, cuya copia, conservada en Nínive, se escribió en el siglo VII. Estos cinco relatos tienen una antigüedad de 4000 años.

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Los muñecos de Pedernales

Sábado, 27 de octubre del 2012                        

Ayer llegamos por la tarde a Pedernales Fulton, Jehiko y yo y nos alojamos en el hotel Yan Yan (12 $), en una habitación enorme con seis camas; muy bien y muy limpio. A las 6,30 dejé el hotel y me encaminé al centro en busca de un triciclo que me llevara a La Chorrera, pues allí tenía que preguntar por el camino que me llevaría al potrero de Pacho Gómezjurado, como me había indicado uno de los nietos hacía unos quince días, cuando me topé con ellos en la playa y les pregunté por las ollas y los muñecos. En La Chorrera –he de decir que en mi anterior viaje a Pedernales descubrí, en un largo paseo por la playa, el pueblecito de La Chorrera y supe de sus numerosos yacimientos arqueológicos que yo di como de la cultura Chorrera, sin encomendarme mucho a los libros o a Internet –vamos, sin encomendarme nada-. Regresando a Pedernales me topé con dos niños que viajaban en sendos caballos y le pregunté al que primero iba, y que era el menor, si por donde vivían se encontraban trozos de ollas de barro y muñecos, como todo el mundo llama por aquí a las figurillas que suelen aparecer con relativa frecuencia en los despoblados antiguos; me dijo que no sabía nada, pero el segundo, que era algo mayor que el primero me dijo que sí, que él tenía en su casa tres muñecos. A mi pregunta de cómo llegar a donde vivían en el caso de que quisiera hacerles una visita para ver los muñecos, me dijo que tenía que preguntar por el nieto de Pacho Gómezjurado y que vivían en un potrero en las montañas, muy lejos de allí, que ellos eran bien conocidos en La Chorrera y allí me podían indicar el camino para llegar hasta su casa, pero que era muy lejos y no se podía llegar en triciclo, sino andando-; decía que en La Chorrera un señor me informó que a medio camino entre este pueblo y Pedernales, en la playa, vivía un hijo de Pacho Gómezjurado y que él me podría informar mejor sobre cómo llegar a la casa de sus padres; le dije que prefería ir andando desde La Chorrera, pues no me gustaba la idea de volver atrás y que el hijo no estuviera allí, era pescador, y tuviera que volver a andar lo ya andado; le dije, por tanto, que me indicara el camino y él me indicó más o menos por donde arrancaba el camino hacia el potrero, que cogiera un triciclo que me llevara hasta allí. Así lo hice, y el triciclero, que no conocía el camino me llevó demasiado lejos en dirección a Pedernales, hasta que me pareció que ya habíamos andado demasiado y le dije que me dejara allí (no me cobró nada); allí pregunté a otro hombre por lo mismo y el señor me dijo que estaba allá lejos, cerca de La Chorrera, justo detrás de un especie de pantalla blanca que se veía bien desde allí y que resultó ser un barco blanco. Hacia allí me encaminé y el camino estaba, efectivamente, detrás del barco y era espacioso y parecía con buen firme, aunque desde la playa, por donde circulan los triciclos, no era visible; en realidad estaba muy cerca de donde el primer informante me aconsejó sin motivo que tomara un triciclo. A la entrada del camino volví a preguntar para asegurarme y otro señor me dijo que podía llegar en triciclo hasta Aguacatal (el sitio de los aguacates), una pequeña aglomeración de casas, y desde allí ya podría seguir andando hasta el potrero que buscaba; me señaló un triciclo que estaba parado cerca de allí y me fui a preguntar si me podría llevar hasta Aguacatal. El conductor me dijo que él no conocía ese pueblecito ni el camino, pero que me llevaba; monté y emprendimos el viaje rumbo a los muñecos; antes de salir del pueblo nos pararon dos jóvenes que iban a trabajar, pero se bajaron pronto y nosotros continuamos el viaje hasta llegar a la carretera general que pasa por Pedernales y sigue hacia el sur. Una vez allí no había un camino que continuara una vez cruzada la carretera y, por tanto, no sabíamos por donde habría que continuar, si buscando un camino a la izquierda u otro distinto a la derecha de donde nos encontrábamos.
