Portada
Gilgamés
El Libro
La Epopeya de Gilgamés
Introducción a la Epopeya
Tablilla I
Tablilla II
Tablilla III
Tablilla IV
Tablilla V
Tablilla VI
Tablilla VII
Tablilla VIII
Tablilla IX
Tablilla X
Tablilla XI
Tablilla XII
Notas Finales
Los relatos sumerios
Gilgamés y Aga de Quis
Gilgamés y Jumbaba
Gilgamés y el Toro del Cielo
Gilgamés y el Submundo
La Muerte de Gilgamés
Otros Relatos
Gudám
El Diluvio sumerio
El dios Enqui/Ea
La Lista Real Sumeria
Lista de los dioses de Surupac
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Notas aclaratorias finales

A.-
 
12.600 almudes son 1.352 ha., más del doble de las 550 ha. que tenía Uruc intramuros, según mediciones modernas. La medida dada en el texto babilónico es de 3,5 SAR; “sar” que Botéro la hace equivaler a 390 ha., Silva Castillo a 360 ha., Maul a una legua cuadrada, Sanmartín a 3.600 medidas (60 por 60), es decir, una superficie enorme etc.
                                            
En las grandes ciudades mesopotámicas de Sumeria, Acadia y Babilonia, así como en otros territorios periféricos, existían templos principales dedicados a alguno de los grandes dioses o diosas del panteón mesopotámico. A estos grandes templos se les conocía por un nombre propio concreto. Así, el E-Ana (casa del cielo) era el gran templo de Uruc, dedicado al dios Anón (el dios cielo), el E-Cur (casa de la montaña) era el templo principal de la ciudad de Nipur, dedicado al dios Enlil; el E-Babara (la casa brillante), dedicado al dios Samas (el Sol), en las ciudades de Sipar y Larsa, el Apsu, el templo del dios Ea en Eridú, la ciudad sumeria más antigua, etc.

El E-Ana era, así mismo, el templo o casa de la diosa Istar, hija preferida de Anón, en Uruc. Con aquellos templos ocurría lo mismo que en la actualidad con los templos (iglesias) cristianos; así, hoy en día, una iglesia puede estar dedicada al Espíritu Santo, sin embargo las fiestas principales no aluden al titular del templo, sino a otros patronos de la localidad: la festividad principal es, por ejemplo, la de una virgen determinada, la patrona de la ciudad o pueblo, y la segunda, la de un determinado santo, patrono segundo en importancia. 

El nombre Anón, Annun en acadio, An en sumerio, pasó a formar parte de los nombres de tradición cristiana, a través de la tradición bíblica (Antiguo y Nuevo Testamento) y cristiana (la madre de María, santa Ana), existiendo en el santoral  San Anón, que fue obispo de Colonia en el siglo XV, así como el nombre  femenino Ana, más común, o el nombre Anas o Anás y, quizá también tenga su fuente lingüística aquí el río Ana en España, el Guadiana.

B.-

La Vaca Salvaje, en acadio Rimat; Ninsuna (Ninsun) era otro nombre de la Vaca Salvaje. En el texto original se le cita como Rimat-Ninsun. Aquí aparece como la Vaca Salvaje o la Gran Vaca por Rimat, y Ninsuna (en algún caso Ninsún, por mor del verso) por Ninsun.

C.-

Arura (Aruru) era la diosa madre, la esposa del dios Ea, uno de los tres dioses principales, junto a Anón y Enlil; la que creó a los hombres y a Enquido. Se le conocía también con otros nombres, como Ninta (Nintu), Belet-Ila (Belet-Ili), señora de los dioses (tablilla XI), Mamita (tablilla X), o Mami (en otros textos babilónicos), etc.. En realidad, Anón –el dios principal- y su esposa no aparecen, casi nunca, como protagonistas o actores de los distintos acontecimientos o aspectos varios que tienen lugar en la tierra, de lo que ocurría en la tierra al principio de los tiempos o en aconteceres “postdiluvianos”. Los actores principales eran Enlil, Ea,Istar y el Sol (Samas). 

