Portada
Gilgamés
El Libro
La Epopeya de Gilgamés
Introducción a la Epopeya
Tablilla I
Tablilla II
Tablilla III
Tablilla IV
Tablilla V
Tablilla VI
Tablilla VII
Tablilla VIII
Tablilla IX
Tablilla X
Tablilla XI
Tablilla XII
Notas Finales
Los relatos sumerios
Gilgamés y Aga de Quis
Gilgamés y Jumbaba
Gilgamés y el Toro del Cielo
Gilgamés y el Submundo
La Muerte de Gilgamés
Otros Relatos
Gudám
El Diluvio sumerio
El dios Enqui/Ea
La Lista Real Sumeria
Lista de los dioses de Surupac
Revista FURTIVO
Ciudadanos del mundo
Muisne
Días de Otoño en Valdecabras
Esculturas de Vicente Marín
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INTRODUCCIÓN

Hace más de  4500 años nació una leyenda en torno a un famoso rey de la ciudad de Uruk, en el sur de Mesopotamia, la tierra fértil a orillas de los ríos Tigris y Eúfrates, en lo que hoy es Irak. Este rey, Gilgamés, debió reinar por los años 2.700-2.680 a.n.e. y se convirtió en un ejemplo de héroe para las sociedades siguientes. Con el tiempo la leyenda de Gilgamés se fue agrandando y se trasladó a la escritura y, a través de múltiples copias, se extendió por toda Mesopotamia, reino hitita, Persia, El Elam y Palestina.
Este Cantar de Gilgamés, olvidado siglos antes de nuestra era, se recuperó y se conoce, de nuevo, desde la segunda mitad del siglo XIX, sin embargo, a excepción de por contados estudiosos, esta narración apenas es conocida, pues no se ha dado a conocer en las escuelas de enseñanza primaria o secundaria y, por tanto, tampoco en las universidades  -si se exceptúan los estudios de Historia-, como parte de la historia antigua de la Humanidad.

Los textos más antiguos que se han excavado pertenecen a principios del segundo milenio a.n.e. y representan la epopeya (canto de las hazañas y  padecimientos de un héroe) más antigua de la humanidad. No se puede leer sin haber intentado antes apartar de la mente las creencias, ideas morales y prejuicios que tenemos hoy. Para las sociedades primitivas no había explicación para que las nubes pudieran transportar agua y la dejaran caer sobre la tierra. Tenía que haber un dios de la lluvia, invisible, que abriera las compuertas del cielo y dejara que la lluvia, almacenada allí, saliera y cayera sobre la tierra. Ese dios era Adad quien, montado encima de una nube, iba recorriendo y esparciendo el agua por montes y llanuras. Casi nada se explicaba sin que fuera provocado, o hecho directamente, por algún dios.

En el Cantar de Gilgamés hay referencias a hechos, creencias, tradiciones, formas de vida, refranes, etc., que ahora no comprendemos, pues el transcurso de varios milenios nos han alejado completamente del pensamiento y maneras de ver la vida de aquella época. Algunos de estos episodios difíciles de entender pueden explicarse, indirectamente, desde el estudio de otros documentos, anteriores o posteriores, que hacen referencia a distintos aspectos de la vida en aquella época. Otros son, sencillamente, incomprensibles para nosotros. Este no es el lugar para aclaraciones exhaustivas, pues mi objetivo, con la publicación de esta obra en verso, no es aclararlo todo (tampoco estoy preparado para ello), sino dar a conocer una obra universal que es muy poco conocida, aunque puedan quedar oscuros algunos episodios de la narración. Esta edición no está pensada para eruditos, que tienen a su alcance ediciones comentadas de la obra, con innumerables notas aclaratorias, sino para personas con inquietudes culturales, independientemente de su nivel de estudios, nivel que, por otro lado, no suele decir nada sobre la cultura o inquietudes culturales de quienes lo ostentan. De todos modos, sí he tratado de aclarar algunos extremos, con las mínimas notas posibles, que ayuden a tener una idea general de lo más imprescindible para entender mejor la narración en su conjunto.

He procurado que la puesta en versos octosílabos de la epopeya de  Gilgamés  no se aleje, no ya del espíritu, sino de la letra de la obra original y, desde luego, he mantenido siempre la narración original en su secuencia y en sus formas, de tal manera que no hay nada añadido o algo que se haya ocultado. Para el uso de episodios, frases o palabras, añadidos para suplir las lagunas existentes, o añadidos a la narración base, aún sin existir lagunas, he seguido a Raoul Schrott, quien intercala palabras, frases o pasajes pertenecientes a textos sueltos paleo y medio babilónicos de la epopeya,  apoyándose en muchas ocasiones, a su vez, en Tournay/Shaffer (L´épopée de Gilgamesh).     