El conductor, que se portó muy bien, dijo que íbamos a ir a preguntar a una casa de allí cerca, de esas que tienen una ventanita a la calle y venden bebidas y chucherías (y muy poco más), pero todavía no había abierto y dimos la vuelta en la misma carretera y seguimos en dirección a Pedernales hasta la siguiente casa que estaba a la derecha, entrando por el camino que luego resultó ser el bueno y que yo anduve a mi regreso del potrero. La mujer que estaba a la entrada de la casa nos explicó que ese era el camino, pero que estaba muy malo y muy lejos para ir andando y que, además, el camino no pasaba ni por las cercanías de Aguacatal, pero que había una forma mejor y más cómoda de llegar al potrero de los nietos de Pacho Gómezjurado. Me tenía que llevar el triciclero a la salida del puente nuevo, cerca de allí, pues allí mismo comenzaba el camino que iba a Mediano y que por allí pasaban carros que llevaban gente hasta el recinto (quince o veinte casas esparcidas por un vallecillo, que era lo que se conocía como Mediano -Mediano de Arriba y de Abajo-  y que desde Mediano se veía la casa de Pacho arriba en la montaña, ya muy cerca para ir andando. El conductor del triciclo-taxi me llevó hasta la entrada del camino citado donde esperaban a una furgoneta cuatro jóvenes que iban a trabajar a Tachina y me informaron que los dos carros que iban a Mediano ya habían pasado, aunque tenían que volver a Pedernales y volver a hacer el mismo trayecto otra vez; al rato de estar allí llegó la furgoneta que esperaban para ir a Tachina y después de estar ya montados ellos, me dijeron que si quería podía irme yo también hasta el desvío a Mediano, que desde allí ya podía ir andando, pues la distancia ya era pequeña. Y así sucedió (no me quisieron cobrar nada). Cuando llegué a las primeras casas (Mediano de Abajo), del que partía el camino que subía una montaña y llevaba a la casa de los muñecos, no pregunté por él, pues creía que todavía no había llegado al pueblo, pero sí pregunté a un señor, que estaba en el rellano de la casa de donde comenzaba el camino, que si sabía algún sitio por allí cerca donde se encontraran trozos de ollas rotas o muñecos de barro; me dijo que por allí no había, que era por arriba en las montañas. Continué andando y después de cruzar un estero con poca agua pregunté a unas mujeres por la casa famosa; me dijeron que ya había pasado por delante del camino que llevaba a ella y me indicaron la casa, que se veía desde allí. Volví sobre mis pasos y llegué de nuevo a la casa en la que estaba el hombre al que acababa de preguntar por los muñecos; habían salido de la casa algunas mujeres y me dijeron que, efectivamente, el camino era el que estaba allí junto a su casa (en realidad, era una senda estrecha, de unos 50-60 cm., hecha del paso de caballerías y personas, que subía por la montaña); me dijeron que era la tercera casa –luego ya no supe si la tercera contando la suya o no-; me encaminé cuesta arriba y pasé por la primera de las casas y, al poco, vi la segunda junto a la cual estaba un niño teniendo un caballo del ramal; por si se trataba de la tercera, en lugar de la segunda, y aquel niño era el nieto de Pacho con el que conversé en la playa y por si ocurría que querían venderme algún muñeco, me detuve y cambié a la mochila la mayor parte del dinero que llevaba en la billetera, con el fin de decirles que llevaba poca plata y no podía pagar tanto, en el caso de que me pidieran demasiado a mi entender; me eché la mochila a la espalda y continué hasta llegar hasta donde se encontraba el niño y le pregunté que si me conocía; él me dijo que no. A mi pregunta de si no era él el que había hablado conmigo cerca de La Chorrera, me contestó que no, y que no conocía a los nietos de Pacho Gómezjurado y que por allí no vivían; cuando le dije que, quizá, vivirían más lejos de aquella montaña, me dijo que no, que por allí ya no vivía nadie ni había más casas; él me vio maniobrar en la mochila y me preguntó que qué era lo que había metido allí y yo tuve que salir del paso diciéndole que llevaba bastantes monedas en el monedero y me pesaban mucho, por lo que las cambié a la mochila. Ante esto, me di la vuelta y regresé al fondo del valle montaña abajo hasta la casa de la información, la del arranque del camino; allí me volvieron a decir lo mismo y que era la tercera casa sin contar la suya y que se encontraba ya casi en la cresta de la montaña y que más lejos había otra casa, también en el mismo camino. Cogí la senda vuelta, como se dice por aquí, y volví a escalar el monte hasta la segunda casa, donde todavía se encontraba el infante de las negaciones; le dije que por qué me había mentido, que yo iba por allí de paseo, no a robar ni a hacer nada malo ….. y continué la senda cuesta arriba. Así llegué hasta la tercera casa en cuyo porchecito se encontraba Lorenza Moncayo, la abuela, sentada a una mesa, enseñando catecismo a varios niños y niñas pequeñas y allí, sentados, estuvimos charlando un rato. Me dijo que no tenían muñecos y que en su potrero no se encontraban ollas o muñecos, aunque sí los habían tenido antes pero sus hijos los habían botado hacía ya varios años, que los habían encontrado en otros sitios al talar árboles, y