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Editorial
Agrícola-Ganadera
Días de Otoño en Valdecabras
Artistas del más allá
Cantos populares
Humor
Cuenca-Local
Obras maestras del Arte
Artista invitada   
Carta del Lanzador
Poesía
Cocina de campanillas
Historias para no dormir
El Evangelio de Borges
Desde mi escondite                                                                                                                                                                                                El Llanto de Cuenca II                                                                                                                                                                             Valdecabras
Cotilleo visual
Dokumenta de Kassel
Arte en la carretera
El molino de pan moler
Scholia

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Con este número FURTIVO comienza una segunda etapa, en la que la Asoc. Cult. CINCO RÍOS CAUDALES deja de ser la editora de la misma y seré yo, a título personal y único, el que edite esta revista que, como sabréis, no cuenta con ninguna ayuda, ni institucional ni empresarial.

A partir de ahora, lo espero al menos, esta revista respirará más libertad aún e intentará mantener la calidad que tiene en la actualidad o, quizá superarla, pues creo que cada vez habrá más colaboraciones de interés.

La verdad, es que ya va habiendo ofrecimientos de colaboración, lo que es una buena noticia, amén de las colaboraciones que se han publicado hasta ahora, todas de interés –de mucho interés-, como la de Alejandro Pareja, Jesús Antonio Rojas, Julia Martínez de la Ossa, José Urbano Elche Corada, Rosa Villada, Vicente Marín, Vicente García (CENTEGARES) y otros que no quiero citar porque se ponen un poco colorados. ¡Que bien! Así da gusto. Gracias.

A otra cosa. Cuando esos que te denuncian ante los tribunales  por partida doble –una demanda contra el director de la revista y otra contra el firmante de los artículos, mayormente “Historias para no dormir” quieran denunciarme, pues sólo lo podrán hacer una sola vez, me imagino, con lo que, si hubiera o hubiese condenas, ahora me saldrán más baratas. Pero, eso sí, van a aparecer historias muy duras: “Los caminos del silencio”, “Cuando la zorra guarda el corral”, “¿Dónde están las carrascas, matarile, rile, rile?” , “Los osos del Hosquillo”, “El Hosquillo en sí mismo”, que nadie sabe si es una granja cinegética, un coto privado o un centro de experimentación cinegética,  como se ha venido apodando hasta ahora, “Los trofeos de la Reserva de Caza”, etc., etc.



Por el Pastor de Valdecabras

Ya veis, en Valdecabras, en los años veinte había una Junta de Turismo, que hoy es algo impensable, cuando el Ayuntamiento de Cuenca se ha apoderado de la Ciudad Encantada y, para más I.N.R.I., se comporta con Valdecabras como si fuera una colonia de desterrados, a los que no se les tiene en cuenta, prácticamente, para nada. A lo mejor, los vecinos de Valdecabras nos hartamos de tanto desprecio e iniciamos los trámites para volver a ser lo que fuimos, vecinos de un pueblo independiente, con su Ayuntamiento, su Junta de Turismo, sus fiestas, sus actos culturales, su dignidad, sus líos y sus avenencias. Ahora empezamos a notar un cierto aire de desprecio, concretado en actitudes de determinados concejales, y hasta alcaldes, que nos visitan días antes de las elecciones y algunos creen cumplido, con ello, su desvelo por esta pedanía en que se ha convertido Valdecabras. Un ejemplo: el actual concejal de cultura, presidente también de la Fundación “Cuenca Cultura”, no se ha dignado, ni a pagar a la Asociación Cultural CINCO RÍOS CAUDALES las 50.000 Ptas. (al menos 50.000 prometió telefónicamente ante el concejal de Barrios en conversación telefónica en la que yo, ¡que raro!, estuve presente) prometidas, ni contestar al escrito que, por consejo de Javier Priego, le dirigí para que quedara constancia por escrito.
Hace un par de años, pedimos al Ayuntamiento ocho o diez Madroños grandes para plantarlos, en hilera, en el paseo de la fuente. Nos dieron dos con la promesa de que el resto lo traerían más tarde en una nueva remesa de plantas que el Ayuntamiento tenía que recibir. Llegaron los madroños, efectivamenter, pero en lugar de avisarnos para que fuéramos a recogerlos –o traérnoslos a Valdecabras, que para algo somos un barrio de Cuenca-, pues no se les ocurrió otra cosa que plantarlos en el Parque de San Julián, donde siguen, y si te ví no me acuerdo. A fuer de ser sinceros, he de decir que al año siguiente nos entregaron los madroños pedidos, eso sí, de unos 50 cm. de altura, con la mala fortuna de que una desbrozadora de Obras Públicas que limpiaba los márgenes de la carretera, y con la buena voluntad de limpiar el paseíllo de la fuente, los segó a ras de tierra; sí, han agarrado y han echado algunos brotes, como el olmo seco de Machado, pero apenas se ven si no es que apartas con cuidado las hierbas -¿las malas hierbas?- que los rodean y agobian. Bueno, ya crecerán; ahora tienen un palmo escaso de altura. También, para ser sinceros, tengo que decir que siempre que pedimos árboles al Ayuntamiento, éste nos trajo lo que pedimos. ¡Para, para!, que el primer año del cambio político en el Ayuntamiento, el concejal socialista de turno respondió a nuestra demanda de algunas plantas, con que no había presupuesto para ello. En Cuenca, entretanto, no pararon de plantar árboles, florecillas, rosales y lo que les ha dado la gana en cualquier rincón o parque de Cuenca. Claro, que en estos pueblos miserables, qué vamos a traginar con unos madroños, unos tilos o una flor. ¡Vaya manera de tirar el dinero de todos los ciudadanos! Es mejor plantar tres olivas enormes en la rotonda del Hospital, y luego arrancar alguna para hacer no sé qué agujero y, luego, volverla a plantar; como el olivo de Cuatro Caminos se secó (¿cuánto costaría esa oliva enorme y preciosa?, pues arrancaron la que crecía magníficamente en el triángulo de entrada a la Ciuadad desde la carretera de Madrid y la plantaron en el sitio de la seca. ¡Que más dá, si hay dinero de sobra para jardinería!  
Como veis, hoy no me ha dado por escribir de impuestos; alguna cosilla iré diciendo, pero estoy perdiendo el gustillo que tenía por esos temas tan de altas finanzas, que son los impuestos de los pastores y agricultores. Hablando de agricultores, no hace muchas semanas me dijo un nuevo agricultor, un joven agricultor, de estos que se pasan  la juventud diciendo que él de trabajar en el campo ni hablar, que antes de peón caminero, que había estado en la gestoría y ya tenía todo claro. Lo habían dado –o lo iban a dar, de alta en Hacienda, bueno en La Agencia Tributaria, en módulos –en el régimen de extimación objetiva por módulos- y tenía que hacer declaraciones trimestrales pues, al tener tantos gastos para empezar la actividad, le convenía declarar trimestralmente para que le devolvieran el I.V.A. y no tener que pagar mucho a Hacienda. Yo le contesté que eso que me contaba no podía ser, que si tenía que hacer declaraciones trimestrales sería porque no estaba en módulos y si estaba en módulos, pues no tenía que hacer declaraciones trimestrales, que era como si me contara que se podía viajar a México (léase bien, que no hay que leer “méxico”, sino como debe ser) con un billete para viajar a Cádiz. Como sabía que yo era pastor, siguió en sus trece y yo no le llevé ya la contraria, con lo que todavía no sé si el nuevo agricultor –que nunca quiso serlo- estará en módulos o habrá renunciado a ese sistema de calcular los ingresos netos de los productos que vaya acarreando. Antes, aquí en Valdecabras tanto las leñas como la mies se acarreaban con burro y amugues, pues los caminos y carriles no estaban -ni están- para carros o galeras; de esta forman andaban las mujeres de Valdecabras, años ha, camino de Cuenca a vender la carga de leña que les reportaría unos reales para sus apremiantes necesidades; los amugues consistían en dos palos de buena madera (yo todavía tengo en la cuadra unos de madera de boj), de aproximadamente un metro de largo, con doble  escotadura en sus extremos para guía del cordel que debía sujetar la carga. En la exposición de 1997, de los Días de Otoño en Valdecabras, se expuso una riata de amugues compuesta por más de doce pares y yo, desde aquí, le pido a Antonio Jiménez que vuelva a colgar los amugues, aunque sea del campanario, pues a las gentes de pueblo nos parece también arte esa enorme escalera formada con los palos de madera que tantas veces hemos atado, desatado y vuelto a atar.

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En el Otoño del 2001 volvieron a celebrarse los Días de Otoño en Valdecabras. Apenas si se contaba con ayuda para celebrarlos. Algunos artistas no responden a la invitación, pero finalmente traen sus obras a la exposición, otros no responden y no acuden a la cita; algunos responden y acuden; otros, en fin, responden y no acuden. Bueno, y algunos no responden, no acuden y se enfadan porque han sido incluidos en el tríptico, y no les parece decente acudir a la cita de Valdecabras. Éstos últimos, o alguno de ellos, los incluí porque creía, en mi ingenueidad, que no tendrían inconveniente en exponer en una muestra de tanta importancia  como  los Días de Otoño pero, claro, la importancia de su arte es muy superior a esta exposicioncilla de pueblo. A éstos últimos les pido disculpas por haberlos incluído en los carteles y procuraré que no se vuelva a repetir. Los demás, no se enfadan porque los incluya en el tríptico, y no expongan; yo tampoco me enfado con ellos y entiendo que sea un engorro traer esculturas o lienzos a Valdecabras.
Todos los que acuden a la cita –creo- vienen contentos y quedan contentos con el resultado y esto es lo importante.
Las gentes sencillas que tienen la oportunidad de contemplar tantas obras de arte juntas, algunas de las cuales dignas de figurar en museos de esos famosos que hay por el mun- do, también se van –o se quedan, según se mire- contentas de haber pasado un rato de agradable enso- ñación paseando por las calles y salas de Valdecabras.

Yo creo que, algún día, incluso las autoridades vendrán a Valdecabras a visitar lo que no se pueden imaginar sin haber estado aquí y, quizá, entonces se muestren dispuestas a ayudar a que estos acontecimientos no dejen de celebrarse por falta de medios. Sí, medios: transporte de obras, seguros, grúa. Para otros gastos menores las ayudas que recibimos son más que suficientes para organizar esta muestra de arte que quiere llegar a ser una bienal de arte digna de Castilla-La Mancha, en la que deseen exponer, incluso, los que ahora se enfadan por estar incluídos en los trípticos que se editan y que, como sabéis, se envían a más de mil direcciones, entre las que se encuen- tran todas las galerías de arte, críticos de arte, fundaciones y salas de arte de Madrid, Castilla-La Mancha y Valencia.
Suele ocurrir, también, que Los Días de Otoño en Valdecabras son una ocasión de ver las primeras obras de futuros grandes artistas y esto ocurrió, sin duda, en la edición del año 2001 con la asistencia a la exposición de Santiago Talavera, estudiante de Bellas Artes en Madrid, quien envió dos preciosas obras, que fueron objeto de críticas muy positivas por bastantes de los asistentes conocedores del buen arte.
La asistencia de público fue muy nu- merosa, sin duda el año de más a- sistencia, lo que hace que, poco a poquito,  sea  conocida  por todos los interesados por el arte en Cuenca. A- hora falta que esto ocurra, tambien, en Albacete, Toledo, Guadalajara y Ciudad Real. ¿Cuándo se podrán lle- var las esculturas de Valdecabras a una de estas cuatro provincias de Castilla-La Mancha? ¿Cuándo se po- drá invitar a un escultor de Costa Rica o Gambia a exponer en Valdeca- bras? Estas son palabras mayores, ide- as que se tienen, pero que necesitan la implicación de los poderes político-administrativos de nuestra Región y e- so es, por ahora, un sueño.
 
