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Gilgamés
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Gilgamés y Jumbaba
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.................................................................................................................................................................

Errante en tierras silvestres,

sin consuelo, Gilgamés

lloraba a su amigo Enquido:

¿no moriré yo también?

¿me pasará lo que a Enquido?

 
Se ha metido en mí la angustia    

5.- y el temor ante la muerte

hace que vague en la estepa   

para encontrar a  Ut-Napista,

el hijo de Ubar-Tutó;

tan pronto encuentre la senda,

quiero caminar ligero;

he cruzado por la noche

los pasos de las montañas;

cuando los leones vi

tuve miedo, como siempre,

10.- mas, levanté mi cabeza

y al dios Luna imploré,

a Sin, linterna del cielo,

mi plegaria dirigí:

dame protección, oh Luna,

presérvame sano y salvo.        

 
Aquella noche durmió,

pero despertó de un sueño

con una gran pesadilla:

en un lavajo, las bestias

se alegraban de vivir;

15.- él echó mano a su hacha

que llevaba en el costado    

y desenvainó el puñal;

como una flecha se echó

entremedias de las fieras   

y se fue a por los leones:

a unos muerte les dio      

y a otros los ahuyentó. 

Luego............
arrojó................
trazó..........
El nombre de uno era........
El nombre del otro era........

Levantando su cabeza

le rezó al dios Sin, la Luna;

a Sin, linterna del cielo,

dirigió sus oraciones;

 
Con sus pieles se vistió,

se alimentó con su carne,

pozos cavó Gilgamés

donde nunca hubo pozos;

sació su sed con sus aguas   

mientras corría tras los vientos[1];

Samas, con preocupación,

se inclinó, miró hacia abajo

y le habló a Gilgamés:

oh Gilgamés ¿dónde vas?  

La vida que estás buscando

jamás la vas a encontrar.

 
Gilgamés le contestó,

le dijo al valiente Samas:

después de andar corriendo

y vagando por la estepa,

¿durará poco el descanso

cuando llegue al Submundo?;

allí tendré que estar quieto

y dormiré para siempre;

deja que mis ojos vean   

y que me harte de luz;

sin fin es la oscuridad,

en ellas hay poca luz;

¿cuándo volverán los muertos

a ver los rayos del Sol?[2]

 
37.- el nombre del monte es Masu.

  
Llegó a las montañas Masu;    

hay dos montañas gemelas  

que guardan, día tras día,

el ocaso y la salida

por la que se eleva el Sol,

40.- en cuyas cimas se apoya

la bóveda celestial

y cuyas laderas se hunden

en el Submundo infernal;

su puerta está custodiada

por dos hombres-escorpión,

que al mirarlos dan terror      

y su vista trae la muerte;       

con sus rayos espantosos       

cubren la montaña Masu;      

45.- ellos hacen guardia al Sol

en el orto y en su ocaso.

 
Gilgamés los vio y su rostro,

se cubrió de horror y miedo,

pero, luego, se repuso 

y anduvo hacia donde estaban.

El hombre-escorpión varón

le gritó a su mujer:

aquel que viene a nosotros

tiene la carne de dioses;

50.- el hombre-escorpión mujer

respondió a su marido:

no, sólo dos de tres partes

son carne de dioses y una

de él es carne de hombres;

el hombre-escorpión varón

lo llamó y estas palabras

le dirigió a Gilgamés,

al rey con carne de dioses:

 
55.- ¿Cómo has venido ante mí     

y has hecho este largo viaje,

cómo has cruzado los ríos,

peligrosos de cruzar?;            

cuéntame cómo has venido;  

quiero saber de tu viaje,        

de qué lugar has partido,

qué dirección has seguido   

y cómo te has mantenido;

quiero saber todo aquello

que te ha ocurrido en el viaje.

(Faltan 14 líneas)

75.- Si he hecho un viaje tan largo

ha sido para encontrar

a Ut-Napista, mi padre,

que a la asamblea de los dioses

asistió para buscar

y encontrar la vida eterna;

que quiero que me desvele

el secreto de la vida

y el secreto de la muerte.

 
El hombre-escorpión varón

para hablar abrió la boca

y le dijo a Gilgamés:

  80.- nadie antes, Gilgamés,

logró alcanzar lo que tú,

nunca nadie hizo antes

la senda interior del monte;

doce horas hay que andar

a través de su interior,

la oscuridad es muy densa,

no hay allí ninguna luz;

por donde se asoma el Sol,

todo es luminosidad,

  85.- por donde se pone el Sol

todo es oscuridad;
..........................

lo llevan ........... afuera
..........................

y tú, ¿cómo quieres tú

emprender ese camino?;

y tú quieres, de verdad,

en .........