que su nieto era muy mentiroso; después yo le pregunté si es que su esposo se había dedicado a trabajar talando árboles en otros potreros y me dijo que no, por lo que yo saqué la idea de que posiblemente los muñecos los habían encontrado en su finca. Me contó que cuando hicieron la casa (se trata de una casa de madera elevada unos ochenta cm. sobre el suelo, como es habitual en las casas de campo en Ecuador) habían aparecido dos ollas muy grandes (tinajas) de pie y que las dejaron en su sitio, después de escarbar un poco y ver que no contenían nada sino tierra; me dijo también que a veces, cuando llovía, aparecían pajaritos enteros y alguna cabeza rota de “mocarro” y, también, en alguna ocasión al barrer el patio, en el terreno llano que hay delante de su casa; en una ocasión hizo un hoyo para poner una planta y apareció una olla redonda muy bonita y entera con cuatro patas, pero que ya que la tenía casi desenterrada le dio un golpe sin querer y se quebró, por lo que no la guardó (la olla tendría unos 25 cm de diámetro, según deduje por lo que me indicó con las manos). Me dijo que no lejos de allí había una bocarrera (eso entendí, aunque creo que lo que dijo fue una mocarrera, sitio donde aparecen mocarros, los muñecos como los llama todo el mundo por allí, pero también puede ser que se trate de bocarras en lugar de mocarras). Bueno, me dijo que siguiendo el camino había una mocarrera, pero que había que desviarse un poco a la izquierda para llegar al sitio esacto y que no sabía si habría crecido monte (hierba) y pudiera no verse; también me dijo que más lejos en dirección a Mediano Alto, pero arriba en las montañas, había otra mocarrera: Para dar con la más cercana, en el camino donde estábamos, y para charlar sobre estas cosas, pues él sabía bastante de eso, me indicó cómo llegar a la casa de Osabando Olave, que vivía solo en una casita siguiendo el mismo camino, sin desviarse a ninguno de los lados. Allí me fui -no sin antes darme una vuelta alrededor de la casa observando si se veían trozos de vasijas y comprobar que no se veía nada de cerámica en ningún sitio- y pasé por unos bosquecillos con vegetación tupida y pude ver en tres  o cuatro ocasiones un pájaro rojo-tostado con una cola larga al estilo de la de las urracas; otro de los pájaros era del mismo porte y tenía el lomo azul y la panza rojiza, como el primero; después de estos bosquecillos seguí por la senda (era una senda, no un camino, ni siquiera de herradura) y por fin vi la casa del señor Olave. Cuando llegué vi que la puerta estaba cerrada con una cadena y un candado, lo que indicaba que no se encontraba allí y, con toda probabilidad, tampoco en el potrero; miré por las ranuras de las tablas de las paredes por si se veía algún vestigio de mocarros, o bocarros, pero nada se veía al respecto. Continué por la senda y a medio camino, aproximadamente, entre el potrero de Gómezjurado y La Chorrera se me acercó un señor a caballo y me dijo que qué hacía por allí; él estaba recogiendo las vacas de otro potrero y después de explicarle el objeto de mi viaje nos despedimos amigablemente; finalmente, a través de las cuerdas de las lomas existentes, por las que transcurría la senda, llegué a la carretera general y allí me detuve sin atravesarla hacia La Chorrera hasta que pasó un triciclo y me llevó a Pedernales. Antes de salir a la carretera había una fila de árboles de mango repletos de mangos de los grandes, pero aún sin madurar; en el suelo había caídos muchísimos de porte mediano a pequeños y algunos estaban algo blandos, le mordí a varios y parecía que ya estaban casi maduros; recordando los mangos pequeños que le habíamos echado a algunas ensaladas y que a mí me recordaban el sabor de las arzollas, cogí y guardé en la mochila siete u ocho de los más grandes y me comí uno; luego supe que los mangos grandes no se comen cuando están tan tiernos. Cuando terminé emprendí el camino de nuevo y a los pocos pasos vi una casa donde supuse que vivirían los dueños de los mangos y, al momento reconocí la casa: era aquella en cuya entrada una mujer nos había indicado cómo llegar al potrero de Pacho Gómezjurado desde el pueblecito Mediano. No creo que me estuvieran observando cuando les robé unos mangos, pues yo no vi a nadie, pero hubiera sido una situación algo embarazosa si hubiera salido la mujer a llamarme la atención. Está muy lejos de Muisne, pensé, de lo contrario hubiera viajado de nuevo hasta allí en tiempo de la madurez de los mangos para comprarles varios kilos, pues tenían muy buen aspecto además de haber muchísimos y estar que ni pintados para hacerles fotografías. Y así terminó, a las 13,30 horas aproximadamente aquella mañana del 17 de octubre del año 2012.