Como siempre, en esta sección, se i- rán dando a conocer algunas de las  obras expuestas en las distintas edi- ciones de Los Días de Otoño en Val- decabras.


"Lilí Marlén".  
Transcripción musical de Herminio Carrillo


En los tiempos oscuros, en los que gobernaba el emperador Hitler  (III Reich significa  III Imperio) para desgracia de la Humanidad, se puso de moda esta canción entre las tropas y gentes contrarias a que un ario (como sabéis la raza aria – tipos altos, pelo rubio, y así-, es justo como Hitler, austriaco, pequeño y de pelo negro) gobernara exterminando a los minusválidos, gitanos, judíos ... y, aunque esta canción no pueda considerarse popular en el sentido de tradicional y típica de un determinado pueblo o comarca, la publicamos aquí por eso, porque es una canción que los que lucharon contra los nacis la tomaron como bandera contra el racismo y la demencia de aquellos gobernantes antihumanos; es también un homenaje a Marlene Dietrich, fallecida el 15-10-2002, quien cantó como nadie esta hermosa melodía;  en España apenas se canta porque a ver quien es el que se atreve a hincarle el diente a la letra original alemana. Como en la revista FURTIVO no tenemos proplemas con los idiomas (para algo es una revista internacional), pues vamos a publicar la música que, como siempre, transcribe amablemente Herminnio y la letra original en alemán junto a su traducción, efectuada por el director de esta revista, con el fín de que, si alguien quisiera echar mano de ella y cantarla, pues pueda hacerlo en español.

Las letras de la canción Lilí Marlén son estas:

Vor der Kaserne,
vor dem grossen Tor,
stand eine Laterne
und steht sie noch davor,
so wolln wir uns da wiedershen;
bai der Laterene wolln wir stehn
wie eins Lili Marlen (Bis)

Unsere beiden Schatten
sahn wie einer aus;
dass wir so lieb uns hatten,
das sah man gleich daraus.
Und alle Leute solln es sehen,
wenn wir bei der Laterne stehen
wie eins Lili Marlen (Bis)

Schon rief der Posten:
sie blasen zapfensteich;
es kann drei Tage costen!
Kamerad, ich komm ja gleich.
Da sagten wir auf Wierdersehen.
Wie gern wohlt ich mit dir gehen,
mit dir, Lili Marlen (Bis)

Deine Schritte kennt sie,
deinen zieren Gang,
alle Abend brennt sie,
mich vergass sie lang;
und sollte mir ein Leid  geschehn,
wer wird bei der Laterne stehen
mit dier, Lili Marlen (Bis)

Aus dem stillen Räume,
aus der Erde Grund
hebt sich wie im Träume
dein verliebtes Mund.
Wenn sich die späten Nebel drehn,
wer wird bei der Laterne stehen
wie einst Lili Marlen (Bis)
En el regimiento,
puerta principal,
había una farola
y todavía allí está;
nos volveremos alli  a ver,
bajo la luz, allí estaré,
allí, Lilí Marlén (Bis)

Y nuestras dos sombras
una formarían;
que tanto nos quisimos,
de lejos se vería.
Y todo el mundo lo ha de ver,
cuando contigo yo allí esté,
allí, Lilí Marlén (Bis)

Ya me llama el gardia,
se oyen resoplar:
¡Te pueden caer tres días!
Camarada, ya voy, ya.
Nos despedimos otra vez,
contigo yo me iría, que bien ,
me iría, Lilí Marlén (Bis)

Conoce tus pasos,
tu gracioso andar,
ardió toda la noche,
y me empezó a olvidar;
si algo me pasa, pensaré,
quien  será el que en la farola  esté,
allí, Lilí Marlén (Bis)

Desde lo profundo,
desde lo abismal,
se eleva, como en sueños,
tu boca sideral.
Cuando las nieblas ya no estén,
en la farola  pensaré,
en ti, Lilí Marlén (Bis)


El año pasado falleció el humorista Gila.
Este es un pequeño homenaje.

“ Homenaje a GILA

Llama Luismi a Daniel a las cuatro de la mañana y marca mal la última cifra del número de teléfono.

Aparece una mujer y dice:  ¡ Teodosia, dígame!

Luismi:  ¡Ui, perdone! Me he tenido que equivocar, pues quería llamar a mi sobrino y me sale Vd.

Teodosia:  No  se preocupe, hombre, me tenía que levantar, de todos modos,   a contestar el teléfono. “

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Cuenca-Actualidad local, por Pedro Oswaldo Nelson Trabacci                                                                                                                            (Corresponsal de Furtivo en Cuenca)


No sé como me las arreglo ni tampoco sé por qué me escondo, el caso es que cuando me meto en una, me llegan noticias de la otra; me refiero, claro a las Cuencas, que ando de aquí para allá husmeando lo que puedo para poner en solfa alguna cosilla que otra de nuestras Patrimonios de la Humanidad (¡Qué contradicción: “nuestra” y “patrimonio de la humanidad”, es decir de todos!). El otro día escribía sobre los pegotes semanasanteros que están llenando las esquinas de las fachadas del casco antiguo de Cuenca; no solo no para esta fiebre de tontería cultural, sino que sigue en aumento y debe estar ya por los cuarenta y tantos grados. El concejal Chamón, los encarga él directamente, al parecer, cual de si el de cultura se tratara. Bueno, a ver si el de cultura de verdad dice algo al repecsto (acordaos del profesor del Pastor de Valdecabras).
Ahora está empezando otra moda. Parece ser que las fuerzas ocultas (véase foto) van a colocar pasos de Semana Santa en plazas y rincones que vean vacías; el próximo parece que va a ser el monumento al TURBO y yo, por mi parte, estoy mirando alguna plazuela para facilitarles la búsqueda.
(Aquí tenemos a las fuerzas ocultas de Cuenca, sentadas, como si estuvieran  escuchando una conferencia o así pero, en realidad, están tramando cómo y de que material va a ser el próximo monumento al TURBO).
¿De qué material será, eh? ¿eh?


Perimontum de la Consejería de Agricultura
Cuando la zorra guarda el corral
por AJM

La revista FURTIVO va a publicar, a partir de este número, una serie de historias para dar a conocer la Ley de Caza de Castilla-La Mancha y los trapicheos que ha llevado y lleva a cabo la Consejería de Agricultura y Medio Ambiente de la Junta de Comunidades de Castilla-La Mancha (esto es muy largo, desde ahora diré: la Consejería de Agricultura en Toledo –lo de Toledo lo añado para que no haya quien piense que me refiero a su Delegación en Cuenca, que también colabora afanosamente en la guarda de las gallinas-), para ocultar su incompetencia, relativa a la caza del jabalí en terrenos libres y a otros asuntos del corral de la Naturaleza y sus leyes.
Voy a ir despacio, que tengo bastante prisa, por lo que espero no dejarme muchos flecos en el tintero y voy a preferir repetir las cosas a dejarme alguna olvidada (seguro que más de una se me va a olvidar). Algún zarpazo intentará darme alguna de ellas, pues las zorras no se resignan a ser criticadas, así como así; espero que no me caigan más demandas por parte de aquellos que usan las leyes para uso y disfrute propio, riéndose de ellas y de los ciudadanos con total impunidad, por el mero hecho de expresarme libremente. Podía hablar de la alfalfa, del lino, de las vacas locas, todo, como veis, del mismo gallinero, pero me voy a centrar en asuntos de los que casi nadie se ocupa o, al menos, yo no tengo constancia de que se ocupe alguien de ellos. Si estamos en el reino de la arbitrariedad, como dijo Francisco Calvo Serraller, aquí tenéis un ejemplo.
La  Ley de Caza de ámbito  estatal y su Reglamento establecen  que el jabalí es una pieza de caza mayor y se puede cazar en terrenos libres, con la correspondiente licencia y pago del recargo para la práctica de la caza mayor y en su pediodo hábil.
Con fecha 04-noviembre-1993 entró en vigor la Ley de Caza de Castilla-La Mancha, que no introdujo ninguna novedad a este respecto; esta Ley sí decía, en su artículo 8º, y lo sigue diciendo, lo siguiente: “La Junta de Comunidades ... facilitará su ejercicio a los ciudadanos de la Región ..., propiciando las acciones dirigidas particularmente a los cazadores con menos recursos para ello”. Y en el artículo 45.3 se establece que, en los terrenos libres, “la caza podrá practicarse sin  más limitaciones que  las  fijadas  en la presente Ley y en las disposiciones que la desarrollen, así como, en su caso, con las que se contemplan en los apartados siguientes”.                                                                                                                   
El apartado siguiente (53.4) dice: “en los planes generales para las especies declaradas de interés preferente se podrán establecer limitaciones ...”; el jabalí, como es de suponer, no es una especie preferente -podría serlo, claro, que también el pobre tendrá sus derechos, pero no lo es-, más bien se trata de una especie predadora y nunca ha tenido la protección que otras especies han podido tener: ciervo, corzo, cabra montés, gamo, arrruí, etc.; en realidad, no existe ninguna especie de caza mayor declarada de interés preferente. Veamos:
“Se ha recibido en esta Delegación Provincial, con fecha de entrada 19 de marzo de 2 001, escrito donde requería información de las especies de caza mayor que han sido declaradas "especies de interés preferente a efectos de su caza en terrenos de aprovechamiento cinegético común, al respecto he de comunicarle que no ha sido declarada ninguna especie cinegética de interés preferente” (Carta de la Delegación en Cuenca de la Consejería de A. y M.A. de fecha 20-03-2001).
Para estas especies citadas últimamente, que no abundan en terrenos libres, se prevé que pueda limitarse su caza, siempre que 1º) se declaren especies de interés preferente y 2º) que las limitaciones estén previstas en los planes generales de caza. Pues bien, en Castilla-La Mancha no hay ninguna especie de caza mayor declarada de interés preferente, como acabamos de ver, por lo que en terrenos libres está permitida la caza mayor, pues el artículo del Reglamento que citaré más adelante, prohibiendo la caza del jabalí, es nulo (nulo de pleno derecho), pues contradice lo establecido en una norma de rango superior, la ley de caza misma. Para la caza del jabalí, en buena lógica, no hay motivos de especial protección, por lo que la prohibición de su caza a no ser que se dieran causas de carácter extraordinario que las mismas normas prevén (incendios, nieve, niebla, etc., y  en estos casos la prohibición no se  limita a la caza mayor, sino a todas las especies de caza, como es lógico). Y no cabe pensar que el jabalí sea una especie de interés superpreferente (especie amenazada, en peligro de extinción, o algo así, casos previstos en distintas normas, que declaran esas especies no cinegéticas) única razón que justificaría una limitación de su caza en terrenos libres, sin tener que someterse 1º) a la declaración de especie de interés preferente y 2º) a incluir su limitación en los planes generales.
Es decir, que el jabalí es una especie de caza mayor que puede cazarse legalmente en terrenos libres, a pesar de que la zorra, digo la Consejería de Agricultura, le dé la vuelta a la tortilla a su conveniencia y, liándose la manta a la cabeza, siga persiguiendo a ciudadanos de bien, si se atreven a salir al campo a buscar un jabalí. Si no se atreven, como algunos jubilados que yo conozco, que han tenido que colgar la escopeta ahora que podían salir algún rato a practicar su deporte, pues, nada, que no pueden cazar.  Y esto vale, igualmente, para la caza del resto de especies de caza mayor. Lo del apoyo a los cazadores menos favorecidos de la Región le debe parecer a la Consejería una especie de adorno para que la Ley quede más presentable (si leemos el preámbulo de la ley podemos encontrar tonterías por ese estilo: que la caza constituyó una necesidad vital para el hombre ...; “Constituye, pues, la caza para nuestra comunidad una actividad que debe mantenerse, fomentarse y mejorarse ... para que sus posibilidades de contribuir al bien social alcancen plenitud”; tonterías, no más, que diría Juan de la Piñuela. 
Hasta diciembre de 1996, fecha de la publicación del Reglamento de Caza, de todas formas, no hay nada especial que reseñar, a no ser que los preceptos mencionados seguían y siguen en vigor.
¿Y qué pasó en diciembre de 1996, pues?
Pues que llegó la zorra y dijo: Artículo 54.- (después de repetir en el reglamento lo que acabo de decir y que ya decía la Ley, por lo que no era necesario repetirlo –los reglamentos están para aclarar y desarrollar las leyes y no para repetir los mismos artículos, letras y frases que ya están en la ley-, las zorras de la Consejería introdujeron el apartado 6, desde luego sin saber lo que hacían, prohibiendo la caza del jabalí en terrenos libres, a no ser con una “autorización expresa de la Delegación Provincial correspondiente que se otorgará cuando la abundancia de piezas lo permita o aconseje”. Ya veréis como la zorra, en lugar de guardar la Ley, digo las gallinas, hace con ellas lo que le da la gana e, incluso, lo de que se “otorgará cuando la abundancia de piezas lo permita o aconseje” no quiere decir eso que dice, sino otra cosa que ellas se han inventado para la ocasión; más o menos, que darán permiso cuando  ellos  quieran,  es decir,  que  solo darán permiso a sus amigos, o a los amigos del funcionario de turno (Aunque generalizo bastante –se trata, como es lógico, de una forma literaria de hablar –referirse al todo en lugar de a la aparte-, es decir, que solo me refiero a quienes me refiero, es decir, que no me dirijo a los muchos funcionarios que nada tienen que ver en estas actuaciones raposinas y  trapicheos –esta palabra la uso y la usaré mucho, porque me gusta bastante-).
A continuación copio lo que dice el art.54.6 y lo que dice la Consejería que dice; para que se vea que no cambio nada, he escaneado los dos textos:

Art. 54. 6.- Para practicar en estos terrenos la  caza mayor, se requiere autorización  expresa de la Delegación Provincial,  que se otorgará cuando la abundancia de piezas lo permita o aconseje. En  este caso no se permitirá disparar a  las hembras de ciervo, corzo, gamo,  cabra montés, arrui y muflón, ni a sus  crías en sus dos primeras edades, así  como a las hembras de jabalí acompañadas de sus crías, ni a éstas. Las  autorizaciones serán nominales, gratuitas y para un solo ejemplar. 
La carta del Consejero de Agricultura de fecha 23-noviembre-2000, entre otras cosas y mentirasdecía:“En cuanto a la caza del jabalí en terrenos libres,sólo se puede autorizar por daños a la agricultura,y dicha autorización puede coincidir con la épocade veda.”

¿Por qué digo, cuando me refiero al apartado 6 del art. 54, que lo introdujeron  “sin saber lo que hacían” ? Pues, en primer lugar, porque cualquier disposición reglamentaria es nula de pleno derecho si se opone o contradice una disposición de rango superior (en este caso, una ley); en segundo lugar, por que el art. 62 de la ley de Caza de Castilla-La Mancha establece que La Consejería de Agricultura promulgará anualmente .... la Orden de Vedas ...; en el apartado 2. del este artículo se dice: “La Orden de Vedas deberá contemplar al menos lo siguiente:
d) Limitaciones o excepciones, si las hubiera, aplicables provincial, comarcal o localmente”.
La mayor limitación, y para mí, la mayor novedad del Reglamento fue esta prohibición estúpida, de la que la Orden de Vedas no decía nada.¿Cómo se iban a enterar los cazadores que no se podía cazar el jabalí en terrenos libres, si los mismos funcionarios no tenían idea de la prohibición? Tanto la Orden de Vedas, como las revistas de tema cinegético explicaban con todo detalle las fechas en las que se podía cazar el jabalí en terrenos libres y nadie decía, claro, que para ello se necesitaba una autorización nominal y para un solo ejemplar expedido por las Delegaciones de la Consejería, autorización que no te daban, si es que la pedías. Ya seguiré, ya.

 
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Sopa de naranjas y limones    
por Leonardo Da Vinci


Preparad un caldo con dos gallinas y escurridlo bien en el colador;
luego mezcladlo con el zumo de una canasta de naranjas y limones
en el que habréis batido algunos huevos.
 
Battista cuando hace sopa de naranjas y limones prefiere no poner
las naranjas, pero yo la prefiero con ellas.
Podéis servir esta sopa caliente o fría.

 
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Colligite fragmenta ne pereant-La memoria colectiva
Capítulo V. Las posesiones
por Bruna, la pastora

En esta ocasión voy a hacer un paréntesis en la narración del devenir de los acontecimientos que llevaron  a la firma de la escritura de 1865 y a lo ocurrido hasta hoy con el asunto del monte pinar de Valdecabras.
Hoy voy a hablar de la propiedad y de las posesiones.
La propiedad es el derecho de gozar y disponer de una cosa (aquí hablamos de fincas, es decir de bienes inmuebles, fincas tanto rústicas, como urbanas), sin más limitaciones que las establecidas en las leyes. Cuando en la escritura de 1865 se dice que los vecinos tienen derecho a las maderas necesarias para sus casas, tinadas, etc. se está reconociendo que los vecinos tenían en propiedad esos bienes inmuebles, lo que supone que los propietarios de las tinadas u otras construcciones en el Monte de Valdecabras pueden disponer de ellas de la manera que crean conveniente, sin que nadie (ni María del Carmen Correcher ni, mucho menos, los guardas de la dueña) pueda entrometerse en lo que hace o deja de hacer un vecino en su tinada. Sólo la Ley puede limitar el uso de las propiedades. Antonio Luque que tenía propiedades tanto en el Monte, como fuera del Monte, y no firmó la escritura famosa, conservó sus propiedades, que  el  mismo  Marqués de  Valmediano y  sus  hermanos  reconocieron siempre; después de la firma de la escritura de 1865, se llevó a cabo un apeo (deslinde de fincas) entre el Marqués y Antonio Luque, lo que demuestra que el Marqués le reconoció sus fincas enclavadas dentro del Monte. Así su hija, Antonia Luque Mancheño pudo vender sin problemas de ninguna clase las 92 fincas, que heredó de su padre, a los vecinos de Valdecabras, que las adquirieron por escritura pública de 25-03-1906. Como se puede observar no he hablado en ninguna ocasión de posesiones pues, aunque las propiedades se pueden denominar también posesiones, el significado que tiene posesión en Valdecabras es otro, aunque los vecinos confundan, por similitud, las 92 fincas adquiridas a Antonia Luque con las otras 22 fincas compradas el 05-abril-1905 por cinco vecinos de Valdecabras a Victorio Guijarro Martínez, que ni él ni sus antecesores habían firmado la escritura de 1865; estos cinco vecinos las vendieron, a su vez, a los vecinos de Valdecabras el 24-febrero-1906. En este último caso sí que hubo oposición de los dueños del Monte, por lo que los vecinos tuvieron que recurrir al Juzgado para hacer valer la propiedad de las fincas adquiridas; en esta ocasión se trasladó a Valdecabras, el día 10-junio-1906, el Juez del Juzgado de Primera Instancia de Cuenca y dio posesión de las 22 fincas a los vecinos. Desde entonces, los vecinos llaman posesiones tanto a las 22 fincas provenientes de la compra de fecha  24-02-1906 que el Juez les entregó en propiedad, como a las 92 adquiridas a Antonia Luque Mancheño. Esta palabreja –posesión- ha dado lugar a confusiones, alentadas por la actual dueña del monte y sus acólitos los guardas, que quieren hacer creer que lo que no es posesión tampoco puede ser propiedad de los vecinos.
Los vecinos que compraron las 22 fincas a los otros cinco vecinos están relacionados en la escritura de compra del año 1906. A continuación inserto un escrito firmado por el secretario del Ayuntamiento de Valdecabras el 12 de septiembre de 1929, en el que se relacionan los partícipes de las fincas conocidas como “posesiones”, provenientes de los Srs. Luque y Piquero (parece ser que debía decir Luque y Guijarro, quizá Guijarro era conocido por “Piquero”):
  
Cuando, en 1907,  los descendientes del marqués de Valmediano (Andrés Avelino Arteaga y Silva) y de sus tres hermanos (María Josefa, Fernando y María Isabel) se dispusieron a repartirse la herencia, se encontraron con grandes dificultades para hacer las particiones correspondientes, pues ya eran más de 20 descendientes y de distinto grado parental, por lo que las partes eras desiguales y, por otro lado, partir un monte en tantas partes  desiguales era una tarea casi imposible. La jarca de  herederos  convino en encomendar el reparto de la herencia a Antonio Maura Antonio Maura y Muntaner, circunstancia por la que los vecinos de Valdecabras hemos podido saber qué era lo que los herederos del Marqués de Valmediano tenían en este pueblo que no era, ni más ni menos, que:
 
-el monte de Valdecabras (con sus servidumbres, propiedades y “posesiones” de los vecinos)
-un molino
-dos casas (la de las Carboneras en el monte y otra en el casco urbano)
-y una era

Si hubieran sido dueños de todo (como quiere la dueña actual, la pobre), no se hubieran repartido una era, sino todas, pues todas deberían ser suyas, digo yo. Es decir, que esto demuestra, como lo demuestra todo lo dicho hasta ahora al referirme a los documentos históricos existentes, que fuera del monte María del Carmen Correcher Martínez no tiene nada.
En resumen, que los vecinos de Valdecabras son dueños, es decir propietarios, no sólo de las “posesiones” (92 fincas de Luque y 22 de Guijarro), sino de todas las fincas, huertas en especial, enclavadas fuera del monte pinar  y de todas las construcciones, tanto fuera, como dentro del monte. Así lo estableció también el Tribunal Supremo en su sentencia de 20-Abril-1922, cuando sentenció que “se estima probado .... que el monte pinar del terrazgo de Valdecabras ..... perteneció ... en propiedad ..... a estos vendedores ..... que transmitieron al recurrido D. Salvador Correcher”. El asunto de la demanda y, por tanto, de la sentencia era, exclusivamente, el monte de Valdecabras.
Cuando algún vecino quiera hacer algo en su huerta, en su era o en otra finca situada fuera del monte de Valdecabras, ya debe saber lo que tiene que contestar al guarda de turno que se meta con él: mandarlo a paseo. Hacer otra cosa, ya sabéis, es tirar piedras contra vuestro propio tejado.