He eliminado la mayoría de los signos de admiración y entrecomillado para no llenar el texto de signos gramaticales modernos, que no son necesarios para la comprensión o correcta lectura de los textos antiguos, así como la mayoría de las iniciales mayúsculas después de los dos puntos, iniciales que resaltaban demasiado en el texto castellano.

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NOTAS   GENERALES

            Eldescubrimiento:

 El día 08-11-1839 llegó a una aldea junto al río Tigris,cercana a Calaj (promontorio Tell Ninrud), Austen Henry Layard, un joven abogado, con elpropósito de encontrar la célebre ciudad bíblica de Nínive. En 1845, excavando,junto a su ayudante y futuro asiriólogo Hormuzd Rassan,  en el lugar en que lo había hecho,infructuosamente, Paul Emile Botta, dieron con los muros del grandioso palaciode Nínive, el palacio del  reyasirio  Asurbanipal. Hormuzd Rassanencontró allí la biblioteca del palacio, que contenía 26.000 tablillas de barro(o parte de ellas) en las que, en escritura cuneiforme y la mayoría en lenguaacadia, estaban escritas piezas literarias mesopotámicas, diccionarios y gramáticasde varios idiomas, así como tratados de historia, medicina, filosofía,astronomía, etc. La mayoría de las tablillas estaban rotas y muchos fragmentosno se han encontrado.22 años después, George Smith, un asiriólogo aficionado quellegó a ser un gran experto en escritura cuneiforme, y que trabajaba en elMuseo Británico en el desciframiento de las tablillas descubiertas por Layard yRassan, descubrió la obra más sensacional de la biblioteca del rey Asurbanipal:la historia de Atram-Jasis, sobrenombre con el que era conocido popularmenteUt-Napisti, el protagonista del Diluvio Universal, único que se salvó de lahecatombe. En 1872 dio con otra obra maestra, que resultaría ser laepopeya escrita más antigua de la Humanidad: el Cantar o Poema de Gilgamés. En ella sedescriben las hazañas y trabajos, las fatigas, del joven rey de Uruc y también,en la tablilla XI, el superviviente del Diluvio, Ut-Napisti, le cuenta comoocurrió el mismo. En la segunda mitad del siglo XIX se tuvo, por tanto,conocimiento de que existía una “historia” del Diluvio Universal, en uncontexto distinto y, a la vez, muy similar y mucho más antigua que el relatobíblico del Diluvio. Aquí, el protagonista era Ut-Napisti, no Noé.La revelación oficial se produjo en una conferencia que dioG. Smith, en presencia del primer ministro británico, en la Sociedad de ArqueologíaBíblica, el día 03-12-1872, con tanto éxito que el periódico Daily Telegraphauspició una expedición a Nínive en busca del resto de la narración delDiluvio, que faltaba. George Smith encontró todavía 384 fragmentos detablillas, que contenían el final y algunos pasajes que faltaban de la epopeya,aunque no se recuperaron todos.
   
            Otrosrelatos:

  Con posterioridad a este descubrimiento, se han encontradotablillas sueltas –o parte de ellas-  conpasajes de otros relatos del Cantar de Gilgamés, o cantos sueltos referentes aalgún  aspecto de la vida y hazañas deGilgamés, pertenecientes a otras épocas y a otros idiomas, al sumeriofundamentalmente, en el que primeramente se escribieron algunos episodios de lavida de Gilgamés y también a otros idiomas como el hitita o hurrita, algunas delas cuales se remontan al primer cuarto del segundo milenio a.n.e.
 Los relatossumerios, anteriores al relato unitario paleobabilónico, son:
 Gilgamés y Aga de Kis
 Gilgamés, Enquido, y el Toro del Cielo
 Gilgamés y Jumbaba
 Gilgamés, Enquido y el Submundo
 La muerte de Gilgamés

