Portada
Gilgamés
El Libro
La Epopeya de Gilgamés
Introducción a la Epopeya
Tablilla I
Tablilla II
Tablilla III
Tablilla IV
Tablilla V
Tablilla VI
Tablilla VII
Tablilla VIII
Tablilla IX
Tablilla X
Tablilla XI
Tablilla XII
Notas Finales
Los relatos sumerios
Gilgamés y Aga de Quis
Gilgamés y Jumbaba
Gilgamés y el Toro del Cielo
Gilgamés y el Submundo
La Muerte de Gilgamés
Otros Relatos
Gudám
El Diluvio sumerio
El dios Enqui/Ea
La Lista Real Sumeria
Lista de los dioses de Surupac
Revista FURTIVO
Ciudadanos del mundo
Muisne
Días de Otoño en Valdecabras
Esculturas de Vicente Marín
Esculturas de Julia
Fotos-Actualidad gráfica
Fotos-DíasdeotoñoenValdecabras1
Fotos-DíasdeOtoñoenValdecabras2
Fotos de Pozoamargo
Fotos de Valdecabras
Anuncios gratis
Poesía
Pozoamargo
Valdecabras
CuencosdeCuenca
Variopinta
Hongos y setas
Opina
Libro de Visitas
Pozoamargo.Fotos
 


Enquido estaba ante ella
...........................

Mientras yacían los dos,

olvidó las tierras altas

en las que había nacido;

seis días y siete noches

se vio a Enquido en erección,

se apareó con Sanjat;  

la muchacha del placer

para hablar abrió la boca

y así le dijo a Enquido:

Te estoy, Enquido, mirando,

y me pareces un dios;

¿por qué andas con las bestias   

 por esas tierras silvestres?    

Ven, que te voy a llevar

a Uruc -la de La Explanada-,

a la casa consagrada,

al templo santo de Anón;

deja que te lleve, Enquido,

al sagrado templo E-Ana,  

la casa santa de Anón,

donde los mozos aprenden

los oficios manuales

y donde, también tú,

como una persona ya,

tu sitio vas a encontrar.

 
Él escuchó sus palabras

y encontró en ellas agrado;

de una mujer el consejo

fue grato a su corazón; [1]

rasgó ella su vestido,  

lo vistió con una parte  

35.- y, con la otra mitad,

ella misma se tapó;    

lo llevaba de la mano

y, como a un dios protector,

lo guio hacia el aprisco,

donde estaban los pastores

con sus rebaños de ovejas. 

 
Lo rodearon los pastores,

hablaban a sus espaldas:

40.- qué hombre tan grande; cuanto

se parece a Gilgamés;

tiene su constitución;

es un hombre gigantesco,  

sobresale como almena.

Enquido tiene que ser,

el que nació en altas tierras;

su fuerza es tan poderosa

como un pedazo de roca

de los que del cielo caen.

Ellos le sacaron pan

45.- y le pusieron cerveza; 

Enquido no comió pan,

sino que estaba mirando,

para sí se preguntaba,

qué podría ser aquello;

y es que Enquido no sabía

que el pan es para comer;

nadie le había enseñado

que se bebía la cerveza.     

 
La muchacha del placer

para hablar abrió la boca

y le dijo a Enquido:

50.- come pan, Enquido, come,

es bueno para vivir;

bebe cerveza, que es

lo que en el país se bebe. 

 
Enquido se comió el pan

y se hartó, bebió cerveza:

siete jarras se bebió;

se puso, luego, contento

y comenzó a cantar,  

se alegró su corazón

y empezaron sus mejillas

a ponerse coloradas.

 
Cortó el barbero su pelo

y él se ungió con aceite,  

transformándose así

en uno como nosotros;

con túnica se vistió   

y parecía un guerrero;

después empuñó su arma

para enfrentarse al león[2].

 
su corazón ya entendía ……   
(Falta una línea)
Enquido mató a los lobos

y espantó a los leones;   

mientras los viejos pastores

dormían profundamente,

Enquido, su zagal joven,

permanecía despierto.

 
Un joven, que había sido

invitado a una boda,

se dirigía a Uruc

-se dirigía al Redil-

para asistir a las nupcias.

 
Enquido que, todavía,

disfrutaba con Sanjat

miró, y viendo a aquel joven,

a la muchacha le dijo:

dile a ese hombre que venga,

Sanjat, que quiero saber 

lo que por aquí lo trae. 

 
Y la joven del placer

se dirigió al hombre aquel,

se acercó y le preguntó:

¿adónde, mi amigo, vas  

tan deprisa por aquí,

por qué vas tan fatigado?