 D.- 

 Al final de cada tablilla se anunciaba la siguiente (enlace), copiando su inicio. Se escribía también el número de tablilla, el título (la primera línea del relato), el tema o serie y otros datos, como el autor o copista, la biblioteca a la que pertenecía, etc., según los casos (colofón).
En esta versión se hace constar tanto el enlace, como el colofón, si bien en varias de las tablillas procedente del palacio de Nínive no se ha recuperado el final, pues no en todas se ha podido encontrar la tablilla o fragmento que debía contenerlo.
En el Cantar de Gilgamés recuperado en Nínive no consta el autor de la copia, aunque sí se hace constar que fue copiada fielmente del original.

E.-

Según la tradición mesopotámica, los pozos existentes en la ruta que llevaba desde el sur de Mesopotamia a Siria, que servían como lugares de acampada y abastecimiento, como, más tarde, los existentes en las rutas romanas, fueron hechos (cavados) por Gilgamés y Enquido (S. M. Maul).
Gilgamés sube a la montaña a ofrecer harina tostada y a pedir a los dioses un sueño propicio. Maul relaciona esta petición con la choza (Traumhütte) que le construye Enquido, no para pasar la noche a resguardo, sino para recibir el sueño que le enviarían los dioses. El círculo que Enquido traza alrededor de la choza es también de harina, pues la harina tenía la propiedad de alejar los demonios y otros males, quedando así Gilgamés protegido para recibir el sueño. En este contexto, Enquido se tiende ante la puerta de la choza para recibir y dejar pasar el sueño; se tiende como una red, para así atrapar el sueño y pasarlo a Gilgamés, como una especie de médium entre los dioses y Gilgamés.

F.-

Anzo (Anzu), el pájaro tempestad, era un diablo o diosillo de las tormentas y truenos. Tenía cabeza y zarpas de león y garras de águila. Fue el que robó a los dioses la tabla de los destinos, a quien, finalmente, el dios Ninurta consiguió arrebatársela.
En algunos templos, palacios o casas, se ponía a Anzo en el dintel de la puerta de entrada, como protección frente a rayos, tormentas etc.
En este sueño de Gilgamés Anzo aparece en lugar de Jumbaba, como un alias.

G.-

Los montes se consideraban morada de los dioses, sin duda porque sus cumbres están en contacto con los cielos, su morada principal. Las cumbres de las montañas se consideraban también templo y altar, desde donde se hacían ofrendas o imploraciones a los dioses.

H.-

Según J. Bottéro y D´Agostino, Enquido le pide a Gilgamés ir a Nipur, al templo de Enlil, a ver la puerta y ellos van realmente a Nipur. Del texto parece deducirse lo contrario, que Enquido se dirige a la puerta desde su lecho de enfermo, en un estado febril.

I.-

La diosa principal del Submundo era Eresquigal, la madre de Ninazo, a su vez dios infernal secundario. Fue Ninazo el dios que llevó la cebada desde las montañas, donde crecía en estado silvestre hasta Sumeria, donde no existía. Este relato está contenido, parcialmente, en la tablilla  publicada por S. N. Kramer en 1961 con el nº 5 del tomo I de los textos literarios sumerios procedentes de Nipur, Sumerische literarische Texte aus Nippur, Band 1. Ésta sería, al parecer, la primera tablilla a la que seguirían otras, que no se han descubierto, que contendrían la continuación del poema o leyenda referente a cómo fueron traídos los cereales a Sumeria. “¿Es posible que, bajo esta imagen, subsista un nebuloso recuerdo de la introducción de los cereales que, tal como sabemos, estuvieron originariamente en esta parte del mundo en estado silvestre en los piedemontes que rodean Mesopotamia, tanto al Norte, como al Noroeste?”, se pregunta Jean Bottéro. Y es que, siendo así, esta tablilla revelaría una tradición mantenida durante varios milenios, nada menos que desde el descubrimiento de la agricultura en el Neolítico, hasta la época sumeria. La tablilla, traducida por Samuel Noah Kramer, de la colección de la profesora Hilprecht, propiedad de la Universidad de Jena, dice así:

“Con su boca, comían hierba los hombres, lo mismo que las ovejas;
en tiempos muy remotos Anón hizo descender, del centro del cielo,
los cereales, la cebada y las legumbres;
Enlil bajó de los cielos como un ........... y levantó sus ojos:
tendió su mirada a los lados, y allí estaban los mares, rebosantes de agua;
tendió su mirada al frente, y allí estabas los montes, con sus plantas de especias  y sus cedros.             
Enlil amontonó la cebada; la apiló en la montaña;
amontonó la abundancia del país; apiló los cereales "inuja" en los montes;
cerró los montes, tan ampliamente abiertos antes;
cerró su morada, la que une el cielo y la tierra;
echó sus cerrojos .........
Él ................
Un día, Ninazo ...............
le habló a su hermano Ninmada:
vamos a ir a la montaña,
a los montes, donde crecen la cebada y las legumbres,
al confín del misterioso río, donde el agua brota de la tierra;
bajemos la cebada de sus montes;
traigamos a Sumeria los cereales "inuja";
demos a conocer la cebada a Sumeria, donde no es conocida la cebada.
Ninmada, el devoto de Anón, le respondió:
cómo vamos a ir a la montaña, si no lo ha mandado nuestro padre,
ni tampoco lo ha mandado Enlil;
cómo vamos a hacer para que descienda la cebada de sus montes;
cómo vamos a traer a Sumeria los cereales "inuja";
cómo vamos a dar a conocer la cebada al país de Sumeria, que no conoce la cebada.
Ven, vamos a ver al Sol del cielo,
al que miran con devoción, tanto los que se sientan, como los que están echados;
al héroe, al hijo de Ningal, al que miran con devoción tanto los que están sentados, como los que se acuestan.
El Sol ...........  para ellos .................... las setenta puertas”
                                                                                                

(aquí termina la tablilla de la colección de la profesora  Hilprecht, única que se conoce sobre esta leyenda. No se sabe, por tanto, cómo los dioses menores, los hermanos Ninazo y Ninmada consiguieron llevar los cereales a Sumeria, aunque es de suponer que lo hicieron con la ayuda del dios Sol). 

Nantar era un dios de los principales del Submundo, el administrador del destino allí y lugarteniente de la diosa Eresquigal.

Asaco (Asakku) era otro dios secundario del Submundo, responsable de epidemias, junto con Nantar.

J.-

Albert Schott incluye, en este lugar, un episodio perteneciente a una tablilla paleobabilónica, adquirida en Bagdad por el Museo de Berlín y publicada por B. Meisner. Se trata sólo de un pequeño pasaje dentro de la tablilla citada (bueno, parte de la misma, pues otra parte se conserva en el Museo Británico, en Londres), cuyo contenido Albert Schott consideró, sin duda, de gran interés y belleza, motivo por el que la reproduzco aquí.

Dice así:

Y le habló la cantinera,
le dijo a Gilgamés:
no vas a encontrar jamás
la vida que estás buscando;
cuando los dioses crearon
a los numerosos hombres,
la muerte les repartieron,
pero para sí, los dioses,
la vida se reservaron.
 
Gilgamés, llena tu panza,
disfruta del día y la noche,
celebra, todos los días,
una fiesta de placer;
baila y juega día y noche,

que esté tu vestido limpio,
bien lavada tu cabeza   
y báñate en agua clara.
 
Mira a tu hijo pequeño
como se agarra a tu mano;
que se alegre tu mujer,
reclinada en tu regazo;  
este es, en verdad, el sino
que tiene la humanidad.
 
K.-

Sulat (Sullat) y Janos (Hannis en acadio) eran los dioses menores gemelos, cuya misión era preparar y transportar el trono de los dioses principales.  

L.-

 Se cree que la montaña o monte Nimús es el que hoy se conoce como Pir Omar Gudrún, en el Kurdistán iraquí, de 2600 metros de altura, distante 450 Km. de Surupac. Era el monte más alto conocido en época sumeria y paleobabilónica, en la que se escribió esta obra. Más tarde, en la narración bíblica del Diluvio, cuando ya se tenía noticia de la existencia de montes más altos en el Cáucaso armenio, en el macizo de Urarto, se trasladó hacia más arriba la historia del varamiento del arca, concretamente al monte Ararat.

  NNNNNNNNNNNNNNNNNNNNNNAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFF

Fin de las notas aclaratorias finales

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