  El relato paleobabilónico del Diluvio, contenido en el poemade Atram-Jasis (sobrenombre de Ut-Napisti), se escribió cerca  de mil años antes que el relato del Diluviodel Antiguo Testamento. El relato sumerio es todavía más antiguo.Beroso fue un sacerdote caldeo del templo de Bel (Marduc),en Babilonia, hacia los años 300- a.n.e. Escribió una historia universal, hoyperdida, titulada “Babilónica”, en griego, en la que recoge la versiónbabilónica del Diluvio Universal. Entre otras cosas, dice que Xisouthros(Ziusudra, nombre sumerio del superviviente del Diluvio) recibió de su diosKronos (Enqui/Ea ) el encargo de llevar, antes de construir el arca, a laciudad de Sipar -la ciudad del dios Sol- todos sus libros, empezando por el másantiguo. Estos datos se conocen por citas de otros autores que hacen referenciaa Beroso,  como son Alejandro Polyhistory Abideno. En el año 1987, una misión arqueológica de la Universidad de Bagdaddescubrió en la ciudad de Sipar el templo del dios Sol, y en él una cámaraintacta, la biblioteca del templo, con unas 5.000 tablillas de barro y elcatálogo de todos los escritos; la mayoría de estas tablillas todavía no se handescifrado, pero sí algunas importantes, como dos fragmentos  con el relato mejor conservado del Diluvio(el relato de Atram-Jasis, superviviente del Diluvio, al que se ha aludidoarriba). 

            Laescritura:

La escritura, en Mesopotamia, se conoce desde finales del IVmilenio a.n.e., en el área ocupada por los sumerios -el sur de Mesopotamia-,primer pueblo que ocupó aquel espacio, según la opinión mayoritaria entre losestudiosos. En la misma época en que se descubrió la escritura, o algo después,el norte de Mesopotamia estaba ocupado por el pueblo acadio que, con el tiempo,se impondría al sumerio. En estas tierras de Sumeria y Acadia nació lacivilización que, junto a la griega y la romana, es la que hoy consideramoscomo occidental, es decir, nuestra civilización. Con idioma y cultura propios, ambos pueblos participaron deuna visión del mundo y de unas creencias religiosas similares, teniendo encomún los mismos mitos, dioses y hasta héroes históricos, como es el caso deGilgamés.Los escritos cuneiformes más antiguos que se conocenproceden de excavaciones hechas en la muralla y templo del dios Anón (el E-Ana)en Uruc, Sumeria, y se trata de fragmentos de tablillas de barro, yainservibles, que fueron echados como relleno de la muralla, junto con otraclase de escombros, datados en los años 3.300-3.200 a.n.e., ycorresponden al periodo inicial o pictográfico de la escritura cuneiforme. Elidioma de estas tablillas y el de los primeros relatos conocidos, entre los quese encuentran episodios sueltos de los trabajos y gestas de Gilgamés, fue elsumerio.Se escribía sobre una placa de barro blando, de un tamañoadecuado para poderla tener en una mano y poder leerla, de esta forma, confacilidad, si bien se han conservado tablillas de tamaños muy dispares; despuésde escribirse por ambos lados, se cocía (se han encontrado también tablillassecadas al sol), circunstancia que ha hecho que estas piezas de barro se hayanconservado relativamente bien hasta nuestros días aunque, eso sí, a menudorotas en muchos fragmentos. Se conocen como “tablillas”, de ahí también queMoisés recibiera de Yahvé las “tablas” de la ley, según el Antiguo Testamento.Las palabras o sílabas están formadas por agrupaciones de signos en forma de cuña,por lo que esta escritura es conocida, desde el siglo XVII, como escritura“cuneiforme”.La escritura cuneiforme, en la que se escribió el idiomasumerio, el acadio, el hitita, el elamita y otros, se usó durante más de tresmil años; el último escrito conocido data del año 75 d.n.e.; es una tablillaencontrada en el templo del dios Marduc, el E-Sagila, en Babilonia, cuya torre es bien conocida como la torre de Babel.

  Nombres y medidas:

 Algunos nombres sumerios pasaron a formar parte del idiomaacadio, como ocurrió con Enlil, el dios de los montes, el aire y la tierra. Sinembargo, cada pueblo tenía sus nombres propios, por lo que, cuando los acadioscopiaban un relato sumerio, los nombres eras sustituidos por los propios. Asíocurrió con la mayoría de los nombres: An/Anu, Enki/Ea, Utu/Samas,Bilgames/Gilgames, Inana/Isthar, Ziusudra/Ut-Napisti, etc. En estas culturas,que duraron tantos siglos, también cambiaron los nombres en un mismo idioma,como es el caso de la diosa y esposa del dios Ea, que aparece en textos acadioscon el nombre de Ninta (Nintu), Arura (Aruru), Belet Ila (Belet Ili), Mama/Mami(Mami) o Mamita (Mamitu).Para evitar confusiones, en esta versión del Cantar deGilgamés sólo se usan los nombres acadios, aún en los  casos en los que se intercala un pasajesumerio para rellenar una laguna textual existente en la versión neobabilónicade la biblioteca de Nínive. El dios protector de Gilgamés y de su amigoEnquido, el Sol, se usa en español o en acadio –Samas-, indistintamente. Encuanto a la acentuación, he optado, como digo al principio, porcastellanizarla, atendiendo al sonido resultante; así: Gilgamés, Enquido,Eridú, Jumbaba, Sumeria, Acadia, etc.  Por lo que respecta a números y medidas, esta versiónutiliza, en general, los datos de R. Schrott, en su obra “Gilgamesh”. Muchas delas medidas de la obra son simbólicas y, generalmente, exageradas, y de algunasse desconoce su valor actual; los números y las medidas no reflejan larealidad, salvo excepciones, sino que se exageran para resaltar la grandistancia que recorren los dos héroes, el tamaño enorme de los cuernos del torodel cielo, el arca del diluvio o las armas que llevaban cada uno, por ejemplo.La numeración sumeria y acadia giraba en torno al número 60, por lo que era deuso frecuente ese número y sus múltiplos (3.600, 30 que  era el número con el que se designaba al dios Sol, etc.); esta base de medición la hemos heredado nosotros en lo referente ala medición del tiempo: la hora tiene 60 minutos, el minuto sesenta segundos.