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por Pedro Tornero(1)

(Detalle de la Instalación presentada en los II Días de Otoño en Valdecabras.)

En este confuso momento del tránsito de milenios, donde abunda un arte gris, frío y escéptico, es grato saber que hay quien vincula su obra a las raíces mismas de la tierra, y al calor que late bajo ella.
Es el caso de Julia Martínez de la Ossa, que dedica su trabajo a una escultura “viva” (se cuelga, se esparce, se mueve con el aire al pasar a su lado) en un nuevo concepto de instalación. Estas creaciones de tejido, nos sumergen en un mundo orgánico, cercano a nuestro propio cuerpo y a las experiencias íntimas.
En contra de la industrialización impersonal, ella controla todos los procesos: elige los materiales, tiñe los cordones y las telas, borda las sedas, teje, construye los armazones, diluye las resinas...es realmente la madre de sus criaturas de hilo, y eso les confiere cierta naturaleza casi humana.
Rechaza los lenguajes simbólicos, los juegos de la apariencia en la representación, a favor de la presencia de los elementos en un estado prácticamente puro, y de la confianza en el desarrollo de los sentidos físicos, de manera que sus obras se transparentan, se mueven, parecen respirar incitándonos a tocarlas, a atravesarlas, nos recuerdan el interior de nuestro organismo, que no vemos pero intuímos. De esta forma evita el engaño, no sólo se miran, “hay que olerlas, acariciarlas” adquieren una corporeidad sorprendente que cambia según la hora del día, la estación, la compañía, necesitan un “compromiso”.
Esa interrelación entre las personas y los objetos es lo que trasciende al diáfano espacio del arte, y no  la  gelidez  museística de la  reflexión  pasiva que la cultura occidental nos ha  impuesto durante tanto tiempo. El carácter artesanal de la urdimbre, aparte de las connotaciones tradicionales, impregna de primitivismo toda obra, vincula el arte con la antigua relación entre lo cotidiano y lo sagrado, cuando todo acontecimiento formaba parte de una celebración, un rito.
 El tejido es la superficie de los cuerpos, y como tal despierta nuestra memoria animal, instintiva, nuestros sentimientos, ante él nos desnudamos sin pudor, e incluso la arquitectura se desvanece, “sólo hay naturaleza”.
Julia es la continuadora de todo un movimiento que va desde el vanguardismo del tapiz catalán por Grau Garriga, Asunción Raventos, Joan Fontcuberta, a la escultura orgánica de Magdalena AbaKanowicz, la crítica social de Sheila Hicks, e incluso el monumentalismo de Christo, Aurelia Muñoz, Cindy Snodgrass, Daniel Graffin.
 A principios de los años 60, cuando la cultura de masas invadía la estética, y la sociedad convertía más que nunca la cultura en un mercado, estos artistas se decidieron por un retorno a la expresión, arrastrados por una necesidad de mantener una creencia en el “misterio”, en lo indescifrable, no en un sentido temeroso sino en el del respeto ante la voluntad viviente del tiempo y de los seres.
¿Acaso no les ocurrió lo mismo a Van Gogh, Gauguin, Modigliani...y toda la generación “maldita” del paso de los siglos anteriores? Sus contemporáneos catalogaron como “huída” mística o “refugio”su labor, sin embargo el tiempo rescató del olvido su naturalismo y su “verdad”, porque estos artistas que renegaron de todas las corrientes, se vieron obligados a buscar la pureza en las formas ingenuas y los colores vibrantes del arte sin escuelas, primitivo y popular, más cercano a nuestra esencia como seres de la tierra, a nuestro subconsciente profundo.
En el incomparable paraje de Valdecabras, muy cerca de la Ciudad Encantada, un grupo de artistas es invitado a transformar la pequeña aldea en un sitio mágico, un paseo por la imaginación o por la propia mente. Julia no falta a esta cita.
Son los finales imprevisibles de un trastornado octubre, ráfagas de lluviosas alternan con rayos de sol.
El carácter abrupto de los riscos modelados por el agua durante milenios, contrasta con la hospitalidad y el buen humor de los habitantes, campesinos en su mayoría, salvo algunos bohemios, y nuevos y viejos hippies que han encontrado aquí su paraíso.
Hay total libertad en la creación, sólo una norma: el respeto por el lugar y los seres que en él viven.
Uno sólo tiene que caminar errante para ir  a tropezar con enormes insectos de forja, una pintura, un corazón gigante hecho de espinos en cuyo interior arden velas...
El visitante se deja llevar por el laberinto de callejas estrechas que forman las casas centenarias de piedra, y al volver una esquina aparece de repente una ventana de la que cuelgan telas y cordones asombrosos, dorados, con el misterio de un zoco árabe, más adelante unas rejas de ardiente colorido... Julia ha ido dejando un rastro como el hilo de Ariadna, y uno cree que el Minotauro va a surgir tras una cuesta empinada.
En la puerta de la iglesia asciende raquítica hasta desaparecer una línea de hierro de la que cuelga un velo inmenso azotado por el viento, es la Novia Abandonada ¿ironía o tragedia? tal vez las dos cosas, es decir, locura.
Un umbral iluminado invita a penetrar al visitante a un antiguo establo transformado en la morada de seres totémicos de varios artistas. A pesar de sentirnos vigilados por sus extraños espíritus, no dudamos en subir los escalones que preludian el inquietante espacio superior del desván.
Esta cámara está habitada por extrañas criaturas de cuerda que parecen vivas, tienen algo de entre vegetal y animal, como murciélagos que invernan, y se estremecen cuando el visitante las rodea pisando el viejo suelo de madera. El espacio ocupado por las criaturas de Julia se nos vuelve irreal, su atmósfera onírica nos hace sentir como niños ante un secreto desvelado.
A un lado, bajo la lóbrega luz, se sienta en una silla con la cabeza sin rasgos agachada, la desoladora figura de un hombre, completamente negro. Sus extremidades se licuan en un torrente rojo y vital, se derrama, o más bien la sangre sube de la tierra absorbida por una extraña fuerza y forma su cuerpo, porque no parece agonizante, sólo inmerso en una profunda meditación. Aunque esta escultura fue concebida por Julia muy lejos de Valdecabras, ha encontrado aquí, en el desván, el lugar que le da todo su sentido y la hace única en un momento irrepetible.
Después de unas semanas cesa el encantamiento como en un cuento, todo vuelve a su estado habitual hasta el año siguiente, cuando este ritual en el que el arte comulga con la vida se repita. Los artistas borran mientras tanto su huella, porque saben, al igual que los aldeanos, que no hay mayor obra de arte que la naturaleza.

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(1) Pedro Tornero es licenciado en Bellas Artes por la Universidad de Castilla-La Mancha  quien, ahora, compagina su docencia en bachillerato artístico con su proyecto de investigación “El Arte Textil en los últimos 40 años del siglo XX, centrado especialmente en la obra de la artista Julia Martínez de la Ossa.

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por A. Mäuschen

Querido amigo:

En esta carta quiero tan sólo contarte por qué soy tan buen lanzador de Jabalina.

Resulta que no soy un hombre, que soy una ballesta, la cual proyecta sus dardos a distancias formidables ya que en ella se concentran todas las tensiones de la problemática española.
Hay que tener en cuenta, ¡muy importante!, que soy sagitario, es decir lanzador. De estas cosas nadie supo como Don Alfonso X el sabio de Castilla.
Pero quizá, sobre todo, es que nací el 8.12, día de la Inmaculada Concepción. Téngase en cuenta que la mujer del carpintero de Nazaret concibió un hijo por obra y gracia del Espíritu Santo. Creo en Dios, trino en personas, Padre, Hijo y Espíritu Santo. El Padre representa la síntesis de las otras dos, es decir del todo y la nada. El Hijo, el espíritu de amar al prójimo. El Espíritu Santo es el espíritu del amor propio.
Dominado por el espíritu del amor propio no es difícil explicarse nada.
Y en esto consiste mi secreto.
Para darte más detalles tendría que escribir hasta mil folios y no terminaría.

Recibe un abrazo de A. Mäuschen,
lanzador de jabalina.



Polinice
por carlos de la Rica      


                               Cuanto tengo que decirte, Tebas,
            en poco se concreta: si deseas indomable
            la historia revivir, calar su río,
            sólo un consejo poseo: sé libre,
            sacudamos el yugo, romper la máquina
            que tus pensamientos y voluntad controlan.
                                                                                                                                                         

Voz enemiga
escuchasteis todos. De la vida es la esencia,
el cambio, el renovarse, crecer.
             Mantener el orden predicado
             injusto es e implica engaño.
             Cuantos lanzan el orden en sus manos
             a la riqueza propia invocan:
             Prosperar. Las migajas y despojos
             lanzados a vuestros pies como
             los escuálidos y hambrientos perros.

¿Qué ciudad es ésta? El mundo es mi ciudad,
mucho más grandes sus avenidas.
Yo no ato mis hombros a los árboles
y ya mis pies están en los caminos.
Os doy este programa: un grito
que a todos entender haga
la moneda única con que
comprar las cosas todas: el amor.
 


por Jorge Luis Borges

· Desdichado el pobre en espíritu, porque bajo la tierra será lo que ahora es en la tierra.
· Desdichado el que llora, porque ya tiene el hábito miserable del llanto.
· Feliz el que no insiste en tener razón, porque nadie la tiene o todos la tienen.
· Feliz el que perdona a los otros y el que se perdona a sí mismo.
· Bienaventurados los mansos, porque no condescienden a la discordia.
· Bienaventurados los misericordiosos, porque su dicha está en el ejercicio de la misericordia y no en la esperanza de un premio.
· Bienaventurados los que padecen persecución por causa de la justicia, porque les importa más la justicia que su destino humano.
  Nadie es la sal de la tierra; nadie, en algún momento de su vida, no lo es.
· Que la luz de una lampara se encienda, aunque ningún hombre la vea. Dios la verá.
· No odies a tu enemigo, porque si lo haces, eres de algún modo su esclavo. Tu odio nunca será mejor que tu paz.
· No exageres el culto de la verdad; no hay hombre que al cabo de un día, no haya mentido con razón muchas veces.
· No jures, porque todo juramento es un énfasis.
· Resiste al mal, pero sin asombro y sin ira. A quien te hiriere en la mejilla derecha, puedes volverle la otra, siempre que no te mueva el temor.
· Yo no hablo de venganza ni de perdones; el olvido es la única venganza y el único perdón.
· Hacer el bien a tu enemigo puede ser obra de justicia y no es arduo; amarlo, tarea de ángeles y no de hombres.
· Hacer el bien a tu enemigo es el mejor modo de complacer tu vanidad.
· No acumules oro en la tierra, porque el oro es padre del ocio, y éste, de la tristeza y del tedio.
· Busca por el agrado de buscar, no por el de encontrar.
· Nada se edifica sobre la piedra, todo sobre la arena, pero nuestro deber es edificar como si fuera piedra la arena.
· Feliz el pobre sin amargura o el rico sin soberbia.
· Felices los valientes, los que aceptan con ánimo parejo la derrota o las palmas.
· Felices los amados y los amantes y los que pueden prescindir del amor.
 