Justo cuando llegué al hotel bajaban las gradas Fulton y Jehiko con sus mochilas. Desde allí nos fuimos a comer –a comer yo pues ellos ya habían comido- luego a la terminal terrestre a coger un autobús hacia Jama, a ver su museíto con los muñecos de la cultura Jama-Coaque.

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Gilgamés y Jumbaba (Gilgamé, Enquido y el Monte de los Cedros)

El señor se puso a pensar entonces en el Monte del Viviente;
el señor Gilgamés decidió partir hacia el Monte del Viviente
y dirigió la palabra a su siervo Enquido:  
4.-Enquido: ya que un hombre no puede traspasar nunca el final último de la vida,
yo quisiera partir hacia las montañas y donde no haya nada que se conozca,
yo quisiera darlo a conocer, quisiera establecer la fama para los dioses;  
8.- su servidor Enquido le respondió:
mi señor, si quieres adentrarte, lejos, en el monte,
Uto debe estar enterado de nuestras intenciones;
Uto, el joven Uto, debe estar enterado de nuestras intenciones,
pues la decisión que concierne a los montes es asunto del joven Uto;
la decisión que concierne al monte donde se cortan los cedros 
es asunto del joven Uto; el Sol debe estar enterado de nuestras intenciones;  
13.- Gilgamés preparó un cabrito blanco;
abrazó un cabrito pardo, un animal de ofrenda, apretándolo contra su pecho
y teniendo en su mano el sagrado cetro,
lo levantó ante su frente y dirigió la palabra al Sol del cielo:  
17.- oh Sol, yo quisiera internarme en las montañas, pero tienes que ayudarme;
yo quisiera internarme en el monte donde se cortan los cedros, pero ayúdame;
desde el cielo, Uto le respondió:
joven hombre, tú ya eras noble por propio derecho,
pero ¿qué será de ti en aquellas selvas?
Uto, tengo algo que decirte, tiende tu oído a mis palabras,
tengo algo que quiero decirte, pon atención:
en mi ciudad la gente muere y los corazones están llenos de pena,
la gente perece, los corazones están turbados;
yo he levantado mi cabeza por encima de la muralla
y he visto los cadáveres flotando sobre las aguas, río abajo;
eso es lo que he visto y a mí me pasará lo mismo, así será;
nadie es tan grande que pueda conseguir el cielo,
ni tan alto que pueda sobresalir por encima de las montañas;
ya que un hombre no puede sobrepasar nunca el final último de la vida,
yo quisiera partir hacia las montañas y hacerme famoso allí;
el lugar que ya sea conocido, yo lo haré famoso para los dioses;  
34.- El Sol aceptó sus lágrimas como ofrenda, fue compasivo, se apiadó de él;  

