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Gilgamés
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Tablilla X
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                                    GILGAMÉS  Y  AGA  DE  QUIS

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Mensajeros de Aga, hijo de En-Mebaragesi,
vinieron desde Quis a presencia de Gilgamés, en Uruc.
El señor Gilgamés llevó la embajadaante el Consejo de Mayores,
eligiendo cuidadosamente sus palabras, y así habló:
para que terminen con las balsas del barro,
para que terminen con las balsas del barro del país,
para que se termine con las balsas del barro, las mejores del país,
para terminar con la extracción de barro, medido a cordel,
no, no nos sometamos a la casa de Quis,

               (De otro manuscrito:
                             ¿no vamos a atacarla con las armas?)

ataquémosla con las armas.
El Consejo de Mayores de la ciudad respondió a Gilgamés:
para que terminen con las balsas del barro,
para que terminen con las balsas del barro del país,
para que terminen con las balsas del barro, las mejores del país,
para que se termine con la extracción de barro, medido a cordel,

              (Otro manuscrito añade:
                           ¿no nos vamos a someter a la casa de Quis?,
                           ¿nos vamos a levantar en armas?)

sometámonos a la casa de Quis,
no nos levantemos en armas.
Gilgamés, señor de Culaba,que confía en la diosa Inana,
no aceptó en su corazón la opinión del Consejo de Mayores de la ciudad;
por segunda vez, ante los jóvenes guerreros de la ciudad,
Gilgamés presentó el asunto,
eligiendo cuidadosamente sus palabras, y así lo expuso:
para que acaben con las balsas del barro,
para que acaben con las balsas del barro del país,
para que acaben con las balsas del barro, las mejores del país,
para que se acabe con la saca de barro, medido a cordel,

                       (De otro manuscrito:
                                  Nunca antes os habeis sometido a la casa de Quis.
                                  ¿No vais a atacarla con las armas?)

no, no nos sometamos a la casa de Quis,
ataquémosla con las armas.
La Asamblea de Jóvenes Guerreros de la ciudad
respondió a Gilgamés:
gentes que estáis trabajando o desocupadas,
vosotros que tenéis al cuidado los hijos del rey,
vosotros que apretáis con fuerza los flancos de las monturas,
vosotros que tenéis el ánimo alto;
hombres mayores ¡no os sometáis a la casa de Quis!
¿No debemos nosotross, jovenes, atacarla con las armas?
Uruc, obra maestra de los dioses,
el E-Ana, templo descendido del cielo:
fueron los grandes dioses los que trazaron sus planos,
su gran muralla, nube a flor de tierra,
su sublime residencia, fundación de Anón;
tú eres el que está al cuidado de ello,tú, valiente rey,
cabeza espléndida,príncipe amado de Anón,
¿cómo vamos a tener miedo cuando Aga llegue?
su vanguardia será insignificante y de chusma su retaguardia,
sus hombres no nos aguantarán.

Entonces Gilgamés, señor de Culaba,
se regocijó con las palabras de los jóvenes guerrerosde su ciudad
y se dilató su pecho;
él manifestó a su servidor Enquido:
prepara ahora mismo el equipamiento para la batalla,
pon en tu brazo las armas de combatey la maza de las batallas a tu lado,
que produzcan un ruido terrorífico;
en cuanto a él, cuando llegue, mi aura terrorífica lo fulminará,
sus disposiciones serán alteradas,
sus intenciones se evanescerán;

apenas transcurrieron cinco días,apenas transcurrieron diez días,
Aga, el hijo de En-Mebaragesi, puso cerco a Uruc;
las disposiciones de Uruc fueron alteradas;
Gilgamés, señor de Culaba, arengó a sus guerreros:
estáis turbados, mis guerreros;
que se levante un hombre con coraje, que vaya ante Aga;
Birjarturra, su real oficial, se dirigió orgullosamente a su rey:
mi rey, yo iré contra Aga,que sus disposiciones sean alteradas,
que sus intenciones  se evanezcan;
tan pronto como Birjarturrra salió por la puerta de la ciudad,
ellos lo capturaron junto a la puerta de entrada
y le pegaron hasta que cayó al suelo;
él fue a presencia de Aga y entonces él fue a hablarle a Aga,
pero antes de que él pudiera hablar,
el armero de Uruc subió a la muralla
y, desde lo alto de la muralla, se inclinó para mirar;
Aga lo vio y le dijo a Birjarturra:
criado: ¿el hombre que está allí, es tu rey?
aquel hombre que está allí no es mi rey,
si aquel hombre que está allí fuera mi rey,
entonces tendría un aspecto feroz,
tendría la mirada como la de un bisonte,
tendría la barba de lapislázuli,
tendría las manos delicadas;
y ¿no estaría abatida la multitud,
no estaría exaltada la multitud,
no se revolcaría en el polvo la multitud
y no estaría aterrorizado todo el país?,
¿no morderían el polvo las gentes,
no sería cortada la proa de la nave,
no sería capturado, en medio de sus tropas, Aga, el rey de Quis?

Ellos lo golpearon, ellos le pegaron,
lo golpearon hasta caer al suelo;

detrás del armero de Uruc subió a la muralla Gilgamés;
todo Culaba, jóvenes y mayores,
fueron abrumados por su radiante aura;
él armó a los jóvenes de Uruc con sus mazas de batalla
y los posicionó en la vía, cerca de la puerta de entrada a la ciudad;
Enquido subió hasta la gran muralla;
entonces Aga se fijó en él y le dijo:
criado: ¿es tu rey el hombre que está allí?
sí, el hombre que está allí es mi rey;
apenas hubo pronunciado esas palabras,
la multitud fue abatida, la multitud exultó de júbilo,
la multitud se revolcó en el polvo,
los países todos fueron aterrorizados,
las gentes mordieron el polvo,
la proa de las naves fue cortaday Aga, rey de Quis,
fue capturado en medio de sus tropas;

Gilgamés, señor de Culaba, le habló a Aga:
¿no es Aga mi lugarteniente,no es Aga mi capitán,
no es Aga mi soberano, mi general,
no es Aga mi general de armada?;
Aga: tú me has dado el ánimo,
Aga: tú me has dado la vida,
Aga: tú has acogido al fugitivo en tu seno,
Aga: tú has echado de comer grano al pájaro fugitivo.

Los jóvenes guerreros aclamaron a Gilgamés

                      (Aga a Gilgamés)
Tú velas por Uruc, obra maestra de los dioses,
su gran muralla, nube a flor de tierra,
su sublime residencia, fundación de Anón;
tú eres el que cuida de ello,tú, su valiente rey,
cabeza espléndida,príncipe amado de Anón.

Delante de Uto  yo te devuelvo el favor de días pasados;
él dejó a Aga libre para volver a Quis.

Gilgamés, señor de Culaba,cuan dulce es hacer tu elogio.
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