  La tablilla XI y el Poema deAtram-Jasis

  La tablilla XI contiene el relato del Diluvio que haceUt-Napisti a Gilgamés, cuando éste logra llegar hasta donde reside, en busca deuna respuesta para encontrar la vida eterna que Ut-Napisti logró tras elDiluvio. Este relato está inspirado en la segunda mitad del poema deAtram-Jasis, cuyo resumen se expone a continuación:Atram-Jasis (Atram-Hasis o Atra-Hasis, El Más Sabio)era el sobrenombre con el que era conocido popularmente Ut-Napisti, el rey deSurupac, protagonista o héroe único que escapó al Diluvio.Elpoema fue escrito en acadio, en los años 1646-1626 a.n.e. y comienzaevocando el inicio de los tiempos, cuando los dioses menores tenían que excavarlos cauces de los ríos y canales, y labrar la tierra.  Cansados del trabajar, quemaron sus picos y palas,renunciaron a trabajar y amenazaron a Enlil, el dios responsable de todo lo quese hacía en la tierra.Los tres dioses principales, Anón, Enlil y Ea, es decir, elcielo, la tierra y las aguas, se reunieron para resolver el conflicto. Ea, elmás sabio de ellos, propuso la solución de crear unos seres, los humanos, quetrabajaran en lugar de los dioses y para ellos, entregándoles parte delalimento que produjeran. Esos nuevos seres habrían de ser formados a partir debarro mezclado con la sangre de uno de los dioses menores, el que habíaencabezado la rebelión.A partir de la masa original de barro y sangre se crearonsiete hombres y siete mujeres, que fueron el inicio del linaje humano. A partirde entonces los dioses no tuvieron  quetrabajar más, limitándose a vivir de las ofrendas de los hombres. Sin embargo,tanto trabajaban éstos, tanto alimento producían, que se multiplicaron conrapidez, y doce siglos después de su creación eran ya tan numerosos que elruido que hacían resultaba insoportable al dios Enlil, al violento Enlil quien,irritado, reunió a los grandes dioses y, con su consentimiento, envió unaepidemia que causó estragos entre los humanos, amenazando acabar con ellos. Elsagaz Ea, preocupado por la suerte de sus criaturas, les aconsejó, por mediodel bueno Atram-Jasis, que no rezaran a ningún dios, sino a Nergal,exclusivamente,  responsable de lasepidemias y otros males de los hombres que, finalmente, se apiadó de ellos yacabó con la plaga. Los supervivientes volvieron a multiplicarse y,transcurridos otros mil doscientos años, importunaron con su griterío a Enlil,que de nuevo les castigó, por mediación del dios de las lluvias y tormentas,Adad, quien debería cortar las lluvias y secar las fuentes. Aconsejados por Ea,su protector, los humanos dirigieron sus plegarias a Adad, exclusivamente,quien se compadeció e hizo llover, llegando a tiempo para salvar a algunosrepresentantes del género humano.Los humanos volvieron a reproducirse con rapidez y amolestar a Enlil quien, ahora, decidió usar al mismo dios Adad para provocar undiluvio que los ahogara. Esta vez Ea, quien como todos los dioses había jurado nodesvelar el secreto del Diluvio a ningún humano, desveló el secreto sin romperel juramento, hablando al cercado de cañas y a la pared de adobe -cerca de dondese encontraba Atram-Jasis- lo que iba a suceder y lo que tenía que hacer parasalvarse y salvar la vida en la tierra; Atram-Jasis construyó un arca eintrodujo en ella a su familia y, con ella, a diferentes parejas de animales,tanto domésticos como salvajes, esparciendo las semillas, después del Diluvio,a los cuatro vientos; a él, inmortal, los dioses lo enviaron al paraíso, dondeviviría para siempre. Para que no se multiplicaran tanto y no formaran tantoescándalo, desde entonces los hombres sufrirían enfermedades, habría pestes,morirían muchos niños y habría mujeres estériles y otras, vírgenes, sededicarían al servicio de los templos.(La narración contenida en el Cantar deGilgamés es autónoma y solo refleja del poema de Atram-Jasis parte de loexpuesto aquí en este último apartado).
  