 
El joven abrió la boca

para hablar y dijo a Enquido:

fui invitado a un banquete

de boda, que es el destino

de la gente contraer

matrimonio; yo seré

el que ponga los manjares

en el banquete de boda,

pues, para el rey de Uruc

-la ciudad de La Explanada-

se correrá la cortina

del tálamo,  pues él es

el que primero elige;

para Gilgamés, el rey

de Uruc -la de La Explanada-

se correrá la cortina

del tálamo, pues él es

el que primero elige.

 
Él será el que cohabite

con la futura esposa;

el primero será él,

el novio será después;

está estipulado así

por decisión de los dioses,

estaba así decidido

desde que se le cortó

el cordón umbilical.

 
Ante lo que dijo el hombre,

mudó la cara de rabia;

 (Faltan  unas 9 líneas)

 pálido tenía el rostro

y Enquido dijo a la joven,

a la joven del placer: 

llévame, Sanjat, a Uruc,

a Uruc -la de La Explanada-,

donde los jóvenes sufren

el acoso de su rey;

yo retaré a Gilgamés

y lo venceré en la calle.
 

Se puso en camino Enquido

y lo seguía Sanjat.

 
Entró en la ciudad de Uruc,

Uruc -la de La Explanada-

y un gentío innumerable

se agolpaba junto a él;

en la plaza se paró 

de Uruc -la de La Explanada-

y todos lo rodearon,

todos hablaban de él:

un porte tiene su cuerpo,

igual que el de Gilgamés;

un poco más bajo es,

pero más ancho de espaldas;

seguramente que es

el que nació en las estepas,

el que fue amamantado

con la leche de las bestias.

 
Cuando esto sucedía,

tenía, en Uruc, lugar

un  festejo de ofrendas;

los jóvenes festejantes

apostaban cuál de ellos

sería el vencedor. 

 
Al hombre que era hermoso

como un dios, a Gilgamés,

le había salido un rival.[3]

 
100.- Allí estaba en la calle 

de la ciudad de Uruc

-El Redil-,

se ufanaba de su fuerza

y a Gilgamés cerró el paso;

la gente de Uruc estaba

toda en corro, junto a él;

todo el lugar se había

juntado a su alrededor;

105.- lo rodeaba el gentío,    

y todos los habitantes

se apiñaban junto a él; 

los jóvenes se acercaban

a montones para verlo

y le besaban los pies,

como a un infante pequeño.   

 
Ya estaba el tálamo listo

para la diosa Isjara[4]   

cuando llegó el joven hombre

a la casa de la boda;

110.- A Gilgamés, sin embargo,     

le había salido un rival.          

 
Enquido cruzó la pierna

en la puerta de la casa     

y no dejó a Gilgamés

que avanzara a su interior;   

allí los dos se enzarzaron,

junto a la puerta de entrada

de la casa de la boda;

pelearon en la calle,

en la plaza del lugar;

115.- se estremecían las paredes

y la puerta, con su marco,   

también se tambaleaban.

 
Puso, entonces,  Gilgamés

una rodilla en el suelo,

pero su furor y rabia,

de pronto, lo abandonaron

y dejó de pelear;

después de dejar la lucha,

dijo Enquido a Gilgamés:

como un ser muy especial

te parió tu madre a ti,

la diosa Ninsún, la Vaca

más salvaje del redil;

tú has sido enaltecido

sobre todos los guerreros 

y Enlil te destinó

para ser rey de las gentes.[5]

(Gilgamés presenta a Enquido a su madre)
(Laguna textual)

162.- Él es el más poderoso

de todo el lugar; es fuerte,

sus músculos son tan duros

como un pedazo de roca

del cielo; grande es su porte,

sobresale como almena.

 
165.- La madre de Gilgamés

para hablar abrió la boca

y le dijo a su hijo;

la Vaca Grande, Ninsuna,

para hablar abrió la boca

y le dijo a Gilgamés:

hijo mío, hijo mío,

junto a la puerta de entrada

de la casa de la novia   

Enquido te ha vencido;

pero él, amargamente,

está sólo en su victoria,

no tiene quien lo acompañe;

ha crecido sin consuelo

en las tierras altas, sólo;

en la estepa las gacelas,

los animales salvajes,

su única familia fueron. 

 
175.- Enquido no tiene padres,

familia ni conocidos,

su pelo cuelga en mechones

caídos sobre su espalda,

como cebada en el campo;

él nació en el altiplano

y no tuvo nunca a nadie.        

 
Inmóvil estaba Enquido  

escuchando sus palabras       

y, al, comprender lo que dijo,

en el suelo se sentó

y comenzó a llorar;

180.- tenía los ojos llenos

de lágrimas rebosantes,

tenía caídos los brazos,

y sus fuerzas lo dejaron.