había allí siete guerreros[1], hijos de una sola madre:
el primero, el hermano mayor, tenía patas de león y garras de águila,
el segundo era una víbora con la boca abierta,
el tercero era un dragón que aterroriza ...... (a la gente¿?),
el cuarto era un fuego brillante que consume ..... (los cañaverales)¿?,
el quinto era una serpiente de lengua bífida que ....(envenena)¡?,
el sexto era como culebras en las montañas que arrasan todo como el diluvio,
el séptimo era una explosión que no se puede evitar;                     

              (De otro manuscrito:                   
              “el guerrero, el joven Uto, entregó los siete guerreros
a Gilgamés;”)

el talador de cedros estaba rebosante de alegría,
el señor Gilgamés estaba lleno de alegría;
48.- en su ciudad él hace sonar el cuerno, llamando a cada uno;
sonándolo dos veces, la llamada es para todos:
que se vaya a su casa el que tenga una casa (que cuidar),
que se vaya con su madre el que tenga madre (que cuidar)
y que se pongan a mi lado aquellos que quieran venir conmigo;
aquel que tenga casa (que cuidar), que se vuelva a su casa,
el que tenga una madre (que cuidar), que se vuelva con su madre
y aquellos que quieran hacer lo que yo, que se vengan conmigo;
cincuenta hombres se pusieron a su lado;
él dirigió sus pasos hacia los herreros y .......
mandó forjar armas y hachas, la fuerza de los guerreros;
luego dirigió sus pasos hacia la oscura y umbrosa arboleda 
y allí cortó árboles de ébano, tejos, albaricoqueros y bujes,
y se los entregó a los ciudadanos que lo acompañaban;  

el primero, el hermano mayor, tenía garras de león y uñas de águila;
ellos lo condujeron a través de los pasos de las montañas.

61.- él franqueó la primera montaña, pero no encontró los cedros que buscaba,                       
          (De otro manuscrito:               
           …..” pero los cedros no llamaron su atención;           
          
          franqueó la tercera montaña, pero los cedros no llamaron
su atención;   
          franqueó la cuarta montaña,
pero los cedros no llamaron su atención;        
          cruzó la quinta montaña, 
pero los cedros no llamaron su atención;         
          cruzó la sexta montaña,
mas los cedros no  llamaron su atención”.)

62.- cuando franqueó la séptima montaña, encontró los cedros buscados,
siguiendo su intuición, sin tener que preguntar;
el señor Gilgamés empezó a talar los cedros,
mientras que Enquido les cortaba las ramas
y …(los que lo acompañaban)  los hacían  montones para Gilgamés;              

          (De otro manuscrito:            
          “Jumbaba fue alertado en su escondite por Gilgamés,
          
          y comenzó a lanzar sus auras terroríficas”)
 

68.- Gilgamés se sumió en el sueño, Enquido fue presa del sopor
y los ciudadanos que lo acompañaban se acurrucaron a sus pies,
como cachorros de perro;
Enquido se despertó asustado de su sueño y se frotó los ojos:
todo estaba en silencio a su alrededor;
tocó en el hombro a Gilgamés, pero él no se levantó;
le habló, pero no recibió respuesta.  
76.- tú que estás dormido, tú que estás dormido, Gilgamés,
joven señor de Culaba, ¿hasta cuándo vas a estar durmiendo?
el monte ya se ha oscurecido, las sombras lo han cubierto,
la luz del crepúsculo ha desaparecido
y el alto Sol ha cogido ya el camino hacia el seno de su madre Ningal;
Gilgamés, ¿hasta cuándo vas a estar durmiendo?
no dejes que los hijos de tu ciudad que han venido contigo
sigan esperando al pie de las montañas,
sus madres no deben estar impacientes en la plaza de la ciudad;  
85.- estas palabras le gritó en la oreja derecha;
lo cubrió con palabras de enfado como con una cobija;
tomó en su mano un paño impregnado con treinta siclos de aceite
y frotó el pecho de Gilgamés;
entonces, Gilgamés se levantó como un toro en la espaciosa tierra,
dobló el cuello hacia el suelo y le gritó:  
90.- por la vida de mi madre Ninsuna y de mi padre, el sagrado Lugalbanda:
¿es que voy a ser tan niño que se asombre la gente de verme
sobre el halda de mi madre Ninsuna?,
por segunda vez le habló, repitiendo las mismas palabras:            
por la vida de mi madre Ninsuna            
y de mi padre, el sagrado Lugalbanda:            
hasta que descubra aquella persona,            
sea un hombre o sea un dios,            
yo no dirigiré a la ciudad los pasos que he dado hasta el monte;             