La Tablilla XII

  Algunos autores no la incluyen en la Epopeya o Cantar deGilgamés (R. Schrott, S. M. Maul, D´Agostino, Silva Castillo, etc.), aunque loesté en la narración procedente de la biblioteca del palacio de Nínive,formando un todo con el resto.Lo que sí está claro, es que se trata de un añadido a laepopeya, quizá de la misma época en la que se copió la epopeya de Nínive (comienzosdel siglo VII a.n.e.), o bien ideada por Sin-Lequiunini –pues existen otrastablillas de época neobabilónica, distintas de la clásica del palacio deNínive, que también incluyen esta tablilla XII- y que es una copia, un resumen,de la segunda parte de la narración antigua sumeria, conocida como Gilgamés yel Inframundo (“En aquellos días, en aquellos lejanos días”). De hecho algunospasajes borrados o mal conservados en la versión ninivita están reconstituidosa partir de este texto sumerio antiguo.Enquido parece haber salido de la mansión de los muertos,pues ya murió (Tablilla VII), muerte que representa un tema fundamental, si noel principal, de la obra, que gira alrededor de temas tan humanos y profundoscomo el amor, la amistad, la muerte y el más allá. Aquí, Enquido habla conGilgamés en otro tono al de la epopeya: “mi señor”, en lugar de “mi amigo”,trato diferenciado entre el relato sumerio y el acadio.  No está claro, tampoco, el significado que tienen “el palo” y “el bolo” que se le cayeron en elSubmundo a Gilgamés. Parece ser que se trataba de los instrumentos de un juegoque tenía alguna relación con el juego actual del polo iraní (J. Sanmartín, E.M. Maul), quienes usan los términos “mazo” y “bola”. Otros traducen “tambor” y“palillos” (A. Schott), o “aro” y “vara” (Jean Bottéro).  Estos instrumentos relacionados, al parecer,con un juego, están en conexión, a su vez, con la conducta que el jovenGilgamés tenía en Uruc con sus compañeros de edad, a los que no dejabadescansar un momento, obligándoles a jugar a todas horas al juego en cuestión,que supondría, a su vez, la inclusión de la narración sumeria citada en elcomportamiento abusivo de Gilgamés respecto a sus compañeros (Tablilla I),motivo por el que la población de Uruc se quejó a los dioses, y los diosescrearan a Enquido para enfrentarse a Gilgamés. Esta tablilla es, en realidad, un corolario o pensamientosobre lo que hay después de la muerte, sobre lo que, en creencias de la época,sucedía después de la muerte en Ircala, la mansión de los muertos, por lo que,en mi opinión sí forma un todo con el resto de tablillas, pues, tanto en ésta,como en el resto del cantar, el tema fundamental es la búsqueda de la vidaeterna, por lo que es fundamental saber lo que hay después de la muerte, unavez que se ha comprobado que en esta vida no se puede alcanzar la vida eternabuscada. El hecho de que esta tablilla no esté elaborada o estructurada dentrode la epopeya, sino que sea una copia sin adaptar de parte de un relato antiguosumerio, no es razón suficiente para considerarla fuera de lugar o nointegrante del relato. Quizá la referencia, al parecer tan traída por lospelos, al juego y a la pérdida de los instrumentos para llevarlo a cabo –lospalos y el bolo de madera- tenga como intención hacer hincapié en la pérdida, omuerte, de la niñez y adolescencia (la pérdida del juego), y la necesidad, apartir de entonces, de dedicar el pensamiento y la vida a otros menesteres propios de las personas mayores. De hecho, aunque Gilgamés se queja amargamente de la pérdida del palo y el bolo y Enquido promete recuperarlos, estos instrumentos ya no se recuperan, a pesar de las súplicas a los distintosdioses. Enquido que baja al mundo de los muertos para recuperar los palos y elbolo, sí vuelve ante Gilgamés, por intercesión del dios Ea, pero no paradevolverle el palo y el bolo, que quedan definitivamente olvidados, sino paracontarle lo que ha visto en el Submundo, que debe servir como ejemplo de lo quehay y no hay que hacer en esta vida.Las sombras o espíritus de los muertos bajaban al submundo(a los infiernos), donde permanecían eternamente. Allí las sombras seconsumían, unas con mejores y otras con peores menesteres, según habíantranscurrido sus vidas. La de los que cayeron en batalla, con más honor; la delos que tuvieron muchos hijos, con más honra que la de los que tuvieron menos;la de aquellos cuyo cuerpo fue arrojado en campo abierto (acto denigratorio),sufriendo sin poder encontrar la paz; la de los que murieron de muerte natural (cuando quisieron los dioses) bebiendo, en paz, agua cristalina, etc.
  Algunos autores son de la opinión de que, a través de laepopeya y, concretamente, del contenido de esta tablilla XII, se puede, o sepudiera al menos, concluir que Gilgamés es presentado como homosexual, que lasrelaciones entre Gilgamés y Enquido eran relaciones homosexuales: narración delas aventuras de dos amigos, los sueños de Gilgamés, etc. y, sobre todo, el relato que hace Enquido de lo que vio en la mansión de los muertos, la morada del polvo y de la oscuridad:
dice, o mejor, traduce J. Sanmartín: “Amigo mío, el falo que acariciabas y se te alegraba el corazón .......; las nalgas que acariciabas y se te alegraba el corazón...“, interpretando que Enquido se refiere a símismo cuando habla del pene y nalgas (en realidad, genitales, según el mismo Sanmartín). De la lectura de esta tablilla, sin embargo, no se puede llegar aesa conclusión, a no ser aislando esas frases concretas del resto de lo que Enquido narra, pues lo que Enquido vio y narra es lo que hay en el submundo y como transcurren allí las cosas, en un plano genérico. Aparte de lo que hacen ocómo les va allí a las sombras de los muertos, Enquido hace una referencia a algo tan importante como es el amor, el placer en las relaciones sexuales y, en mi opinión, Enquido dice simplemente que los órganos que nos producen tanta alegría no sirven para nada en el Submundo, allí se pudren sin más. Si elevamosa rango general estas frases, como ocurre, indudablemente, con el resto del relato (v. gr.: Enquido besó a su hijo amado y pegó al hijo que no quería, o narra loque hacen aquellos  que, en vida vivieronde esta o de aquella manera), llegaremos a la conclusión de que la lectura deJ. Sanmartín, y su consiguiente conclusión, no es correcta. Las nalgas, ogenitales, no hacen referencia a sexo femenino o masculino, según explica el mismo Sanmartín, por lo que, en lógica, habría que traducir y, por tanto interpretar, las frases en cuestión como yo las he interpretado: los penes, que tanto placer producen, son pasto de los gusanos; las vulvas, los genitales femeninos, que tanto placer producen, allí se encuentran tirados, llenos de tierra. Por otra parte, los besos, el cogerse de las manos, abrazarse, caminar del bracete (en Turquía, por ejemplo, hoy en día los hombres suelen pasear del bracete), etc. son usos que se han mantenido en nuestras sociedades hasta nuestros días, y nada tienen que ver con comportamientos homosexuales