Cuenca-Noticias locales
por Pedro Oswaldo Nelson Trabucci (Corresponsal de Furtivo en Cuenca)

No sé como me las arreglo ni tampoco sé por qué me escondo, el caso es que cuando me meto en una, me llegan noticias de la otra; me refiero, claro a las Cuencas, que ando de aquí para allá husmeando lo que puedo para poner en solfa alguna cosilla que otra de nuestras Patrimonios de la Humanidad (¡Qué contradicción: “nuestra” y “patrimonio de la humanidad”, es decir de todos!). El otro día escribía sobre los pegotes semanasanteros que están llenando las esquinas de las fachadas del casco antiguo de Cuenca; no solo no para esta fiebre de tontería cultural, sino que sigue en aumento y debe estar ya por los cuarenta y tantos grados. El concejal Chamón, los encarga él directamente, al parecer, cual de si el de cultura se tratara. Bueno, a ver si el de cultura de verdad dice algo al repecsto (acordaos del profesor del Pastor de Valdecabras).
Ahora está empezando otra moda. Parece ser que las fuerzas ocultas (véase foto) van a colocar pasos de Semana Santa en plazas y rincones que vean vacías; el próximo parece que va a ser el monumento al TURBO y yo, por mi parte, estoy mirando alguna plazuela para facilitarles la búsqueda.
(Aquí tenemos a las fuerzas ocultas de Cuenca,
sentadas, como si estuvieran  escuchando una
conferencia o así pero, en realidad, están tramando
cómo y de que material va a ser el próximo monumento al TURBO).
¿De qué material será, eh? ¿eh?



El llanto de Cuenca
Por José Urbano Elche Corada      


  SEGUNDA PARTE. FIN

Cercana  al  Alcázar,   se encontraba la casa del  Corregidor.  Entraron en ella   y Don Rodrigo,  que los aguardaba,  saludó efusivamente a Torralba,  lo que le tranquilizó definitivamente. No en vano su padre había sido buen amigo del Corregidor.  Don Rodrigo le invitó a descender,  con los ojos vendados por razones de seguridad,  a la inmensa caverna escondida en el interior de la peña sobre la que se asentaba el Alcázar y otros edificios colindantes. Prometió, también, explicarle por el camino los motivos de su llamamiento.
Desde la enorme oquedad, podía descenderse por pasadizos a los arrabales, extramuros de la ciudad, o a las profundidades de la  Plaza  de  Santa María  la Mayor.  Torralba  dedujo,  por  la dirección de sus pasos, que este último era el camino tomado. A su vez, desde el subsuelo de la Plaza nuevos pasadizos ascendían hacia el castillo situado donde, casi, se juntaban las dos hoces en lo más alto de Cuenca.  De este modo,  quedaban comunicadas subterráneamente  las  dos  fortalezas  del  casco  medieval.  Se amparaban asi, sus defensores, de las  torres y máquinas con que los ejércitos enemigos  los hostigaban desde  los  cerros  de  la Majestad y del  Socorro.  Aquellas arterias  secretas  eran tan amplias que contaban con rotondas para permitir la circulación de carruajes en su interior. Los pasadizos de numerosas edificaciones incrementaban la red original hasta convertirla en una auténtica  ciudad  interior. Podía  recorrerse  Cuenca, de  un extremo a otro,  sin necesidad de salir al exterior. Torralba lamentó, para sí, la desidia con que los hombres principales de la ciudad ocultaban esta maravilla al mundo.
Tenues quejidos y ruidos de cadenas confirmaron a Torralba una larga sospecha: en algún lugar recóndito de aquel laberinto se  hallaban  las  famosas  cárceles  secretas  de  la  Inquisición conquense. Durante el camino, arduo en vericuetos, el Corregidor le relataba la causa de su llamada. Unos incalificables sucesos conmocionaban,  desde hacia meses,  la ciudad:  numerosos niños eran encontrados asfixiados al amanecer. Unas pocas viejas –que vivían en el barrio de la Calle  de  la  Moneda y la Puerta de Valencia- habían sido  acusadas  formalmente de brujería y de ser las  causantes,  por  métodos  innombrables,  de  tan  horrendas muertes.  Se  decía,  aunque  esto no  había  sido  comprobado  en absoluto,  que tras matarlos  les  arrancaban las v´isceras para utilizarlas en la fabricación de sus maléficos ungüentos. El caso no estaba claro porque, entre otras  razones,  los  supuestos  crímenes se  sucedían  a  pesar  de  haber encarcelado a todas las presuntas responsables. Aunque bien pudiera ser -explicaba el Corregidor-  quizá  las  brujas  ejecutaban  los  asesinatos  a distancia,  por medio de hechizos u otros fatales sortilegios.
Los  calificadores  del  caso,  el  doctor Muñoz  y  el  licenciado Calahorra,  solicitaban  el concurso  aclaratorio  de  Torralba, conocedores de la estancia de tan gran médico de la corte en la ciudad y sabedores de su pericia intelectual.
Las  palabras  del  Corregidor  no  encontraron  demasiada atención en Torralba. Amigo de todos y cada uno de los treinta y cuatro mesones de la ciudad conocía sobradamente el asunto que constituía, prácticamente, el único baturrillo de sus paisanos. Su  mente  estaba  más  ocupada  en  retener  y  racionalizar  los pasadizos  por  los  que  discurría,  guiado  por  Don  Rodrigo. Finalmente,   llegaron  a  una  amplia  cámara  que,   según  sus cálculos,  se hallaría bajo la sede principal,  entonces,  de la Inquisición:  las casas episcopales anexas a la Catedral. En la cripta,  Torralba fue liberado del trapo que lo cegaba.  Cuando sus ojos se acostumbraron a la luz mortecina de los candiles, vio que los esperaban varios inquisidores.
El fiscal del Santo Oficio, Cristóbal Navarro, mandó traer los  cuerpos  desvencijados  de  las  mujeres  acusadas.  Por  sus  vientres  hinchados,   Torralba   supuso   que   acababan   de  ser sometidas al tormento del agua,  obligadas a beber cantidades ingentes de este liquido hasta casi  el  estallido.  Aquel tétrico espectáculo no consiguió romper el rostro habitualmente estoico de Torralba,  pero él las miraba con las peores y más tristes lágrimas, las que caen hacia dentro. Fue entonces cuando tuvo la primera de las terribles visiones que le atormentarían por el resto de su vida. Se vio a sí mismo, en un futuro no muy lejano pero inconcreto,  reducido a estar suspenso de  la cuerda que colgaba del techo de aquella misma cámara de tortura; atado a ella por  las muñecas y con una piedra  suspensa a  los pies; dejado caer, una y otra vez, dolorosa  e  interminablemente.  Torralba  conocía  a  algunas  de  aquellas  mujeres.  No había olvidado a María Monxa, apodada "La Lorenza" por ser su esposo Lorenzo de Atienza. Recordaba como sus padres lo llevaron a su casa,  cuando niño,  para  sanarlo del  rabillo  (que  es  como  se nombra,  por estos pagos,  al mal de ojo).  Conocía,  también,  a Águeda de Beamud,  viuda de segundas nupcias al servicio del racionero Diego Alonso de Cañete; y a Illana de Peñalver, mujer de Rodrigo de Zárate; y a la "Pastora" que vivía entre la Puerta de Valencia y la calle de la Moneda.  Para Torralba,  aquellas pobres mujeres no eran más que parteras y ensalmadoras que,  a cambio de un poco de alimento o algo de ropa usada, ejercían de curanderas con sus remedios y oraciones. Sus enfermos unas veces sanaban  y  otras  morían  como,  por  otra  parte,  les  ocurría invariablemente a los que caían en manos de los médicos. Cierto que habían recibido muchas  acusaciones    pues   su   forma   de   vida  asustaba  a   los   convecinos.  Cierto   que,   muchas noches, las habían sorprendido juntas danzando y cantando indecorosamente por las calles pero, al parecer de Torralba, aquella conducta obedecía más al mucho vino que a algún demonio.
Rodearon  a  las  mujeres  que,  en  su  lamentable  estado, custodiaban  los  verdugos  más  que  innecesariamente.  Tras  una breve  presentación,  tomó  la  palabra  el  licenciado  Cuellar, resignado como abogado defensor. En su opinión, las muertes de los niños respondían a una causa muy simple: morían asfixiados por el propio peso de sus madres, mientras dormían con ellas. Esto lo apoyaban las magulladuras y cardenales que presentaban algunos cuerpos de las criaturas producto,  según Cuellar,  de dicho aplastamiento. El riesgo era evidente por la conocida e inevitable costumbre, en las familias pobres, de dormir muchos de  sus  miembros  en  la  misma  cama.  El  defensor  destacó  la determinación de aquellas mujeres en negar su participación en los hechos. Bien que algunas habían confesado bajo tortura, pero era requisito indispensable que luego firmaran la confesión sin ella y, llegadas a este punto, todas se retractaban. El propio Consejo  de  la  Suprema  (al  que  se  remitió  el  caso  por dificultoso) no había logrado ningún avance y las devolvió a la Inquisición  conquense  para  nuevos  interrogatorios. Cuellar terminó su intervención solicitando la de Torralba. Todos escucharon la potente voz  de Torralba,  que surgió lenta y armoniosa. Coincidió con el abogado defensor en que el descuido  en  la  crianza  de  los  hijos,  por  parte  de  madres negligentes, podía ser la causa de alguna muerte aislada ya que, de hecho,  asi sucedía de cuando en cuando en todas las épocas. Mas en modo alguno explicaba esto la sumación y coincidencia en el  tiempo  de  todas  aquellas  terribles  muertes.  Él  mismo, intrigado  por  el  suceso,  dijo  haber  examinado  personalmente alguno  de  los  pequeños  cadáveres.  A su  entender,  los  niños fallecían por una epidemia de angina sofocante o "garrotillo".
Se  trataba  de  una  enfermedad  más  que  conocida,  aunque  sin tratamiento por  el momento,  capaz  de matar  en  tres  cuartas partes de los casos. Torralba ironizó -lo que no pasó desapercibido- sobre la muerte "misericordiosa" con la que los arrepentidos de la Inquisición malburlaban la hoguera,  el garrote vil,  del que la enfermedad había tomado precisamente el apelativo. El único dato que no encajaba en el cuadro clínico,  las contusiones en los cuerpos de los niños, era del todo entendible sin  la  intervención  de  fuerzas  infernales.  Muchas  madres, aterradas al hallar los cadáveres de sus hijos,  recurrieron a las  curanderas.  Las  intempestivas  e  inútiles  maniobras  de reanimación que en alguna ocasión se aplicaron habían causado dichas lesiones. Las propias madres,  frustradas ante la impotencia,  eran las principales acusadoras de aquellas a las que hablan solicitado  socorro.  Finalmente,  Torralba  explicó  que, según la tradición hipocrática,  aquella enfermedad podía tener como  origen último  un  "miasma"  semejante  al  que  causaba  la peste,  una materia o hedor originados por procesos de putrefacción en el aire y en el agua5.
     La no menos  solemne voz  del  Reverendo  Señor  Inquisidor Pedro Gutiérrez de los Ríos,  a la sazón máximo aspirante al formidable cargo de Obispo de Cuenca, resonó en la cámara. Para él, desde  un principio,  era  evidente  que  aquellas mujeres  no eran brujas ni podían serlo. Según el "Canon Episcopi"  del  siglo  XIII,  la  opinión común  en  la  Iglesia  era  que  las brujas  no existían salvo como productos de la imaginación humana. No iba a mencionar -argumentó retóricamente- la bula de Inocencio VIII ni "El Martillo de  las  Brujas"  de  los  dominicos  alemanes  donde, aunque  se  aceptaba  su  existencia,  era  sólo  como  espíritus malignos que se representaban a los hombres con formas humanas para engañarlos. Y aquellas viejas,  como  bien  habían  comprobado  sus  verdugos,  poco   tenían  de  espíritus.  En   cualquier   caso,  y  aun agradecido
de la  ilustración  de  Torralba,  nada  de  lo  allí discutido afectaba a la condena ya decidida de antemano.  El pueblo  de  Cuenca,  terco  y  soliviantado,  no  admitiría  una absolución.
A todas aquellas mujeres se les darían cien azotes públicos y,  la que sobreviviera,  sería desterrada para siempre de la diócesis. A todas menos una,  llamada María de Moya,  cuya evidente falta de juicio y sus intentos frustrados de suicidio aconsejaban dejarla en suspenso el proceso. Aunque no hubiese podido  demostrarse  culpabilidad  en  estas  mujeres,  persistía sobre  ellas   la   "vehemente  sospecha"   que,   por  si   sola, justificaba el castigo.
El Obispo dio por concluida la reunión y,  con un rápido gesto,  ordenó  a  un  familiar  que acompañara  a  Torralba  al exterior. Tras un trayecto más corto por los pasadizos, Torralba pudo quitar su nueva venda en la calle de Pilares.  Por esta calle se ascendía, también, a la Plaza de Santa María de Cuenca que hacía las veces, ya de mercado o improvisada plaza de toros, ya de sitio principal de reunión para lo que hubiera menester.
     En los cerros cercanos, los lobos regresaban a sus guaridas ahitos de luna. El alba se curvaba entre las hoces y una fina lluvia borraba los contornos de la Plaza. Un alarido rompió la mañana. Torralba supo o comprendió  al  instante  que  otra  criatura  había  sido  encontrada  asfixiada   y  que aquel grito atroz era el llanto  sin  par  de  su  madre.   Contempló,   coronando la Catedral sobre la torre de Giraldo, una veleta cuyo único y loco destino parecía   girar   y   girar.   Lo   asaltó   otra   sensación   de clarividencia:  casi  palpó,  a  través  del  tiempo,  el  alma atormentada de un músico sin rostro y creyó escuchar las graves notas de un miserere gigante...Lo despertó de su ensueño un gélido golpe donde el hueso.  Era el viento de Cuenca que se desgarraba y huía por las callejuelas. Era el dolor incalculable de la madre.  Todo aquello,  se dijo Torralba,  era el llanto de Cuenca.
 Nota (a mano): Aquel llanto de las madres de Cuenca no cesaría –al menos no del todo- hasta finales del S. XIX, con la llegada de los primeros sueros antidiftéricos a la ciudad.
(José Urbano Elche Corada es medico y escritor)