(Faltan 24 líneas)

125.- llevado por la tristeza
................................

los fríos y los calores 

me han quemado la cara;

he vagado con esfuerzo

a través de muchas rutas,

ahora tengo que pedirte

que tengas piedad de mí.

 
El hombre-escorpión varón

para hablar abrió la boca

130.- y le dijo a Gilgamés,

al rey con carne de dioses:

puedes marchar, Gilgamés,

te dejo libre el camino;

quieran las montañas Masu

permitirte que las cruces,

que hagan guardia en tu camino

las montañas y las lomas,

que te ayuden a seguir,

con seguridad, tu viaje;

135.- que las puertas de los montes

quieran abrirse ante ti.

 
Gilgamés escuchó atento   

lo que habló el hombre-escorpión

y para sí lo guardó;

tomó la senda del Sol   

y se metió en la montaña.

 
Cuando había andado una hora,

lento era su caminar,

140.- la oscuridad era densa,

no había ninguna luz;

no le estaba permitido

poder mirar hacia atrás.    

 
Cuando llevaba dos horas,

lento era su caminar,

la oscuridad era densa,

no había ninguna luz;

no le estaba permitido

poder mirar hacia atrás.

 
145.- Cuando pasaron tres horas

lento era su caminar,

la oscuridad era densa,

no había ninguna luz;

no le estaba permitido

poder mirar hacia atrás.

 
Después de las cuatro horas,

lento era su caminar,

la oscuridad era densa,

no había ninguna luz;

150.- no le estaba permitido 

poder mirar hacia atrás.

 
Y después de cinco horas,

lento era su caminar,

la oscuridad era densa,

no había ninguna luz;

no le estaba permitido 

poder mirar hacia atrás.

 
Cuando había andado seis horas,

lento era su caminar,

155.- la oscuridad era densa,

no había ninguna luz;

no le estaba permitido

poder mirar hacia atrás.

 
Después de andar siete horas,

lento era su caminar,

la oscuridad era densa,

no había ninguna luz;

no le estaba permitido

poder mirar hacia atrás.

 
160.- Cuando llevaba ocho horas

comenzó a andar más deprisa;

la oscuridad era densa,

no había ninguna luz;

no le estaba permitido

poder mirar hacia atrás.

 
Después de andar nueve horas

notó el viento del norte

que le venía de frente  

y le daba en las mejillas;

165.- la oscuridad era densa,

no había ninguna luz;

no le estaba permitido

poder mirar hacia atrás.

 
A las diez horas de andar

cerca estaba la salida;

cuando llevaba once horas,

solo una le faltaba;

170.- después de las doce horas

salió afuera Gilgamés

por delante del dios Samas;

en el jardín que allí vio

era todo claridad.

 
Una vez que vio su rostro,

se fue al jardín de los dioses;

del árbol de cornalina,  

pendían todas sus frutas:

colgaban como en racimos,

era una preciosa vista;

175.- el árbol de piedra azul

lucía en todas sus hojas:

repleto de fruta estaba,

su vista era un placer.

(Faltan 7 líneas)

Había altos cipreses

de mármol, como peñascos;

185.- era el tronco de los cedros 

de puro ojo de tigre,    

sus ramas llenas de hojas

de ágata blanquinegra,

sus piñas de ágata roja

y sus acículas eran     

de bello coral de mar;

allí debajo crecían                 

resplandecientes cristales      

en vez de espinas y abrojos;

 
abundante era allí

el azul de las turquesas.

 
Entre fuentes de agua clara    

que riegan tanta abundancia,

los árboles de los dioses

se extendían desde el mar

hasta las cumbres más altas.

 
195.- Gilgamés iba y venía

llena de asombro su faz; 

ella levantó la vista

y lo estuvo observando.

 
* * * * * * * * * * *

                                                            Siduri, la tabernera …..

                                                            …………………………….

 
                                                                              Tablilla IX. El que vio lo más profundo, …..

 

Notas:
[1] Estos “vientos” parecen ser espejismos del desierto (A. Schrott).[2] Tablilla paleobabilónica de Sipar (Meissner/Millard).

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   Ir a Tablilla X,  Notas Finales, Relatos SumeriosGilgamés,  Portal de Entrada   

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