Lara Peinado es de la misma opinión que Sanmartín y dice: “Hay que reseñar que la versión hitita no esconde para nada las relaciones homosexualesde Gilgamesh con Enkidu. En la tablilla III hitita, tras la muerte de Enkidu,se dice que Gilgamesh, fuertemente dolorido, anduvo errante y que se dirigió a la montaña, mientras gritaba continuamente: “Cuando se mata a un hombre, la mujer se precipita fuera de la casa. Gilgamesh, en efecto, hacía lomismo, al tiempo que iba matando distintos tipos de fieras.” Ese es, alparecer, el gran argumento de Lara Peinado para su aserto

      Aclaraciones

Enquido (Enkidu en acadio; hombre de la buena tierra): por las súplicas de los sometidos a Gilgamés en Uruc, fue creado Enquido, por mandato de Anón, por la diosa Arura, como hombre salvaje con el cuerpo lleno de pelo, viviendo con los animales. Estaba destinado como contrincante de Gilgamés. A través del trato carnal con una samjat, una mujer al servicio del templo, él consiguió la civilización (en la actualidad, con una transliteración poco pensada, se traduce Samjat por prostituta, ramera,  etc., respondiendo al significado en que fue a caer la institución en siglos posteriores, en especial en los tiempos en que fue redactada la versión de Nínive, época en la que también los profetas del Antiguo Testamento se refieren a estas mujeres como rameras, etc., lo que confirma que ya había degenerado tanto el vocablo, como su significado).  Enquido es la referencia más antigua al mito del buen salvaje.