 
Se abrazaron, se sentaron,     

y, los brazos sobre el hombro,  

se cogieron de la mano; 

Gilgamés, el rey de Uruc,  

le dirigió la palabra

185.- y a Enquido así le habló:   

amigo mío, ¿por qué

rebosan tus ojos lágrimas,

tienes caídos los brazos,

y te han dejado las fuerzas?

 
Enquido le respondió,

contestó a Gilgamés:

amigo mío, yo siento

herido mi corazón;

190.- me están temblando las piernas

porque lloro; algo espantoso

se ha metido en mis entrañas.

(Parece que Gilgamés propone ir a matar a Jumbaba, el guardián del 
  Monte de los Cedros, como remedio a los males de Enquido).   

 (Faltan 25 líneas)

 ¿Por qué quieres hacer eso?

En el Monte de los Cedros

hay un temible guardián;

allí lo pudo Enlil

para que guarde los cedros

y meta miedo a la gente.

 
Déjame que yo consiga

grandes hazañas y gestas;

algo que nunca se hizo

en todo este territorio;

ven conmigo, los dos juntos

conseguiremos llegar

a la cumbre de la fama;

se besaron las mejillas

y se hicieron amigos.[6]
................
................
no vamos a tener miedo

de Jumbaba, el feroz;

en las entrañas del monte

vamos a acabar con él

y perderá su poder;

lo vamos a sorprender

en su escondite metido.

 
Abrió Enquido la boca

y le dijo a Gilgamés:

yo lo conozco muy bien

del altiplano, mi amigo,

de cuando yo todavía

andaba con mi manada;

la espesura de aquel bosque

abarca tanta distancia

como la que se recorre

en tres días de camino;

¿quién se podría atrever

a entrar dentro de allí?;

la voz que tiene Jumbaba

es como la de un diluvio;    

escupe su boca fuego,

su aliento lleva la muerte.

 
¿Y por qué, entonces, te empeñas

en algo así? Un ataque

a Jumbaba, es una lucha

que no se puede ganar. 

 
Gilgamés abrió la boca

para hablar y dijo a Enquido:

yo subiré, amigo mío,

por las laderas del monte[7]

y un cedro cortaré allí,

que será bastante grande

para una puerta en Nipur.        

                                                                                                                                           
216.- Abrió Enquido la boca

y le dijo a Gilgamés:

amigo mío, amigo,

¿cómo vamos a poder

ir al Monte de los Cedros?;        

Enlil lo destinó allí

para guardar aquel monte   

y meter miedo a la gente;

ese es, amigo, un viaje

que no se debe emprender;

es un ser que no se debe

uno echar a la cara;

220.- él, que es el vigilante

en el bosque de los cedros,

tiene muy grande poder.

 
Jumbaba tiene una voz

que es como la del Diluvio;    

escupe su boca fuego;

su aliento lleva la muerte;

en el monte oye él

el murmullo más pequeño,

hasta la distancia misma

que se recorre en tres días. 

 
¿Quién va a ser el es que se atreva

a adentrarse en la espesura?;

225.- el primero es Adad,

después le sigue Jumbaba;

¿quién de entre los grandes dioses

osará enfrentarse a él?

Allí lo puso Enlil

para aterrar a la gente;

si te internas en su monte

serás presa de temblores. 

 
230.- Gilgamés abrió su boca

para hablar y dijo a Enquido:

¿Por qué estás hablando, amigo,

como la gente cobarde?

Con tus palabras sin fuste

mi corazón atribulas.  

el hombre tiene sus días

contados, y lo que hace

235.- no es otra cosa que viento;

ya no existe para mí

otra meta que seguir.

 
Tú naciste y tú creciste

en las estepas silvestres;

los mismos leones tenían

temor y miedo de ti;

tú has vivido todo eso;

hombres hechos y derechos

huían de tu presencia;

240.- sabio es tu corazón

y está probado en la lucha;

vamos, amigo, a la fragua, 

nos estaremos allí 

mientras nos funden las hachas.

 

Se cogieron de la mano

y se fueron a la fragua,

donde estaban los herreros,

quienes consejo les dieron;  

fundieron hachas tamañas  

y poderosos destrales;

pesaba cada uno de ellos

más de ciento ochenta libras;

fundieron grandes puñales,

y pesaba cada hoja

más de ciento veinte libras,

treinta la empuñadura

y treinta libras de oro

los adornos que tenían;

Enquido y Gilgamés

llevaban seiscientas libras

cada uno sobre sí.