por Jesús López Lerma, enviado especial de FURTIVO a Kassel
desde Villanueva de la Jara 


La ciudad de Kassel
Kassel es una ciudad enclavada en el centro de Alemania y, a su vez, en el centro de Europa, a medio camino entre Madrid y Moscú.. Antes de la reunificación de Alemania, Kassel se encontraba marginada a sólo 30 Km. de la frontera con la Alemania del este con todas sus vías truncadas con el consiguiente perjuicio de su desarrollo económico. Kassel, que había sido un lugar residencial para condes y duques, que vivió años de esplendor como los que sucedieron a la acogida de miles de hugonotes, protestantes franceses, expulsados de Francia por el Rey Sol, Luis XIV, lugar en el que escribieron sus famosos cuentos los hermanos Grimm, ciudad en la que cursó sus estudios de bachillerato el Emperador Guillermo II y que albergó importantes industrias, como las empresas Henschel, Credé y Salzmann, fue convertida en escombros y ceniza en la noche del 22 al 23 de octubre de 1943, durante la segunda guerra mundial, por un bombardeo de las fuerzas inglesas.
La ciudad de Kassel tiene en la actualidad 200.000 habitantes, está bañada por el río Fulda, y los parques, dentro y en sus alrededores, la convierten en una ciudad encantadora. Las ciudades importantes más cercanas son Frankfort y Hannover.

11 Documentas hasta ahora
Cada cinco años Kassel se convierte, a pesar de tratarse de una ciudad sin mayor importancia y de ambiente provinciano, en el centro mundial del arte contemporáneo. Cuando en 1955 el pintor y catedrático de la Academia de Bellas Artes de Kassel Arnold Bode organizó la primera DOCUMENTA en Kassel, mostrando el arte internacional del siglo XX, como respuesta a la exposición del año 1937 organizada por los nacionalsocialistas sobre el “Arte Degenerado”, y para conectar el arte alemán con el ambiente internacional, jamás podría imaginarse que la DOCUMENTA llegaría a adquirir la fama y el renombre de los que goza en la actualidad. El propio Bode dirigió también la segunda, la tercera y la cuarta  DOCUMENTA en los años 1959, 1964 y 1968. Entretanto, hemos llegado a la DOCUMENTA 11. Cada una de ellas ha tenido un director artístico diferente  y  cada  uno   de   ellos   ha   intentado  dar   una   orientación   distinta,  según   su concepción del arte y según las corrientes artísticas del momento. Así, el tema de la DOCUMENTA 5, año 1972, dirigida por Harald  Sceemann fue “Interrogar la realidad”. En la DOCUMENTA 6, año 1977,  Manfred Scheneckenburger tocó, bajo el título “Concepto de los medios de comunicación”, la posición del arte dentro de la sociedad de medios. El propio Schneckemburger dirigiría también la DOCUMENTA 8, diez años después con temas relacionados con la guerra, la opresión y la violencia.
Amplió a toda la ciudad los recintos expositivos. Huellas de las distintas DOCUMENTAS se ven esparcidas por la ciudad de Kassel, pues viene siendo tradición que algunas obras expuestas permanezcan en la ciudad. Son famosas
“El Caminante hacia el cielo” de Jonathan Borofsky, “El pico-azada gigante” de Claes Oldenburg, clavado en la ribera del río Fulda y el “Marco de la ventana hacia el parque” de Haus-Rucker-Co . Más las 169 obras que permanecen en los museos de Kassel. Aquí hay que señalar, con motivo de la DOCUMENTA 7 en el año 1982, dirigida por Rudi Fuchs, la espectacular obra de Joseph Beuys de “7.000 robles y 7.000 piedras de basalto”, instalación que consistía en colocar junto a cada roble plantado un pequeño bloque de basalto, hincado en la tierra. Esta acción que se inició en el año 1982 frente al Museo Fridericianum, lugar que desde la primera DOCUMENTA sigue siendo el centro de las exposiciones, terminó en 1987, fecha en la que ya había fallecido Beuys, y ha convertido muchas calles de Kassel, sosas e inertes, en verdaderas avenidas.
El año 1992, bajo la dirección del belga Jan Hoet, abrió sus puertas la DOCUMENTA 9 que fue titulada por su director como “Documenta de los lugares” y estaba orientada a estimular las emociones y las vivencias. En esta edición se superó el medio millón de visitantes.
La DOCUMENTA 10 fue dirigida por la francesa Catherine David, la primera mujer en esta función, que la tituló “Manifestación cultural retrospectiva”.
Fue el año 1997. La exposición en la que predominó la fotografía y el video quiso ser un resumen de las DOCUMENTAS anteriores. La principal novedad consistió en la acción “100 días-100 huéspedes”. Como es tradición la duración de las DOCUMENTAS son exactamente 100 días, y en la décima hubo, cada día, una disertación a cargo de conocidos artistas, escritores, arquitectos y científicos.

DOCUMENTA 11
Llegamos, por fin, en el año 2002, a la DOCUMENTA  11 dirigida por el nigeriano-estadounidense afincado en Nueva York Okwui Envezor, que se ha rodeado de un equipo de seis personas entre las que se encuentran el argentino Carlos Bosualdo y el español Octavio Zaya, residentes ambos en Nueva York. Una de las funciones del grupo es la elección de los artistas y el marcar los conceptos y la línea de la exposición.
La DOCUMENTA 11 ha tenido abiertas sus puertas desde el 8 de junio hasta el 15 de septiembre, y fue inaugurada por el Presidente de la República Federal de Alemania, Johannes Rau, en la que han expuesto 116 artistas un total de 450 obras sobre una superficie de 14.000 m2 en cinco lugares distintos, y en la que han estado representados artistas de todas las generaciones y partes del mundo con inclusión de artistas africanos y latinoamericanos que en DOCUMENTAS anteriores habían brillado por su ausencia.
 
 Bodegón, de von Luc Tuymans (el bodegón propiamente dicho se diluye en la magnitud del lienzo)

79 obras y proyectos han sido creados expresamente para la DOCUMENTA 11, a la que el director artístico Enwezor no ha querido asignarle un título, para dejar más libertad a los artistas a los artistas en la concepción de sus obras. En la exposición están representadas la fotografía, el film y el video de una manera preponderante, pero también la pintura, escultura, dibujo, sonido, performance y arquitectura.  Cuatro de las obras se encuentran expuestas al aire libre.
Aunque la DOCUMENTA 11  no dispone de un título concreto, esto no significa que carezca de un mensaje concreto y de una conexión entre las distintas obras.
La DOCUMENTA actual es sin duda la que mayor acento político tiene de las expuestas hasta ahora. Además de un planteamiento crítico de las actuales corrientes artísticas, la relación de éstas con la realidad política y social actual sobre todo en lo que se refiere a la globalización, el postimperialismo y la migración son los hilos conductores de la DOCUMENTA 11.
 
 Violencia y destrucción de Doris Salcedo.
  Al fondo, pintura  de  Leon  Golub


De que la primera DOCUMENTA del nuevo siglo no debía ser una mera exposición artística aislada lo demuestra el hecho de que Okwui Enwezor haya querido concebirla como la culminación o como la última de 5 plataformas que, como preparación a la DOCUMENTA 11 se han venido celebrando para provocar un debate público en torno al arte contemporáneo y a la situación política actual.
       
Plataformas preparatorias
La plataforma 1 se celebró en Viena del 15-03-01 al 20-04-01 y en Berlín del 09-10-01 al 30-10-01 bajo el título  “La democracia inconclusa”. La democracia, en contra de lo que opina el capitalismo que la considera un proceso concluido, es todavía un proyecto irrealizado como lo demuestra el auge del nacionalismo y del fundamentalismo, la repercusión negativa de la globalización y el terrorismo. Se trata de investigar lo que la democracia no logra realizar, a pesar de prometerlo, y sobre esto discutieron, durante la duración de la primera plataforma, artistas, científicos y otros activistas.
El tema de la plataforma 2 fue “Experimentos con la verdad: Justicia transitoria y procesos de reconciliación”. Tuvo lugar en Nueva Delhi (India) del 07 al 21-05-01. Se discutió sobre la forma de superar la situación creada tras el derrumbamiento de la Unión Soviética, el derrocamiento de algunos regímenes  latinoamericanos y tras el Apartheid en Sudáfrica.
La plataforma 3 se celebró en Santa Lucía del 11 al 16 de enero del 2002 bajo el título “Creolidad y creolización”. Aquí se discutió sobre el intercambio de culturas, fruto de las continuas migraciones, que producen nuevas formas de cultura y de identidad.
En Lagos, del 15 al 20 de marzo del 2002 se celebró la 4ª plataforma con el título “Bajo la ocupación: 4 ciudades africanas: Freetown, Johannesburg, Kinshasa, Lagos”.