Samjat (Samhat); sacerdotisa, mujer al servicio del templo. La traducción “prostituta”, “ramera”, etc., despierta hoy falsas asociaciones. Del trato carnal con una Samjat no se desprende nada sospechoso o malo. Así, también se dan las santas nupcias que celebraba el señor de la ciudad, de tiempo en tiempo, con una sacerdotisa, o en observación del derecho de primera noche con una joven, todavía sin tocar, como representante de la diosa, para alcanzar la fertilidad de los campos. Como muestra la figura de Enquido, el trato carnal con una “samjat” indica también un acto civilizador, sagrado. (Albert Schott).

Siguiendo a A. Schott, en esta edición del Cantar de Gilgamés, no se usa, en ningún caso, la palabra prostituta, ramera, mujer de mala vida, u otras apelaciones negativas, para designar a la que era una “samjat” en la antigua Mesopotamia y que las traducciones, de forma correcta, ciertamente, la presentan como “la prostituta”, “la ramera” (por Samhat), o bien como Samhat, la prostituta.
Teniendo en cuenta que el Cantar de Gilgamés tuvo una vigencia de más de mil quinientos años, el significado de algunas palabras e instituciones tuvo que ir cambiando, sin duda, y perdiendo, en algunos casos, su significado primigenio, lo que pasó con el vocablo “samhat”, que derivó, de sacerdotisa o mujer al servicio sexual del templo, a nombre propio, como ya sucede en la epopeya que se conserva del siglo VII a.n.e., y con la institución del derecho primae noctis, que se mantuvo, alejado de su significado primero, hasta finales del siglo XV d.n.e., como el derecho de pernada. 
 

Lugalbanda, el padre de Gilgamés, fue rey de Uruc hacia los años 2.850-2.650 a.n.e. Le sucedería su hijo, Gilgamés, el protagonista de esta obra. No hay nada claro a este respecto. Para saber más, véanse los libros de Joaquín Sanmartín, de Raoul Schrott, de D´Agostino o de Jean Bottéro y otros, citados más adelante. Según otra tradición, Gilgamés nació de una hija del rey Enmercar, primer rey de Uruc después del Diluvio, encerrada en una torre para impedir que tuviera descendencia, pues según un presagio de los dioses su nieto le arrebataría el reinado. La leyenda, recogida por Claudio Eleano en su obra “La naturaleza de los animales”, hacia el año 200 de nuestra era y que incluye A. Schott, al comienzo de su traducción, es esta:

 Había, en tiempos remotos,
un rey llamado Enmercar,
de Uruc –El Redil- señor.
Los sacerdotes del templo
le habían profetizado:
“El que parirá tu hija
te arrebatará el reinado”.
Allí tuvo miedo el rey
y, pa” que no se cumpliera,
a la muchacha encerró
en la torre del palacio;
mandó que la custodiaran
todas las horas del día;
mas, como dijo el presagio
-que nadie puede cambiar-,
un hijo parió la joven
de varón desconocido.
Los guardianes ante el miedo
de la ira de su rey,
arrojaron aquel niño
al suelo, desde la torre.
Un águila que lo vio
-la de ojos afilados-,
antes que cayera al suelo,
por la espalda lo agarró
y lo transportó a una huerta,
donde lo dejó con mimo.
El huertano descubrió
aquel niño tan hermoso
y se encariñó de él;
lo crió y le puso un nombre:
Gilgamés lo fue a nombrar.
Creció hasta que se hizo un hombre
y Gilgamés le quitó
el reinado a Enmercar,
a su abuelo, sin saberlo.
Y el presagio de los dioses
se cumplió de esta manera.

Se conservan textos sumerios con relatos referidos a este rey: “Enmercar y el señor de Arata”, “Enmercar y Lugalbanda”, etc. Enmercar, rey de Uruc, es presentado como el primer rey postdiluviano, hijo del dios Sol. 

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        Citas célebres:

 

Reiner Maria Rilke:

“Gilgamés es inmenso: lo conozco de la edición del texto original (primitivo), y lo tengo entre lo más grande que le puede suceder a uno. De vez en cuando se lo cuento a algún conocido -la narración completa- y, cada vez, tengo más asombrados a los que la escuchan. La versión de Burckhadt no es muy feliz, que se diga, está por debajo de la grandeza y la importancia (que tiene el original); tengo la impresión de que yo la cuento mejor. A mí me emociona.” (Carta a Katharina Kippenberg)  

 Elías Canetti:

 “Se podría decir que en este libro babilónico ya se contiene todo. Sus páginas infunden el miedo atávico ante lo primitivo y nos  fuerzan a sentir el impredecible peso del tiempo.”  
“Aquí me quiero ofrecer como testigo de algo casi increíble: ninguna obra de la literatura, literalmente ninguna, ha marcado mi vida tan decididamente como esta epopeya, que tiene cuatro mil años, y que hace cien años nadie conocía.” (Discurso sobre el oficio de escritor. Múnich, 1976)  

Jorge Luís Borges:

 “Con mi rebeldía ante la muerte, me he ganado un derecho a la gloria, a la riqueza, a la miseria y a la desesperación, en cualquiera de las situaciones. He vivido en esta rebeldía sin fin. Y aun cuando el dolor por mis próximos, perdidos en el transcurso del tiempo, no fue menor que el de Gilgamés por su amigo Enquido, yo aún supero en una cosa, en una única cosa, al hombre de los leones: que a mí me importa la vida de cualquier persona y no sólo la de mis próximos.”
En el prólogo al “Poema de Gilgamesh / Bhagavad-Gita” (Biblioteca personal. Ediciones Orbis/Barcelona.1986) cita, sin mencionarlo, a E. Canetti  cuando escribe: “ Diríase que todo ya está en este libro babilónico. Sus páginas inspiran el horror de lo que es muy antiguo y nos obligan a sentir el incalculable peso del Tiempo”.

      
       Bibliografía:

 

A)

Desde el año 2003 existe la más extensa y actualizada edición científica de la Epopeya de Gilgamés, con muchas aclaraciones y comentarios, publicada por A. R. George: “ The Babylonian Gilgamesh Epic. Introduction, Critical Edition and Cuneiform Text”, Vol. I y II/Londres 2003. 

B)

“Gilgamesch”, de Albert Schott. Edición en Internet: www.doorman.tripod.com/gil23htm
“Sumerische literarische Texte aus Nippur”.Band 1 de Samuel Noah Kramer e Inez Bernhardt. Akademie-Verlag/Berlín.1961.
“Das Gilgamesch-Epos” de Albert Schott; editado, y con añadidos, de Wolfram von Soden. Editorial Philipp Reclam jun./Stuttgart.1977.
Poema de Gilgamesh, de Federico Lara . Editora Nacional/Madrid.1980
Historia Universal Siglo XXI. Volumen 2: los imperios del antiguo oriente, de E. Cassin y otros. Siglo XXI de España Editores S.A./Madrid. 1980.
“Poema de Gilgamesh / Bhagavad-Gita” .Traducción de Agustí Bartra. Biblioteca personal de  J.L. Borges/Ediciones Orbis S.A./Barcelona.1986
“La Epopeya de Gilgamesh, el gran hombre que no quería morir”, de Jean Bottéro. Ediciones Akal S.A./Tres Cantos (Madrid).1998.
“Gilgamés”, de Florence Malbran-Labat. Editorial Verbo Divino/Estella. 2000.
“The Epic of Gilgamesh” de Andrew George. Penguin Clasics. London. 2003.
“Gilgamesh”, de Raoul Schrott. Fischer Taschenbuch Verlag/Frankfort. 2004.
“Cuando los dioses hacían de hombres”, de Jean Bottéro y Samuel Noah Kramer. Ediciones Akal S. A./Tres Cantos (Madrid).2004.
“Epopeya de Gilgamés, rey de Uruc”, de Joaquín Sanmartín. Editorial Trotta S.A./
Madrid. 2005.
“Das Gilgamesch-Epos”, de Stefan M. Maul. Editorial C.H.Beck/Munich.2006.
“L`Epopea di Gilgames”, de N. K. Sandars, traducción italiana. Adelphi Edizioni S.P.A.Milán/2006.
“Gilgamesh, o la angustia ante la muerte”, de Jorge Silva Castillo. Editorial Kairos/Barcelona.2006.
“L’ Épopée de Gilgamesh”, de R. J. Tournay y A. Shaffer. Les Éditions du Cerf/París. 2007
“Poema de Gilgamesh”, de Federico Lara Peinado. Editorial Tecnos S.A./Madrid.1988, 4ª edición, reimpresión 1907.
“Gilgamês o la conquista de la inmortalidad”, de Franco D´Agostino. Editorial Trotta  S.A./Madrid. 2007.
“Gilgamesh”, de Stephen Mitchel. Alianza Editorial/Madrid. 2010.


C)

Acaba de aparecer el Diccionario Asirio de Chicago (http://oi.uchicago.edu/research/projects/cad/), que supondrá uno de los tres grandes hitos para el estudio y conocimiento del Cantar, Epopeya o Poema de Gilgamés; los otros dos han sido el descubrimiento y traducción en el siglo XIX y la publicación de A.R. George, reseñada arriba, en el año 2003. 

Fin de la Introducción

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