el servidor, intentando calmar la situación, 
intentando hacer ver que vivir es más importante,  contestó a su maestro: 
98.- maestro: mira que tú todavía no has visto a esa persona,            
él no te dejará impasible,            
pero yo, que sí he visto a ese individuo, estoy inquieto;            
ese fiero monstruo, tiene los dientes de un dragón,            
su rostro es la cara de un león,            
su pecho es un torrente desatado,            
apenas acerca su frente, devora los cañaverales;            
viaja si quieres al interior del monte,            
en cuanto a mí, yo me vuelvo a la ciudad;            
si le dijera a tu madre que estás vivo, reirá,           
pero si le dijera que has muerto, llorará por ti;                       

107.- venga, Enquido, dos personas juntas no pueden perecer,         
el hombre, dentro de su barca, no se puede ahogar,         
una cuerda de tres cabos no se rompe fácilmente,         
encima de una muralla, el agua no te puede anegar;         
en choza de caña trenzada, no se puede apagar el fuego;         
ayúdame tú y yo te ayudaré,         
¿qué es lo que nos puede suceder?         
aunque se hundiera, sí, aunque se hundiera,         
aunque el mismo barco de Magán se hundiera,         
aunque el barco mercante de Meluja se hundiera,         
aquel que se agarró a la última tabla de salvación del barco será rescatado;
ven, vamos hacia él y veámoslo;                   
117.- si vamos hasta allí y nos sobreviene el miedo;         
sí, si allí nos sobreviene el miedo, entonces retornaremos;  
si es aconsejable, si es prudente, retornaremos;  
¿qué, en qué estás pensando? ven, vamos hasta donde está;  

121.- si alguna persona se aproxima solo a sesenta pasos,
Jumbaba ya ha alcanzado su escondite entre los cedros,
si él te mira, su mirada es una mirada de muerte,
si el menea la cabeza frente a alguien, su cabeza está llena de reproches,
a pesar de que seas un hombre joven,
ya no volverás a la ciudad de la madre que te alumbró;  
el miedo se apoderó de sus músculos y de sus pies,
el terror se apoderó de él;
ya no apoyaba sus pies en el suelo,
la uña del dedo gordo de su pie estaba .....
................ falta una línea ..........  
130.- oh guerrero de cetro omnipotente, noble gloria de los dioses,
toro furioso que soporta la batalla,
bien sabía tu madre que estaba gestando un varón,
bien sabía tu nodriza que amamantaba a un niño;
no tengas miedo, pon tu mano sobre la tierra;               
        (Tournay/Schaffer: tiende tu mano hacia el Sol)
él apoyó su mano sobre la tierra               
        (Tournay/Schaffer: Él extendió la mano hacia el Sol
y respondió a Jumbaba: por mi madre Ninsuna
y por mi padre, el sagrado Lugalbanda:
nadie sabe dónde habitas en el monte,
todos quisieran saber dónde habitas en el monte;
yo te ofrezco aquí como esposa a mi hermana mayor En-mebaragesi,
para que viva contigo en el monte;  
140.- y de nuevo le respondió así:
por mi madre Ninsuna y por mi padre, el sagrado Lugalbanda:
nadie sabe dónde habitas dentro del monte,
todos quisieran saber dónde habitas en el monte,
yo te ofrezco aquí, como concubina, a mi hermana menor Pestur;
dame como presente tus auras, yo quiero entrar a formar parte de tu familia;
entonces Jumbaba le dio como presente su primera aura:
los ciudadanos que acompañaban a Gilgamés
comenzaron a cortarles las ramas, los ataron
148.- y los colocaron al pie de las montañas;              