(La característica principal, u  originalidad,  del “Pico” de Claes Oldenbung, clavado en la ribera del río Fulda, consiste en su monumentalidad. La originalidad del “Pico” de Vicente Marín, expuesto en CU-Valdecabras, en 1997, consiste en el uso contrario de los materiales: el astil es de hierro y el pico, propiamente dicho, es de madera.)

Arquitectos, artistas, científicos y expertos en urbanismo discutieron sobre el cambio de las grandes ciudades, sobre todo en el tercer mundo, debido al rápido crecimiento de las mismas y a la migración, así como sobre los problemas de supervivencia en esas ciudades, cambio de la identidad de las personas y nuevas formas de cultura.

Plataforma final: DOCUMENTA 11
La plataforma 5 es propiamente la verdadera exposición en Kassel, la DOCUMENTA 11, y nada mejor para entender su espíritu que repasar algunas ideas expresadas por Okuwi Enwezor en varias entrevistas. El director artístico está convencido de que el arte posee la fuerza suficiente para cambiar la sociedad, aunque desconozcamos de qué manera se realiza ese cambio. Después de haber investigado las condiciones bajo las que surge el arte de hoy en sus diversas facetas, ha querido presentar una visión del arte que esté abierto, que sea auténtico y actual; pero al mismo tiempo comprometido y muy analítico con los sistemas históricos en los que surge. No es deseable un arte que se agote en sí mismo por el simple hecho de ser arte e impida la entrada a otras disciplinas. A O. Enwezor le ilusiona una clase de arte lleno de contradicciones y frustración, circunstancias que hacen que no lo entienda ahora y que, tal vez, no lo entienda nunca; pero que le provocan a tener siempre despierto el interés por el arte.
A las preguntas de por qué se debía visitar la DOCUMENTA 11 y qué conocimientos previos eran necesarios para entenderla, contestaba Enwezor, diciendo que si nos consideramos ciudadanos de un espacio globalizado, que está expuesto a cambios constantes es un motivo suficiente para visitar Kassel del 8 de junio al 15 de septiembre 2002, además de las perspectivas interesantes que se presentan, y porque la DOCUMENTA en todo su historial se ha convertido en un foro importante para dar respuesta por parte de los artistas a los desafíos con los que se ven confrontados.
Sobre los conocimientos previos parta visitar la exposición afirma el director que para entender el mundo se necesitan muchas formas de inteligencia. También para entender la DOCUMENTA.

(Okwui Enwezor. Instalación de Mark Manders. Detalle de la instalación anterior.) 

Unas tienen que ver con la intuición, otras con la formación y otras con la experiencia. Opina que todo el visitante de la muestra se llevará algo nuevo y se formulará nuevas preguntas.
Como he indicado anteriormente en la DOCUMENTA 11 están representadas todas las generaciones y todas las latitudes del globo. Al tratarse de 450 obras y 116 artistas no es posible hacer una referencia de cada uno de ellos ni siquiera de una manera sucinta. La interpretación del arte es muy distinta entre los artistas. Mientras que para unos el arte debe ser la expresión de la belleza y el amor, para otros, como el artista suizo Thomas Hirschhorn debe ser la expresión de la libertad.
(El placer de los sentidos, de Yinka Shonibare)

Si para este último la revolución debe cambiar la sociedad, para la artista cubana Tania Bruguera revolución significa frustración e inmovilismo.
Lo que agrada de la exposición es su variedad, y mientras que se pasa por una habitación, marcada por la destrucción, que tiene esparcido por el suelo una gran cantidad de café, obra de Artur Barrio, se deambula por otras salas en la que los cuadros y fotografías invitan a la reflexión. De pronto el espectador se ve sorprendido por un fogonazo que lo deslumbra y en la absoluta oscuridad posterior se escuchan pasos marciales en vivo y el sonido cargando una metralleta. Con esto quiere la cubana Tania Bruguera que el visitante experimente durante unos segundos el pánico que sienten las personas que sufren torturas.
 
(Detalle de la obra anterior)
La exposición requiere tomarse tiempo y, al menos dos días, son necesarios para poder analizarla.
Los artistas españoles también están representados por el madrileño Juan Muñoz y por el catalán Pere Portabella a través de una instalación y un film, respectivamente.
La tónica general es: merece la pena visitar la DOCUMENTA 11.



El día 13-septiembre-2002 se inauguró una exposición de arte, original, muy original, comisariada (¡mira que me gusta poco esta palabreja!) –yo prefiero decir organizada o preparada- por Emilio Morales, que se las pinta sólo para organizar este tipo de eventos relativos a las muestras de las Bellas Artes. Ni una más, ni una menos, había 103 señales de tráfico, alineadas en los dos lados del camino de Los Jerónimos, que 103 artistas habían convertido en obras bellas, en obras de arte. A la derecha todas miraban a Cuenca – en el sentido lógico para poderlas observar circulando, andando, en sentido contrario a la ciudad, y a la izquierda la alineación era contraria, claro, para admirarlas de regreso a Cuenca.
 
(Lucía Hervás- Evasión 2002). (Javier Ariza- S/T)

Allí acudieron artistas con nombre ya reconocido en ámbitos amplios del panorama artístico nacional, otros que se están abriendo paso en esos mismos ámbitos, otros de nombre reconocido en el mundillo provincial y otros muchos que se afanan, no ya en llegar a ser conocidos en éste o aquel ámbito, sino en crear obras artísticas sin más pretensiones que  es, en definitiva, el camino más corto para llegar a ser alguien en el mundo del arte, cada vez más difícil.

(M.Campoamor- S/T. Rufino de Mingo- Intolerancia. L.Berrutti- Ojo, ten cuidado)   

El escenario que forman las señales en el entorno elegido de la hoz del río Huécar es espectacular y un paseo por la avenida que forman la carretera y las señales es una oportunidad única para disfrutar de un paseo inolvidable.  En su conjunto, por tanto, es una exposición no sólo original sino interesante, con obras buenas –algunas mejores-, por lo que la exposición, en su conjunto, se puede considerar de bastante nivel, por encima, de todos modos, de lo que se acostumbra a ver en Cuenca, lo cual ya es un mérito importante.

(Emilio Morales-Si bebes no conduzcas. Jesús Ortega-La bala que dobló la esquina. Encarnación Hernández-Si piensas, no vueles.


El hostigamiento psicológico en el trabajo;
El acoso moral en el trabajo

La adopción, en los últimos años, de nuevas formas de gestión y organización, ha supuesto la aparición de nuevos riesgos para la salud de naturaleza psicosocial. Una característica esencial de estos nuevos agentes agresores es que su origen ha de buscarse en el tipo de relaciones que se establece entre los integrantes de las organizaciones y su entorno inmediato.
    A pesar de la insistencia de numerosos estudios sobre la incidencia que los factores psicosociales tienen sobre la seguridad y salud laboral, son muy escasos los profesionales que trabajan de manera activa en la empresa o en la Administración, que podrían advertir y ayudar a solucionar muchos de estos proplemas de orden psicológico, advirtiendo a los superiores de su peligrosidad y del daño, muchas veces irreparable,  que se puede causar a los trabajadores afectados; hay que tener en cuenta que en la nueva economía la mayoría de los trabajadores se encuentra expuesto principalmente a este tipo de riesgos, y donde la mayor parte del absentismo laboral es debido a problemas de carácter psicosocial del propio entorno laboral.
    Uno de las situaciones con mayor incidencia en nuestro país es el mobbing, palabra que se ha puesto de moda, a pesar de que en español tenemos palabras que definen lo mismo, como acoso u hostigamiento psicológico. Según un estudio reciente de la Universidad de Alcalá de Henares, casi dos millones de trabajadores están sufriendo hostigamiento psicológico.
     Por mobbing se entiende una situación en la que una persona o varias ejercen una presión psicológica extrema, de forma sistemática (al menos una vez por semana) durante un tiempo prolongado (más de seis meses) sobre otra persona en el lugar de trabajo. A estos acosadores morales se les llama, abiertamente, terroristas morales, algunos de los cuales pueden aparecer, tranquilamente, en fotos en las que ante algún edificio oficial se guarda un minuto de silencio por alguna víctima del terror de las pistolas; por el terror que ellos practican no se guarda ningún minuto de silencio.  

FORMAS DE EXPRESIÓN

    La expresión de situaciones de hostigamiento psicológico hacia un individuo es susceptible de ser manifestada con diversas actitudes y comportamientos. Los comportamientos hostiles podrían clasificarse en: acciones contra la reputación o la dignidad, mediante la realización de comentarios injuriosos contra aspectos personales, ridiculizándose o riéndose públicamente de él, de su aspecto
físico, de sus gestos, de su voz, de sus convicciones religiosas, etc.; acciones contra el ejercicio de su trabajo, encomendando una cantidad excesiva de trabajo o difícil de  realizar,  cuando  no  un trabajo innecesario, monótono o repetitivo, o trabajos muy por debajo de sus capacidades, etc.;  acciones que manipulan la comunicación o la información, mediante la utilización selectiva de la co municación, ocultando información sobre sus funciones, su desempeño, ignorando sus opiniones, facilitando información sobre su desempeño sólo si éste es negativo, etc.; acciones de iniquidad, mediante diferencias de trato, de reparto de tareas, desigualdades remunerativas.
    Las estrategias de hostigamiento suelen variar en función de cual sea la posición que tiene el hostigador en la organización y de su relación con la víctima. Las agresiones verbales (críticas permanentes al trabajo, gritos, amenazas verbales) y las medidas de tipo organizacional
(asignación de tareas degradantes, sin sentido o con datos incompletos, ubicación de espacios, evaluación de desempeño) son las más empleadas por los jefes. Mientras que los compañeros o subordinados, suelen utilizar ataques a la vida privada de la persona (mofándose de sus logros, criticando su aspecto físico, ridiculizando sus gestos y voces...).

ORIGEN

    El origen o la razón por la que en una determinada situación laboral comienzan a surgir  conduc-as de hostigamiento hacia uno de los trabajadores puede ser muy diverso, aunque los podemos encontrar principalmente ligados a dos aspectos: la organización del trabajo (deficiente organización, ausencia de interés de los supervisores, carga alta o mal distribuida de trabajo, flujos pobres de información, conflictos o ambigüedad de rol, objetivos difusos, etc.) y la gestión del conflicto por parte de los superiores (negación del conflicto, impidiendo así la resolución de la situación o la implicación activa en el mismo, con el fin de contribuir a la estigmatizadón de la persona hostigada).


DESARROLLO

   1ª  Fase de conflicto. Problemas de organización del trabajo o problema interpersonal no resuelto y convertido en crónico.
    2ª  Fase de mobbing o estiqmatización. Adopción por una de las partes en conflicto del compor- tamiento hostigador individual o grupal, la negación de la existencia de la situación de hostigamien to por parte del trabajador, los implicados, los sindicatos e incluso la dirección puede prolongar esta situación.
    3ª  Fase de intervención desde la empresa. La magnitud de la situación provoca la actuación desde la cadena de mandos de la organización. Las medidas pueden ir dirigidas a: la resolución activa del conflicto, a través del fomento de la comunicación, investigación sistemática de la situación, mediación  entre  las partes,  etc; o desembarazarse del supuesto origen del conflicto a través de una mayor culpabilizadón y sufrimiento del hostigado.
    4ª  Fase de marqinación o exclusión de la vida laboral. Llegada esta fase, el hostigado compatibiliza su trabajo con largos periodos de baja, hasta que es excluido del mundo laboral por un despido o por una pensión de incapacidad, debida a las consecuencias físicas, psíquicas y sociales que el afectado está sufriendo; esto, claro, si no es que acierta a ponerse en tratamiento con un gran psiquiatra y tiene la suerte de salir del pozo al que sus mismos compañeros le han empujado.