 
Echó los siete cerrojos

a las puertas de Uruc,

convocó la reunión                

y todos los habitantes   

en la calle se reunieron  

de Uruc -la de La Explanada-;

se sentó allí Gilgamés,

en el trono; en una calle

de Uruc -la de la Explanada-

se sentó la gente ante él;

y Gilgamés le habló

al Consejo de Mayores:

 
Oídme bien, escuchadme,

oh Consejo de Mayores

de Uruc -la de La Explanada-;

voy a ponerme en camino

hacia el salvaje Jumbaba;

quiero conocer al dios

del que tanto se ha hablado,  

cuyo nombre es conocido

en todos los territorios;

en el Monte de los Cedros

lo venceré y el país

sabrá lo fuerte que es

el vástago de Uruc;

dejadme ir, cortaré

los cedros y me haré un nombre

por toda la eternidad.[8]

 
Después habló Gilgamés

a los jóvenes de Uruc

-El Redil-:

260.- jóvenes de Uruc, escuchadme,

que sabéis bien qué es la lucha;

valeroso como soy,

me pondré en largo camino

que me llevará a Jumbaba

y, en lucha a muerte, entraré

con algo desconocido;

un camino tomaré

para mí desconocido,  

265.- por ello, para mi viaje,

dadme vuestra bendición;

que vuelva a ver vuestros rostros,

que, por la puerta de Uruc,

pueda retornar seguro

y alegre de corazón;

al volver, celebraré

la fiesta del Año Nuevo

dos veces; la fiesta, al año,

dos veces celebraré;

270.- que tenga lugar la fiesta,

que resuenen vuestros gritos,

que redoblen los tambores

ante la Vaca Ninsuna.

 
Entonces, apeló Enquido 

al Consejo de Mayores   

y a los jóvenes de Uruc,

entendidos en combates:

ordenadle que no vaya

hasta el Monte de los Cedros;

275.- donde quiere ir, es viaje

que no se debe emprender;

es un ser que no se debe

uno echar a la cara;

el que vigila los cedros

un poder tiene, que llega

muy lejos; ese Jumbaba:

el Diluvio es su voz;   

escupe su boca fuego,

su aliento lleva la muerte.

 
280.- Él oye, dentro del monte,

el más pequeño rumor

a la distancia que se anda

en tres días de camino;

¿dónde estará el que se atreva   

a adentrarse en la espesura?;

el primero es Adad,

después le sigue Jumbaba;

¿quién de entre los grandes dioses

osará enfrentarse a él?;

para defender los cedros 

285.- allí lo puso Enlil,

para aterrar a la gente;

si te internas en el monte,

serás presa de temblores.

 
Allí le habló a Gilgamés

el Consejo de Mayores

y esta respuesta le dio:

Gilgamés, porque eres joven

ha ido tu corazón

 290.- tan lejos; no sabes bien

de lo que tu boca habla;

ese Jumbaba, el guardián:

como el Diluvio es su voz,

escupe fuego su boca,

su aliento lleva la muerte;

él oye hasta el más pequeño

ruido dentro del monte,

a la distancia que se anda

en tres días de camino;

295.- ¿dónde estará el que se atreva

a adentrarse en su espesura?;

es el primero, Adad,

después le sigue Jumbaba;

¿quién de entre los grandes dioses

osará enfrentarse a él?;

para defender los cedros

allí lo puso Enlil

para aterrar a la gente.

 
300.-Cuando Gilgamés oyó

las palabras del Consejo,

se reía y miró a Enquido:

¿no ves el miedo que tengo?

¿cómo crees que ahora yo,

por miedo, voy a cambiar

a pensar en otras metas?[9]


* * * * * * * * 


                                   Vuelve sano y salvo al muelle ….                     …………………………………..                      

                                                                Tablilla II. El que vio lo más profundo, ….

...........................................................................................................................................


Notas:                 
[1] Tablilla paleobabilónica de Pensilvania. Estas líneas que se insertan  para suplir,
   de alguna manera, la falta del texto estándar, son casi idénticas a las de las 
   líneas 206-224 de la tablilla I.
[2] Tablilla paleobabilónica de Pensilvania.[3] Tablilla paleobabilónica de Pensilvania.[4] Isjara (Ishara), la diosa de las bodas; es una advocación de la diosa del amor, Istar. [5] Tabl. paleobabilónica de Pensilvania.[6] Tablilla paleobabilónica de Yale.[7] Tabl. paleobabilónica de Yale.[8] Tablilla paleobabilónica de Yale.[9] Tablilla neobabilónica de Yale.

       Ir a Tablilla III, Notas FinalesGilgamés, Relatos Sumerios, Portal de Entrada



Top