       (En varios manuscritos se relata cómo Jumbaba va              
        entregando a Gilgamés las auras cuando Gilgamés
            
       le va prometiendo traerle al monte distintos presentes,
 
       y cómo sus acompañantes cortaban las ramas y apilaban
 
       los cedros al pie de las montañas)     

149.- Cuando Jumbaba terminó de entregarle su séptima y última aura,
Gilgamés se encontró ante la puerta de Jumbaba;
él se deslizó detrás de él como hace la culebra, hizo ademán de besarlo,
pero él le golpeó con el puño en el hocico;
Jumbaba le enseñó sus colmillos y cogió a Gilgamés de la mano;
a ti, dios Sol, quiero decirte una cosa:
Uto, yo no he conocido jamás una madre que me haya engendrado,
ni un padre que me criara; yo nací entre montañas, ¡críame tú!
Gilgamés ha invocado para mí la vida del cielo, la vida de la tierra
y la vida de los montes;
tomó su mano y se echó a sus pies;
entonces el noble corazón de Gilgamés fue presa de piedad hacia él;
¡Enquido!, deja que el pájaro capturado vuelva a su nido,
que el hombre prisionero vuelva a abrazar a su madre;
Enquido replicó a Gilgamés:
oh guerrero portador de cetro omnipotente,
noble gloria de los dioses, toro furioso que soporta la batalla,
joven señor Gilgamés, querido en Uruc,
bien sabía tu madre que estaba gestando un varón,
bien sabía tu nodriza que estaba amamantando a un niño;
por muy grande que sea, pero que le falte el juicio;
Namtar lo devorará, Namtar no tendrá consideración con él,
un pájaro capturado, ¿por qué tendría que volver a volar?,
y tú, si tú fueras hecho prisionero, ¿podrías volver a los brazos de tu madre?  

175.- Jumbaba dirigió la palabra a Enquido:
Enquido, tú has pronunciado contra mí palabras hostiles y perniciosas;
cuando Jumbaba dijo estas palabras, Enquido, en un arrebato de furia, 
le cortó el cuello;
metieron la cabeza en un pellejo de cuero;
se presentaron ante el dios Enlil
y, después de haber abrazado la tierra delante de Enlil,
 echaron el pellejo al suelo, sacaron la cabeza
y la pusieron delante del dios Enlil;
cuando Enlil vio la cabeza de Jumbaba, Enlil se enojó
y dijo a Gilgamés:  
187.- ¿por qué habéis obrado de esa manera? .................
lo deberíais haber sentado delante de vosotros,
le deberíais haber dado de comer el pan que vosotros comíais,
le deberíais haber dado de beber el agua que vosotros bebíais,
él debería haber sido honrado por vosotros;                   

            (De otro manuscrito:                  
             “entonces Enlil  repartió desde su asiento las auras  
                  
              terroríficas a …..:”)
 

asignó la primera aura de Jumbaba a los campos,
asignó la segunda aura a los ríos,
asignó la tercera aura a  los cañaverales,
asignó la cuarta aura a los leones,
asignó la quinta aura al palacio,
asignó la sexta aura a los montes,
asignó la séptima a la diosa Nungal[2],  
200.-  …… el resto de las auras ….. Gilgamés ……...  

Valiente Gilgamés, seas alabado; diosa Nisaba, seas alabada,
Jumbaba .... seas alabado, Enquido, seas alabado;
valiente, seas alabado, Enquido, seas alabado,
Nisaba, seas alabada.
.................................
Notas
[1] Por la versión “B” de este relato se sabe que estos siete guerreros, “brillaban en el cielo, pero conocían las rutas de la tierra”. Se trata, por tanto, de las constelaciones.
[2] Diosa de los prisioneros.

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