CONSECUENCIAS

Es absurdo negar la existencia de conflictos personales dentro del trabajo, pero más absurdo toda vía resulta no actuar para minimizar su desarrollo y sus efectos a todos los niveles. Una adecuada política de prevención debe ser capaz de identificar la existencia, dentro de la organización, de aquellos factores que facilitan la aparición de este tipo de situaciones (trabajo monótono, repetitivo, ambigüedad de rol, estilos de dirección inadecuados, problemas de comunicación, cargas de trabajo mal distribuidas, inequidad,...), dotar a toda la organización de la formación necesaria para identificar situaciones conflictivas y a las personas que las producen (terroristas morales) y ser capaz de ofrecer una respuesta rápida, eficaz y adecuada; en este sentido, los gerentes y altos cargos deberían responsabilizarse y parar los pies a aquellos, en general gefes intermedios, que tanto daño pueden hacer a los trabajadores más desprotegidos. Además la mejora de los sistemas de comunicación interna, el establecimiento de mecanismos para denunciar la presencia de este tipo de problemas y la presencia de servicios de asistencia especializada, nos permitirá construir un entorno laboral de calidad.



Creo que esta sección –al menos en lo que se refiere a la colaboración con la ONG (Ahora Fundación) Ayuda en Acción- ha llegado a su fin.
Y es que, cuando no se puede ayudar, porque te tropiezas con ciertas personas de algunas de estas organizaciones de ayuda al desarrollo, que te tratan como usurero en vez de ver (con lo fácil que es verlo) que te diriges a ellos sólo para ayudarles, molestándote, ilusionando a varios niños, en organizar una mesa de venta de artículos de su organización, con el fin de conseguir fondos para ellos, para que ellos puedan ayudar a comunidades pobres de países pobres, pues resulta que entonces comprendes que llevar a la práctica ese proyecto no puede ser y que, como parece que dijo algún torero, es imposible.
 Cómo podéis imaginaros, los niños de Valdecabras que estaban ilusionados con la acción que iban a protagonizar, se quedaron como alelados cuando les dije que había estado en Madrid y que, contrariamente a lo que me habían dicho por teléfono, los de Ayuda en Acción no quisieron aceptar la propuesta que les expuse y que era la misma que se narra en el número anterior de  FURTIVO. Las cosas se desarrollaron así:
Me desplacé a Madrid y me dirigí a la calle Infantas nº  38 con el propósito de re- coger camisetas, tazas, huchas, gorras (llevaba una lista con el número exacto de artículos para la mesa que estaría activa durante los dos fines de semana en los que se celebraba la muestra de arte Días de Otoño en Valdecabras; me reci- bieron dos simpáticas muchachas quienes, una vez que les expuse el motivo de mi visita, llamaron al que resultó ser el responsable de material de la Fundación.
Era un joven de unos treinta años, quien me explicó que el material sólo se entregaba a grupos de acción, grupos que no existían en Cuenca, por lo que no podía atender mi petición. Me hablaba como si tuviera ante sí a un tendero. No valió el que yo intentara convencerlo de que yo no tenía tienda ni vendía nada, ni que le dijera que leyese despacio el artículo de esta revista FURTIVO en el que se exponía la idea de recaudar fondos para ellos, ni que le dijera que ya, anteriormente, me había dirigido a ellos exponiendo otra idea que resultó ser impracticable y, por tanto, utópica y que yo entendí sin necesidad de explicaciones. Este joven encargado de las camisetas y demás artículos con el logotipo de Ayuda en Acción tenía la idea fija –no sé de donde pudo sacarla- de que yo era un comerciante que quería vender camisetas (supongo que para sacarme mis buenos cuartos).
Yo le expliqué bien lo que pretendía y que estaba dispuesto a pagar los artículos que me llevara por adelantado; lo que yo pretendía  -creo que es bastante fácil de comprender- era que si yo me traía a Valdecabras cuarenta camisetas pagadas por adelantado y vendía veinte, pues yo les devolvía las otras veinte y el dinero que los niños de Valdecabras habían logrado recaudar para ellos, bueno, para sus proyectos en el tercer mundo. Nada de nada, si quería podía comprar las camisetas o lo que fuera, pero si compraba 40, o 50 o 30, y vendía 7, pues me tenía que quedar con las 33 no vendidas. Lo mismo valía para el resto de los artículos de Ayuda en Acción. No hubo manera de convencerlo de que yo no era un negociante ni, menos aún, un usurero.
Abandoné la sede de Ayuda en Acción triste, pensando en que a lo mejor no merecía la pena preocuparse por ayudar a quienes ayudan –o dicen que ayudan, a mí ¿quién me ayudaba en mi tristeza?- a los pobres de países pobres. No me lo podía creer. Todavía no me lo puedo creer; a lo mejor, cuando se pase esa tristeza que te inoculan personajes “afuncionariados” (en el peor sentido de la palabra) que cuidan su puesto, su imagen y su importancia por encima de otras consideraciones, por lógicas y buenas que éstas puedan ser, vuelva a la carga, eso sí, con otra ONG. ¡Que le vamos a hacer!


(Juan  de  Valencia y  sus acotaciones a  los  Emblemas de  Andrés  Alciato)
Libro de Francisco J. Talavera Esteso
por Yon Dir, el tractorista de Pozo Amargo

Hace unos días cayó en mis manos el libro de mi paisano, Francisco J. Talavera Esteso, “Juan de Valencia y sus Scholia in Andreae Alciati Emblemata”. En realidad lo dejó caer en mis manos Gregorio Jareño, maestro ya jubilado que sienta sus reales en uno u otro lado de la imaginaria balanza que forman su ciudad de enseñanza –Alcalá de Henares- y su pueblo natal –Pozo Amargo-.
De la ojeada del libro, muy por encima, saqué rápidamente la impresión de que estaba ante un libro interesantísimo. Según nos cuenta Francisco Talavera, Paco para los que lo conocemos, nadie había reparado ni, por ende, sacado a la luz de su sueño secular, últimamente en la Biblioteca Nacional, estos comentarios humanísticos, importantísimos, a los Emblemas de Alciato. Dice Paco en su Introducción General: “Los Scholia in Andreae Alciati Emblemata se han conservado en un manuscrito independiente, y esta circunstancia ha salvado la obra de la suerte lamentable que han corrido las demás. Pero a  los  Scholia  se  les ha prestado muy poca atención, al quedar fuera de los campos de  interés  frecuentados  por  los críticos de la  literatura  española. Y de manera parecida el  el desinterés por este comentario se puede justificar porque se ha podido creer que sus páginas no aportaban nada a la Emblemática. Mas precisamente el renovado fervor  actual por la Emblemática y de otro lado la intensificación de los estudios sobre el Humanismo han facilitado las condiciones necesarias para que se preste mayor atención a este tipo de obras. Ciertamente los Scholia de Juan de Valencia, cuya primera edición se ofrece en estas páginas tienen muchos aspectos que interesan al estudioso de la Emblemática, y otros muchos que atraen al cultivador de los textos humanísticos. No es necesario insistir aquí sobre lo que se hará patente en cualquiera de las páginas de los Scholia. Ni será posible tratar con cierto detenimiento las numerosas cuestiones que han suscitado los inves-tigadores de la Emblemática.”
 
Yo no conocía, no ya la existencia de Juan de Valencia o los emblemas de Alciato, sino que ignoraba que existieran los “Emblemas” en la acepción que Paco nos explica que Juan de Valencia comentara, o que existiera actualmente cierta corriente de aproximación, entre eruditos, a esta temática de los Emblemas, o Emblemática. Todos sabemos qué es un emblema en sentido físico (un anagrama, un distintivo...) o en sentido figurado (una característica concreta elevada a categoría definitoria de algo o de alguien) pero, yo al menos, no sabía de la existencia de la Emblemática como estudio profundo de sentencias o máximas filosóficas –éticas, de conducta- que tienen una representación gráfica, apoyadas –tanto las “sentencias”, como sus representaciones gráficas- en los escritores clásicos, griegos y romanos.
Cuando escribo esto estoy medio tuerto; me han operado del ojo izquierdo y estoy contraviniendo los consejos de la oculista que me operó, por lo que no podré leer el libro por ahora. No he resistido, sin embargo, a la tentación de echarle una ojeada.

En el libro de Paco se reproducen las páginas que contienen los Emblemas de Andrés Alciato, es decir, la sentencia en sí, la representación gráfica y la explicación de ambas; las tres partes de que consta el Emblema se muestran escuetamente: sentencia, gráfico y explicación; se reproducen, así mismo, los escolios (comentarios) escritos por Juan de Valencia con a) parte del texto latino original manuscrito, b) texto latino íntegro, transcrito a letra de imprenta y c) la traducción que ha efectuado Francisco J. Talavera de los mismos. El interés de los comentarios de Juan de Valencia, escritos a mano, como acabo de decir, estriba en cómo nos muestra los textos clásicos en los que se sustentan los Emblemas. Nos cita, por tanto, a Homero, Virgilio, Plutarco ...., con sus textos concretos y la referencia a la obra en que se encuentran. Es decir, nos trae, nos pone en bandeja, los clásicos griegos y latinos sin necesidad de que nosotros tengamos que investigar, bucear, en los escritos de Anaximedes, Cicerón, Sócrates, Horacio ....¿quién de nosotros tiene en su biblioteca la Metamorfosis de Ovidio? A lo sumo tenemos la Metamorfosis de F. Kafka, que no está mal; ¿ quién de nosotros tiene tiempo para perder una tarde en una biblioteca y hojear, siquiera, los Hieroglyphica de Horapolo? Juan de Valencia no sólo nos muestra los textos clásicos en que se apoyan los distintos Emblemas, sino textos de autores humanísticos anteriores y de su misma época, y su labor no sólo consistió en explicarnos, con textos clásicos, las raíces últimas de los Emblemas, sino la comparación e interrelación de textos de autores varios sobre un mismo tema.
Se aprenden, por tanto, citas de autores clásicos leyendo el libro del hermano de Fausto, María de los Ángeles y Fernando y, también, historia, filosofía, arte, mitología, literatura ....; escribiré mucho más sobre este libro con el que tanto vamos a disfrutar.
Francisco J. Talavera Esteso, Paco: sabia que dabas clase de latín en la Universidad de Málaga. A mí me han dado muchas clases de latín, tantas, que lo podía hablar como mi segunda lengua (ya lo he olvidado), pero no sabia -esto es fácil de saber, sabiendo que yo no he estudiado en la Universidad, a pesar de haberme matriculado en tres Universidades distintas de tres países distintos- que te dedicaras a asuntos tan placenteros, tan propios de investigadores, tan eruditos y, sobre todo, tan humanísticos. Ya conozco a un humanista del siglo XXI.
¡No vas a tener mas remedio que escribir algo para FURTIVO!


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